Tras el levantamiento del Estado de Alarma por el COVID19, el Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria, ha vuelto a las plazas este lunes 7 de septiembre para retomar sus emblemáticas movilizaciones de los días lunes en las 3 capitales vascas y 70 pueblos de Alava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra que se irán sumando progresivamente.
Esta mañana, tras haber presentado un informe ante la Fiscalía Superior del País Vasco en Bilbao para que se investigue y explique cómo es posible que sigan muriendo tantas personas mayores en las residencias de ancianos a causa del COVID19, el Movimiento de Pensionistas ha realizado la primera movilización de los lunes, ante el Ayuntamiento de Bilbao, meses después de que se hayan suspendido a raíz de la pandemia.
Comunicado: Nos hemos movilizado y van ya 29 meses; lo hemos hecho teniendo como prioridad garantizar nuestra salud y que nadie en nuestras movilizaciones tenga el más mínimo riesgo. Tenemos mucha vida por delante y muchas cosas que cambiar para dejar a las próximas generaciones una sociedad justa, solidaria, sostenible y saludable.
Nos vamos a seguir cuidando como hasta ahora hemos hecho y a la vez vamos a seguir en la calle defendiendo nuestras reivindicaciones porque lo poco que hemos conseguido y lo que todavía queda por conseguir lo vamos a ganar peleando.
Para nosotras y nosotros, la pandemia tiene, igual que para trabajadoras y trabajadores, mujeres, jóvenes una doble cara trágica, la cara de la enfermedad y la cara de la pobreza; una pobreza que se extiende en la misma proporción en que los ricos se hacen cada vez más ricos.
Hoy los gobiernos, tanto del Estado como de la CAV y Navarra están haciendo planes y presupuestos y exigimos que la voz y las reivindicaciones del movimiento de pensionistas de Hego Euskal Herria sean escuchadas y atendidas.
Nos van a oír exigiendo que el sistema de atención a la dependencia deje de ser un almacén de personas mayores dependientes en la que unos pocos hacen negocio con nuestros derechos y necesidades. Hoy 6 meses después de la declaración de la pandemia por parte de la OMS, muchas residencias siguen sin ser lugares seguros porque no se han adoptado las medidas y recursos necesarios para ello.
La crisis sanitaria y la crisis económica ampliada por ella está reduciendo salarios e ingresos y las reformas laborales y de pensiones que precarizan el empleo y reducen las pensiones siguen vigentes; con pensiones que ni siquiera alcanzan el SMI y están muy lejos de los 1080 euros, las personas pensionistas no pueden llegar a fin de mes ni acceder a unas condiciones de vida dignas. Las mujeres, con pensiones como la de viudedad, aún más bajas, están sufriendo con especial crudeza esta situación y se ha incrementado para ellas el trabajo de cuidados no reconocido ni pagado.
Los Gobiernos hablan de billones de euros que han puesto en circulación los Bancos Centrales, pero ni el sistema sanitario ni socio sanitario está mejorando la calidad asistencial, ni salarios e ingresos alcanzan los niveles anteriores a la pandemia, ni las pensiones mejoran.
Este mes de septiembre se vuelve a reunir el Pacto de Toledo y poco más tarde se ratificarán los acuerdos de Bruselas y los presupuestos generales y de la CAV y Navarra. Volveremos a oír las mismas promesas y cuentos que hemos oído en los dos últimos años; pero no queremos más promesas queremos hechos que garanticen el sistema público de pensiones y pensiones públicas dignas; queremos que las reivindicaciones que de manera reiterada hemos venido exigiendo en nuestras movilizaciones se hagan realidad y queremos que se garantice nuestro derecho a la salud y a una vida que merezca ser vivida, mejorando sustancialmente el sistema público de salud y los servicios socio sanitarios de atención a la dependencia.
Gobierne quien gobierne las pensiones públicas se defienden.
La movilización es nuestra garantía.
Eguerdion danori: Emakumeok bizitzaren euskarriak gara.
Las mujeres somos los soportes de la vida.
Comunicado: Un informe publicado por Emakunde concluye que la pandemia ha aumentado la carga de los trabajos sin remunerar que realizamos sobre todo las mujeres en el hogar. También en el ámbito del trabajo remunerado, según el Instituto Vasco de la Mujer, los sectores feminizados han tenido que trabajar más duro de lo habitual.
La crisis, según Emakunde, «está teniendo y tendrá un impacto negativo más significativo en aquellas personas que presentaban ya antes una situación de mayor vulnerabilidad» y, en consecuencia, «la desigualdad de género explica que dentro de estos grupos, las mujeres y las niñas estemos más expuestas a esta crisis en términos de discriminación, violencia y vulneración de derechos».
Con la llegada de la pandemia, las responsabilidades del trabajo doméstico y del cuidado en los hogares han aumentado, debido al cierre de centros escolares, la suspensión de servicios que facilitan la conciliación, al aislamiento domiciliario o a la interrupción de los servicios de cuidado profesionales a las personas mayores.
La crisis de pensiones es una crisis construida. Es un problema de distribución de la riqueza del país. Hay dinero.
Un ejemplo, hay muchos más: ¿Por qué están blindadas tres instituciones privilegiadas: monarquía, ejército e iglesia con millones y millones de dinero público sin control, y en cambio, «no hay dinero» para pensiones dignas y suficientes? ¿De verdad creen que lo aceptamos?
El capitalismo que desde lo más, lo más arriba, nos gobierna, hace negocio de todo. Hasta en esta pandemia hacen negocio de nuestra salud y de nuestros mermados ingresos. Hacen negocio de nuestra pobreza. Con pactos de Toledo inasumibles, banco estatal, banco europeo y toda la maquinaria financiera.
Máximas autoridades del gobierno estatal y vasco nos mandan mensajes deshonestos para que asumamos que somos culpables de nuestra salud y de nuestra pobreza, cuando intentamos vivir nuestra existencia y nuestro ocio, para meternos el miedo en el cuerpo, sembrando desconfianza.
Somos personas conscientes, no necesitamos que nos estén desautorizando continuamente como si fuéramos cándidas. Quieren apartarnos de la calle. Y no vamos a irnos y seguiremos reivindicando una y otra vez, Pensión Mínima 1.080 euros y Salario Mínimo 1.200 euros.
¡Porque es viable!
Bideragarria delako!
Ánímo eta Emakumeak aurrera!!!