Por DavidBM
Bilbao, 29 mayo 2026 – La ciudadanía vasca reclama un cambio profundo en el modelo de cuidados de larga duración. Esa es la principal conclusión de la encuesta “Cómo quieres que te cuiden”, presentada este jueves por Federazioa -que agrupa a las asociaciones Babestu, Gipuzkoako Senideak y Zaintza Araba- durante un acto celebrado en el Palacio Yohn-La Bolsa de Bilbao.
El estudio, elaborado a partir de 2.427 respuestas válidas recogidas entre febrero y marzo de 2026, refleja un amplio malestar con el sistema actual de atención a las personas dependientes y una demanda mayoritaria de reforzar el papel de las instituciones públicas en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el incremento previsto de las necesidades de cuidados.
Los resultados muestran que solo una de cada siete personas confía en el actual modelo de cuidados de larga duración, mientras que más del 85% expresa niveles de confianza bajos o muy bajos hacia un sistema basado mayoritariamente en la externalización y la gestión privada.
La encuesta también evidencia una valoración muy crítica de la actuación institucional. Según los datos presentados, el 70,3% de las personas encuestadas considera que las instituciones no están haciendo lo suficiente o están abordando el problema desde un enfoque equivocado, mientras que apenas un 4% se declara satisfecho con la gestión actual de los cuidados de larga duración.
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es la atención a las personas dependientes que continúan viviendo en sus domicilios. El 86,3% de las respuestas considera insuficiente el apoyo institucional que reciben, una percepción especialmente acusada entre familiares y trabajadoras del sector, los colectivos con mayor contacto directo con esta realidad.
Frente a este diagnóstico, el informe identifica una serie de consensos sociales que apuntan hacia una transformación del modelo. La propuesta mejor valorada es que los cuidados sean gestionados desde un sistema público y generador de empleo público, una idea que obtiene una puntuación media superior al 9 sobre 10. También reciben un respaldo masivo la integración de la atención sanitaria en Osakidetza, la creación de una estructura específica denominada Zaintzakidetza para coordinar los cuidados sociales, y la participación directa de familiares y residentes en la gestión de los centros.
El estudio revela además un cambio de paradigma respecto al papel de las familias. Tres de cada cuatro personas consideran que, una vez reconocida la situación de dependencia, la responsabilidad principal de los cuidados debe recaer en las instituciones y en profesionales acreditados, mientras que la familia debería desempeñar una función complementaria de acompañamiento emocional.
La cuestión económica aparece igualmente como uno de los ejes centrales del debate. El 71,7% de las personas encuestadas apuesta por un sistema financiado mediante una aportación limitada a una parte de la pensión o directamente gratuito para las personas dependientes, mientras que el rechazo a utilizar la vivienda habitual como recurso para sufragar los cuidados es prácticamente unánime.
Otro de los hallazgos más significativos tiene que ver con la percepción social de las residencias. El informe concluye que la ciudadanía no rechaza la institución residencial en sí misma, sino el modelo actualmente existente. Cuando se plantea un escenario basado en la atención emocional, la participación, la convivencia y la seguridad, la aceptación de un posible ingreso residencial pasa del 33% al 61,2%.
Las asociaciones impulsoras sostienen que los resultados dibujan una demanda clara de “humanización de los cuidados” y de superación de un modelo que buena parte de las personas participantes perciben como excesivamente mercantilizado. Entre las respuestas abiertas destacan conceptos como dignidad, cercanía, tiempo de atención, integración sanitaria, participación comunitaria y permanencia en el entorno habitual de vida.
Como resultado de este proceso, Federazioa plantea un decálogo de propuestas que incluye la publificación progresiva del sistema, la integración de la atención sanitaria en Osakidetza, la creación de Zaintzakidetza, el refuerzo de los cuidados domiciliarios, la protección del patrimonio familiar, la limitación de beneficios empresariales y una mayor participación social en la gestión de los recursos.
Para las asociaciones promotoras, el mensaje que emerge de la encuesta es inequívoco: la ciudadanía vasca aspira a transitar desde un modelo basado en la carga familiar y la lógica del mercado hacia otro fundamentado en el derecho universal a recibir cuidados dignos, comparable al acceso a la sanidad o a la educación pública.
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