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Denuncian el silencio de Europa ante la huelga de hambre de Leyla Güven y el aislamiento de Abdullah Öcallan y miles de presos políticos kurdos

2019-03-31T13:52:24+00:0031 marzo 2019|Bilbao, Internacionalismo|Comentarios desactivados en Denuncian el silencio de Europa ante la huelga de hambre de Leyla Güven y el aislamiento de Abdullah Öcallan y miles de presos políticos kurdos

La plataforma Kurdistanekin Elkartasuna Ekimena realiza una marcha desde el Ayuntamiento de Bilbao hasta el Museo Guggenheim para denunciar la «hipocresía y el silencio» de Europa ante los más de 100 días de huelga de hambre de Leyla Güven y el aislamiento de Abdullah Öcallan (fundador PKK) y miles de personas presas políticas en cárceles turcas.

COMUNICADO

Cuatro personas presas políticas kurdas muertas en Turquía, mientras Europa mira a otro lado.

En noviembre del año pasado la presa política Leyla Güven, representante de la coalición de izquierdas HDP, comenzó una huelga de hambre en Turquía para reclamar el fin del asilamiento del fundador de PKK Abdullah Öcallan, recluido hace 20 años en la isla prisión de Imrail.

Tras más de 100 días de ayuno, no solo Leyla Güven ha puesto su salud en juego, sino también centenares de personas presas políticas en las cárceles turcas y numerosas activistas en otros puntos del mundo, desde Estrasburgo a Reino Unido.

Esta protesta a tumba abierta ha tenido sus episodios más extremos en la inmolación de 4 personas presas en distintas prisiones turcas: Ayten Beçet, Zehra Saglem, Zulguf Gezen y Medya Çinar.

Si bien el PKK ha pedido a quienes participan en la huelga que no pongan fin a sus vidas, las condiciones en los penales turcos son de torturas y malos tratos diarios y la situación es límite para quienes están encarcelados.

Esta vulneración de la dignidad humana por parte de Turquía es una más en la numerosa lista que ha ido engordando notablemente en los últimos años con la invasión del cantón kurdo de Siria Afrín, la colaboración abierta de Turquía con el Estado Islámico, la destrucción de ciudades en territorio kurdo o el bombardeo de aldeas en el Kurdistán iraquí, por exponer varios ejemplos.

Frente a las reiteradas tropelías que Turquía, su ejército y servicios secretos están cometiendo, Europa no solo no ha alzado la voz, sino que ha cedido al chantaje que Recep Tayip Erdogan ha propuesto utilizando a las personas refugiadas. Una extorsión que le ha repercutido en cientos de millones de euros.

En estos momentos, una vez más, Europa guarda silencio ante las evidentes vulneraciones de derechos humanos turcas y el Comité para la Prevención de la Tortura sigue sin tomar cartas en el asunto.

Esta huelga de hambre no es únicamente la reivindicación de unas condiciones mínimas para una persona presa que goza de gran referencialidad en el movimiento de liberación kurdo, sino sobre todo, la exigencia mínima para que el conflicto kurdo en Turquía avance hacia una resolución pacífica y política, para lo que es imprescindible disponer de interlocutores legítimos.

El aislamiento de Abdullah Öcallan no es simplemente el resultado de la fijación de las autoridades turcas con uno de los líderes kurdos más reconocidos, sino, sobre todo, el intento de bloquear cualquier salida política a una guerra civil encubierta que dura ya varias décadas.

Aunque la supuesta Europa de las libertades se retrata cada día como la Europa del Capital, debe  suspender su hipocresía y demagogia habitual y presionar a Turquía para reconducir la situación de la huelga de hambre en Turquía, que amenaza con cobrarse numerosas vidas.

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