Por DavidBM
Barakaldo se ha sumado hoy a la ola de homenajes que en los últimos días han recorrido distintas ciudades del Estado para apoyar y visibilizar la labor de los y las sanitarias en Gaza, en plena devastación. La concentración se ha celebrado frente al Hospital de Cruces, convocada por PararLaGuerra.es, bajo los lemas “Resistir es salvar vidas” y “La Flotilla no se toca”.
Decenas de profesionales sanitarios y ciudadanas/os acudieron vestidos de blanco, con las manos pintadas de rojo, un gesto sencillo pero cargado de simbolismo: el blanco de las batas y vendajes que curan y el rojo de la sangre inocente y del STOP internacional que exige poner fin al genocidio.
El comunicado leído durante la acción fue claro: “Este gesto sencillo, pero poderoso, es un grito contra el genocidio y una exigencia de un Alto el Fuego inmediato y definitivo”. Desde la sanidad pública vasca, las y los participantes quisieron rendir homenaje a quienes en Gaza siguen cuidando y sanando en medio de los bombardeos: “Gracias a quienes, sin descanso, impedís que el genocidio se cobre más vidas de las que quisieran Trump y Netanyahu”.
La acción se suma a los homenajes celebrados el pasado sábado en Madrid, Barcelona, Valencia y Vigo, con la intención de que se extiendan por todos los hospitales y centros sanitarios del Estado. “El movimiento contra el genocidio es imparable y tiene que ir a más hasta que la presión mundial lo detenga”, insistieron los convocantes.
Voces desde Gaza
El médico Raúl Incertis, actualmente en Gaza, envió un comunicado en el que alertó: “Se está cometiendo un genocidio. Ya nadie puede negarlo, aunque se empeñen”. Incertis reclamó un esfuerzo colectivo por informarse a través de periodistas gazatíes, informes de la ONU y voces críticas israelíes como Breaking the Silence o medios como Haaretz, frente a la desinformación y la propaganda.
También apeló a la responsabilidad del boicot: “Hay que romper los acuerdos de hospitales españoles con hospitales israelíes, y de universidades con universidades israelíes. No hay lugar para la equidistancia en este momento”. El médico, además, pidió acercarse a la cultura árabe e islámica para combatir la islamofobia que se extiende en Europa.
Blanco y rojo como abrazo colectivo
Con batas, ropas blancas y manos teñidas de rojo, los y las participantes enviaron un mensaje nítido: “No vamos a detenernos hasta que consigamos que pare el genocidio”. El homenaje, que fue también memoria y denuncia, recordó a quienes han dado su vida por salvar otras y subrayó que cada sanitario y sanitaria en Gaza es al mismo tiempo víctima y símbolo de dignidad y resistencia.
Lo que hoy ocurrió frente al Hospital de Cruces en Barakaldo no fue solo un gesto de solidaridad: fue también un compromiso. Un recordatorio de que resistir es salvar vidas y que, incluso en la distancia, la sociedad civil tiene un papel que jugar en frenar la barbarie.


