Por DavidBM
Bilbao, 26 enero 2026 – El movimiento de pensionistas de Euskal Herria volvió a tomar este lunes las escalinatas del Ayuntamiento de Bilbao para reafirmar una trayectoria de ocho años ininterrumpidos de movilización en defensa de unas pensiones públicas suficientes, dignas y garantizadas por ley, al margen de los vaivenes políticos.
La concentración se enmarca en el octavo aniversario del nacimiento del movimiento, fechado el 15 de enero de 2018, y llega tras un amplio ciclo de actos y movilizaciones celebradas en las cuatro capitales de Euskal Herria y en alrededor de 75 localidades de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa. Según destacaron las portavocías, estas convocatorias superaron la asistencia habitual, evidenciando la vigencia y fortaleza social de un movimiento que mantiene su capacidad de convocatoria tras casi una década en la calle.
Como antesala a las movilizaciones, el propio 15 de enero el movimiento celebró una rueda de prensa en el local Bira del Casco Viejo de Bilbao, organizada junto al colectivo Amaiketako. En ella, seis representantes de los cuatro herrialdes, con intervenciones en euskera y castellano, repasaron el recorrido del movimiento desde su nacimiento, los logros conquistados, las reivindicaciones aún pendientes y el calendario de acciones posteriores.
Durante los actos se dio lectura a un manifiesto unitario, en el que se subrayó que los avances obtenidos -como la vinculación de la revalorización de las pensiones al IPC- son fruto directo de la presión social sostenida y que solo la continuidad de la movilización permitirá defender lo conseguido y avanzar hacia pensiones mínimas equiparables al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), así como cerrar definitivamente la brecha de género en el sistema.
El movimiento volvió a poner el foco en la defensa de una sanidad pública y unos servicios de cuidados de calidad, y reiteró su solidaridad con otras luchas sociales y democráticas en un contexto que califican de convulso y marcado por recortes y políticas belicistas. Todos los actos mantuvieron un carácter reivindicativo, combinados con un ambiente popular y festivo, con comidas, música y bertsolaris, sin olvidar el recuerdo a las compañeras y compañeros fallecidos durante estos años de lucha.
Revalorización en disputa y pérdida de poder adquisitivo
Las portavocías denunciaron que, ante la ausencia de presupuestos, la revalorización de las pensiones dependa nuevamente de la aprobación en el Congreso del real decreto ley que incluye el denominado “escudo social”. A su juicio, resulta inaceptable que el cumplimiento de la Ley de la Seguridad Social quede supeditado a decisiones políticas anuales, convirtiendo las pensiones en moneda de cambio partidista.
Desde enero de 2026, las pensiones se incrementarán un 2,7 %, conforme a la media del IPC de los doce meses anteriores a diciembre de 2025. Aunque el movimiento reconoce esta fórmula -recogida en la Ley 21/2021– como una conquista histórica que puso fin al IRP del 0,25 % aplicado entre 2013 y 2017, advierte de que genera una pérdida gradual de poder adquisitivo, al no contemplar mecanismos de corrección como la antigua “paguilla”.
Pensiones mínimas: subidas insuficientes
Especial preocupación suscita la situación de las pensiones mínimas, tras el rechazo de la Iniciativa Legislativa Popular que proponía complementarlas hasta el SMI, fijado en 1.184 euros para 2025. Para 2026, las pensiones mínimas contributivas y no contributivas se incrementarán entre un 7,7 % y un 11,43 %, en aplicación del RDL 2/2023, tomando como referencia el umbral de la pobreza y no el salario mínimo.
Actualmente, 168.966 personas pensionistas en la CAV y 51.103 en Navarra perciben ingresos inferiores al SMI. Con las cuantías previstas para 2026, la pensión mínima contributiva sin cónyuge a cargo quedará en 936,20 euros brutos en 14 pagas, muy lejos del umbral reivindicado por el movimiento.
Desde la organización insisten en que sustituir el SMI por el umbral de la pobreza como referencia legal cronifica la brecha de género, consolida la insuficiencia de ingresos y deteriora año tras año las condiciones de vida de quienes han trabajado durante décadas. “Con estas cantidades es imposible garantizar derechos básicos como una vivienda adecuada, una alimentación saludable, la atención sanitaria o unos cuidados dignos”, subrayan.
El movimiento de pensionistas cerró el acto reafirmando su compromiso de mantener la movilización hasta lograr la equiparación de las pensiones mínimas al SMI, la defensa de los servicios públicos y la solidaridad con otras luchas sociales. “Jotake irabazi arte”, proclamaron, convencidas y convencidos de que la batalla por la dignidad está lejos de concluir, pero también de estar perdida.
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