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El hartazgo contra el desmantelamiento Osakidetza moviliza a miles en Bilbao, Donostia y Gasteiz

Tras las multitudinarias manifestaciones celebradas en el mes de enero, queda claro que Osakidetza y el Departamento de Salud no han dado ni un sólo paso, ni han propuesto una sola medida para solucionar los graves problemas que asolan al Sistema Vasco de Salud.

2022-02-26T13:06:56+00:0026 febrero 2022|Bilbao, Huelga, Osakidetza|Comentarios desactivados en El hartazgo contra el desmantelamiento Osakidetza moviliza a miles en Bilbao, Donostia y Gasteiz

Por SATSE, ELA, LAB, CCOO y UGT

Sin lugar a duda, el masivo seguimiento de aquellas movilizaciones es el reflejo del malestar y el hartazgo tanto de la plantilla, como de la propia ciudadanía, ante el desmantelamiento y la precarización de nuestro sistema sanitario público. Sin embargo, una vez más, el Departamento de Salud ha optado por seguir con su hoja de ruta y no sólo no ha planteado ni una sola solución a los graves problemas de Osakidetza, sino que ha puesto en marcha nuevos recortes como el cierre de las urgencias del Hospital Santiago de Vitoria-Gasteiz. Un cierre que se realiza, además, en plena pandemia.

Con posterioridad a las manifestaciones, escuchábamos a la consejera de Salud Gotzone Sagardui afirmar que estamos ante una “situación coyuntural” derivada de la pandemia, y que, aunque el Departamento de Salud tiene voluntad de contratar, se encuentra con una imposibilidad material para hacerlo, ya que no hay facultativos de familia ni pediatras. Cabe señalar que esas afirmaciones, además de no reflejar la realidad, tratan de ocultar la responsabilidad del Gobierno Vasco. La crisis de la COVID 19 ha agravado una situación estructural que ya se venía produciendo anteriormente.

Evidentemente, sí existen dificultades para contratar personal de algunas categorías, pero son consecuencia de decisiones políticas tomadas durante los últimos años por parte del Departamento de Salud: por una parte, ha existido una falta absoluta de planificación del relevo generacional de una plantilla con una media de edad de 50 años, en la que se están jubilando más profesionales que aquellos que se incorporan al sistema; y por otro, ante el maltrato sistemático al que Osakidetza somete a su plantilla, hay una huida de profesionales desde la atención primaria a la  atención especializada, a la sanidad privada o incluso al extranjero. Sirva como dato el incremento de solicitudes a los colegios profesionales de certificados de idoneidad para salir a trabajar al extranjero o el aumento de plazas desiertas en atención primaria en los procesos de movilidad y concurso de traslados.

Desgraciadamente, esta huida no es exclusiva de la Atención Primaria. Lo mismo sucede en todos los niveles asistenciales y en todas las categorías. Osakidetza somos todas y todos.

A ello se le añade el hecho de que, ante la sobrecarga sistemática de trabajo, la nula perspectiva de mejora y la falta de recursos, muchos profesionales deciden jubilarse en cuanto tienen oportunidad.

Así, mientras la situación que se vive en los centros de trabajo es cada vez más precaria, la respuesta de Osakidetza no va más allá de volcar sus esfuerzos en campañas propagandísticas y enarbolar excusas sin proponer ni una sola medida y sin atender ni una sola reivindicación. Es más, la pandemia se ha convertido en la excusa perfecta para seguir adelante con sus políticas de recorte, desmantelamiento, precarización, falta de inversión, privatización y desmantelamiento de la sanidad pública. El colapso y las dificultades para acceder a la atención sanitaria requerida son ya un clamor entre la ciudadanía y el hartazgo de la plantilla queda reflejado con claridad, tanto en el masivo seguimiento de las movilizaciones convocadas en las últimas semanas, como en los diferentes conflictos abiertos: Atención Primaria, CVTTH, Hospital Urduliz, Urgencias Pediátricas de Txagorritxu, Urgencias de Cruces, Urgencias del Hospital Santiago, Mantenimiento del Hospital Donostia, Red de Salud Mental de Bizkaia, cocina de la Red de Salud Mental de Araba, Mantenimiento del Hospital de Cruces, y así un largo etcétera.

Lo que está sufriendo nuestro sistema sanitario público es un ataque continuado en el tiempo, que ha provocado una alianza ciudadana entre quienes prestan sus servicios en los centros sanitarios y la población, como hemos visto en las últimas semanas. Esa alianza es la que pone en cuestión las políticas sanitarias del gobierno del PNV.

Por si esto fuera poco, y paralelamente al desmantelamiento de Osakidetza, el Departamento de Salud ha ido vaciando de contenido la Mesa de Sectorial de Sanidad. Hace mucho que ese es un foro de carácter meramente informativo, en el que no se negocia absolutamente nada y en el que Osakidetza impone, tanto los temas a tratar, como el contenido de estos. La situación ha llegado a tal punto que Osakidetza incluso incumple, de manera unilateral, los acuerdos alcanzados y desprecia el dialogo con los agentes sociales, profundizando en el carácter antidemocrático cada vez más asfixiante de los gestores de la sanidad pública vasca.

Los sindicatos que componemos la Mesa Sectorial de Sanidad instamos a Osakidetza de manera inmediata a cambiar de actitud y a atender las reivindicaciones del personal para solucionar todas estas carencias. Además, anunciamos que no volveremos a participar en la Mesa Sectorial hasta que se plantee una negociación real y con contenido.

Estas son las reivindicaciones que Osakidetza debe poner en marcha:

– Aumentar el presupuesto de Osakidetza para el ejercicio 2023, hasta llegar a la media de la UE (7% del PIB), destinando un 25% del mismo a la atención primaria

– Adecuado dimensionamiento de las plantillas con la creación de miles de puestos de trabajo, que permitan racionalizar las cargas de trabajo y dar una atención de calidad a la ciudadanía.

– Acabar con la temporalidad que sufren más de 24.600 trabajadores y trabajadoras hasta rebajarla al 8%, consolidando a las plantillas.

– Recuperación del poder adquisitivo perdido y reversión de todos los recortes, incluido el aplicado en el Desarrollo Profesional.

– Reversión de todos los recortes aplicados en los PAC: reapertura y/o restauración de los horarios de atención.

– Cobertura inmediata, total y desde el primer día, en todas las categorías, de todas las jubilaciones, vacantes, bajas y otras ausencias.

– Evaluación de riesgos psicosociales y aplicación de medidas correctoras, con especial énfasis en las cargas de trabajo y en los efectos de la pandemia.

– Medidas efectivas y reales de flexibilidad y/o conciliación de la vida laboral y familiar.

– Resolver los conflictos pendientes sobre turnicidad, complemento de hospitalización (%4), complemento específico y cierre de urgencias de Santiago

– Jubilación especial a los 60 años para toda la plantilla de Osakidetza.

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