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//“¡Gotzone Sagardui, escucha la sentencia!”

“¡Gotzone Sagardui, escucha la sentencia!”

Osakidetza mantiene su decisión de trasladar cardiología de Basurto a Cruces alegando que un servicio óptimo debe atender un ámbito poblacional de referencia de 1,5 millones de habitantes, con lo que la centralización es necesaria para mejorar sus resultados.

2022-11-12T19:55:08+00:0012 noviembre 2022|Basurto|Sin comentarios

Por Laura Fontalba

Médicos, enfermeras, personal auxiliar, vecinos y representantes políticos de Bilbao, junto a la plataforma Basurto Bizirik y el comité de empresa de Basurto, se manifestaron ayer ante el hospital contra el cierre del servicio de cirugía cardíaca.

“¡Gotzone Sagardui, escucha la sentencia!”, gritaban durante la manifestación a la dirigente del Servicio Vasco de Salud (Osakidetza), que hace meses anunció el cierre de cardiología en Basurto, el hospital central de Bilbao, y su traslado al hospital de Cruces, en Barakaldo. Una decisión que se publicó mediante resolución el 24 de octubre y que estaba prevista para el 17 de noviembre; que, los últimos días, ha tomado un giro inesperado gracias a la jueza Vitoria Rosa Esperanza Sánchez Ruiz-Tello, quien ordenó detener de forma provisional esta medida.

Contra el cierre, Rosa Esperanza Sánchez alegaba que Osakidetza debe encargarse de ofrecer a la ciudadanía todos los medios necesarios para salvaguardar sus vidas –entendiendo que el servicio de cardiología de Basurto las salva–, teniendo en cuenta además que tomar esta medida podría suponer una desactualización de los servicios, pérdida de competencias, de posibles investigaciones, etc., no considera procedente cerrar este servicio ni trasladarlo. Por estas razones, el 4 de noviembre, un auto judicial detuvo la decisión. Una noticia que alegró a las trabajadoras y trabajadores del área, pero que aún requiere prudencia. De hecho, se trata de una de las medidas más importantes anunciadas por Osakidetza, no sólo por el traslado del área, sino que también por la incógnita de qué ocurrirá con sus actuales trabajadoras.

Ayer, Osakidetza reafirmó su postura ante la jueza Sánchez sobre que esta fusión de cardiología y su consecuente traslado a Cruces no perjudicaba al servicio, pues este seguirá ofreciéndose, pero en otro hospital. Una decisión que respaldan bajo el modelo de actuación de otros países, como Reino Unido o Canadá, donde la cirugía está centralizada; y bajo las recomendaciones de la Sociedad Española de Cirugía Torácica-Cardiovascular, que alega que un servicio óptimo debe atender un ámbito poblacional de referencia de 1,5 millones de habitantes, con lo que mantener dos áreas de cardiología a tan poca distancia –Basurto y Cruces– sólo perjudica los resultados y la calidad. Además, aseguraron que los trabajadores no se verán afectados por esta medida, puesto que algunas funciones de Cardiología –hemodinámica, electrofisiología, TAVIs o angioplastias– seguirán funcionando.

Por el momento, ante el desconocimiento de las medidas que terminará tomando el Servicio de Salud, con lemas como “¡La cirugía no se mueve!” o “¡Este hospital no se desmantela!”, desde Basurto Bizirik tienen clara su reivindicación: no cesarán hasta que se tome una medida que beneficie a todas las partes.

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