Por David BM
Esta mañana, el barrio de San Francisco de Bilbao ha sido escenario de un nuevo desahucio que muchos vecinos califican ya de “indigno y brutal”. Tamara, embarazada de cinco meses y con cinco hijos a su cargo, ha sido expulsada de su vivienda, en un operativo que ha requerido la presencia de bomberos, Policía Municipal y Ertzaintza, para garantizar que se cumplía la orden judicial.
Desde las 8:00 horas, decenas de vecinas y vecinos solidarios, convocados por el sindicato de vivienda AZET, se concentraron en los alrededores del domicilio para intentar frenar el desalojo. En el interior de la vivienda, cuatro activistas permanecían junto a Tamara y su familia, dos de ellas encadenadas al balcón en un gesto desesperado de resistencia pacífica y para presionar a la comitiva judicial.
“Exigimos la paralización del desahucio y una alternativa habitacional digna”, insistía el sindicato. Según AZET, la familia de Tamara cumple con los criterios de acceso a una vivienda municipal, pero las instituciones les niegan una solución adecuada, proponiéndoles únicamente un hostal donde hacinarse con sus hijas, sin condiciones mínimas de dignidad ni privacidad.









Tras la ejecución del desahucio, AZET ha convocado una manifestación esta tarde a las 18:30 desde la Plaza Corazón de María. El objetivo es denunciar no solo el desahucio de hoy, sino el goteo continuo de expulsiones que se están produciendo en el barrio. La movilización también señalará el proceso de gentrificación y turistificación que, denuncian, “pone alfombra roja a los especuladores y expulsa cada día a las vecinas”.
El drama de Tamara y sus cinco hijos pone rostro a una realidad que se repite cada vez con más frecuencia en Bilbao, mientras el negocio inmobiliario avanza y las familias vulnerables quedan desamparadas.
