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//¿Y si no hubieran estado las cámaras, quién detenía la brutal agresión de la Ertzaintza?

¿Y si no hubieran estado las cámaras, quién detenía la brutal agresión de la Ertzaintza?

Una intervención violenta de los agentes contra unos jóvenes migrantes dentro de una barbería queda grabada en vídeo y desata la indignación en San Francisco.

2025-05-09T21:47:22+02:009 mayo 2025|Reportajes|Comentarios desactivados en ¿Y si no hubieran estado las cámaras, quién detenía la brutal agresión de la Ertzaintza?

Por David BM

A plena luz del día, en un barrio acostumbrado a ser frontera, un operativo de la Ertzaintza irrumpió sin permiso en una barbería del barrio bilbaíno de San Francisco. Lo que debería haber sido una escena cotidiana —un trabajador cortando el pelo, un cliente recién arreglado— se convirtió, en cuestión de segundos, en una exhibición de violencia gratuita y de abuso policial. Y, según denuncian hoy varios colectivos sociales, “un episodio más del racismo sistémico que opera a plena luz y con total impunidad”.

Los hechos, según explicaron en la concentración celebrada esta tarde en la Plaza Corazón de María y organizada por Bilboko Kontseilu Sozialista, SOS Racismo Bizkaia, Mbolo, Azet y Atxuri Harrera, ocurrieron hace unas semanas. “La policía autonómica exigió a los dos jóvenes que se identificaran, y cuando el trabajador preguntó la razón, uno de los agentes le propinó un puñetazo y le lanzó su propio móvil”, relata el comunicado. Después vinieron los golpes, las reducciones contra la pared y el suelo, hasta que —milagrosamente— los agentes se percataron de que había cámaras de seguridad. Fue entonces cuando se detuvieron y salieron del local.

El comunicado leído durante la concentración fue claro: “Esta agresión es racista, arbitraria e injustificada”. Y no un caso aislado, sino “una práctica sistemática contra personas migradas y racializadas en barrios como San Francisco, donde cacheos, detenciones, identificaciones y deportaciones son el pan de cada día”.

Los colectivos denuncian también que este tipo de actuaciones se alimentan del caldo de cultivo que suponen los discursos de odio. “Lo vemos en el señalamiento constante a personas magrebíes, en el uso electoralista del miedo, en los medios de comunicación, e incluso en los silencios de algunas instituciones”, afirmaron.

La policía, dicen, actúa con la certeza de que no habrá consecuencias. “Solo pararon cuando vieron las cámaras. Si no, ¿quién les habría parado?”. Recordaron otros casos recientes, como el de Silvia, una mujer racializada detenida en Getxo y brutalmente agredida, cuyo caso estuvo plagado de irregularidades, incluida la “desaparición” de las grabaciones en comisaría.

El dedo apunta directamente al Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, al que acusan de ser el “principal responsable de esta impunidad”. No vamos a esperar nada del Estado ni de los juzgados: son quienes blindan y perpetúan este tipo de agresiones. Por eso, decimos que sólo la organización desde abajo, la unidad de clase entre personas migrantes y autóctonas, puede hacer frente al racismo institucional”.

La barbería de San Francisco se ha convertido en una trinchera involuntaria. Pero, como dijeron hoy al acabar la lectura del comunicado, “si lo hacen a plena luz del día y en un local con cámaras, imaginen lo que hacen cuando nadie mira”.

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