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Aborto legal en el hospital, aborto legal en cualquier lugar

Desde Buenos Aires, Argentina. Por María Paula Desiderato (Integrante de la Organización Feminista de Euskal Herria, Argi Berdeak)

Después de la media sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo por parte de lxs Diputados en Argentina el pasado 11 de Diciembre, una nueva jornada se avecinaba en Senado para lograr la otra mitad. La agenda política marcaba el Martes 29 de Diciembre como el día en el que lxs senadores debatirán y votarán por la Ley sobre regulación del acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo hasta la semana 14 de embarazo y a la atención postaborto. Desde distintos puntos del país y en el mundo se juntaron para seguir el debate. En Euskal Herria, la organización feminista Argi Berdeak organizó en Plaza Bilbi un pañuelazo para acompañar a las compañeras argentinas y luego vieron la sesión en Bilbiko Kultur Etxea.

Alrededor del Congreso estaba lleno de gente, gran parte de las calles estaban cortadas y valladas para que las personas asistan a ver el debate en directo. Cada 100 metros habían colocado pantallas para que todas tuvieran la posibilidad de ver la sesión.

Es increíble el camino recorrido y lo que se peleó para llegar al día de hoy. A medida que pasaron los años el aborto tuvo más protagonismo, muchas se animaban a contar su experiencia, se empezaba a hablar en los hogares, en el trabajo, en los programas de televisión, en las redes sociales, en bares, en muchos rincones en los que antes era una palabra prohibida y un tema tabú. El aborto se sacó del closet y se visibilizó la necesidad de tener un sistema de salud que se haga cargo, que proteja, que garantice el acceso gratuito y la posibilidad de elegir, seguir o no un embarazo, sin poner en riesgo la vida.

Es importante reconocer el trabajo incansable de las organizaciones feministas que dieron contención e insistieron para que lleguemos a esta instancia. Es el caso de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que visibilizaron la problemática, a las Socorristas en Red y a la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho al Aborto de Argentina, que hace años dan un permanente seguimiento y ayuda a las mujeres y personas que no quieren gestar. Ante la ausencia del estado, hemos comprobado una vez más que ellas han dado una respuesta profesional, cercana, real y personalizada a cada persona que aborta.

En las calles se podía observar mucha gente sentada en el piso, algunas saltaban, tocaban los tambores, otras estaban paradas y miraban las pantallas que mostraba el senado, otras cantaban, algún grupo iba a pasar el tiempo a algún bar y algunas armaban su tienda de campaña para pasar la noche de vigilia. 

Las horas pasaban, la temperatura subía y las pulsaciones se aceleraban. Las palabras de lxs senadores resonaban por las calles de Buenos Aires, en todos los rincones del País y el mundo. El mundo miraba atentamente la sesión histórica que marcaría un antecedente muy importante en Latinoamérica. Recordemos que el aborto es legal en Uruguay, Cuba, Puerto Rico, Guayana y Guayana Francesa.

En la sesión varias políticas manifestaron sus posturas en el que separaron su religión de su deber, como fue el caso de la Senadora Gladys González, en la que contó una vivencia muy dolorosa en las votaciones pasadas (2018). Aquella vez estaba embarazada y había votado a favor del aborto. Ella siempre reconoció que era católica pero eso no le impedía separar su religión de la realidad en las que viven muchas mujeres y personas gestantes. Esto desencadenó muchas amenazas que fueron tan explícitas que tuvo que denunciarlas y cambiar el número de teléfono. “Recibí muchos mensajes de mis hermanos cristianos diciendo que rezaban para que me vaya al infierno y que dios me iba a castigar. El 10 de agosto del 2018, después de la votación, perdí mi embarazo y por un instante pensé que dios me había castigado por haber votado a favor de la legalización del aborto. Con mucho dolor me refugié en la oración y no sólo entendí que mi pérdida se debía a que tenía 45 años y mis óvulos eran demasiado débiles para concebir, sino que entendí que el dios en el que creo no es un dios que castiga, es un dios que ama. No quiero criminalizar a las mujeres… Hoy quiero preguntarle a mi iglesia si no será la hora de hacer una autocrítica. Hemos fallado porque no logramos salvar la vida de ninguna mujer, no salvamos ninguna vida. El castigo y la culpa solo trae más dolor y más muerte.

¿Por qué queremos imponer castigos y criminalizar con la vara de nuestra religión? Hemos fallado, a pesar de nuestra fe. ¿Por qué hemos llegado tarde a entender la importancia de la educación sexual y del uso de los métodos anticonceptivos? Me quiero hacer cargo, la clandestinidad mata y no salva ninguna vida. Esta ley no obliga a nadie a abortar…

¡No estoy dispuesta a seguir cerrándole las puertas del sistema de salud a ninguna mujer! El estado que quiero, del que formo parte y que soy responsable debe responder no con el código penal sino con un sistema de salud equitativo”.

El ambiente en la calle estaba ávido, ya se acercaba la hora de la definición. Se escuchaban olas de cánticos por distintas partes como “Aborto legal en el hospital, aborto legal en cualquier lugar”. Estábamos todas paradas enfrente a la pantalla con los pañuelos en alto, mirando fijo y por un instante, unos minutos, todo se frenó y se detuvo. Por un momento, entre tanta gente, el silencio fue protagonista. De pronto, aparecen los recuerdos de ver tantos años de pelea, tantas vivencias, miles de nosotras que habíamos experimentado el aborto clandestino deseábamos que nadie pase jamás por esa situación de miedo y desprotección, tan terrible, en la que no sabes si salís viva, con secuelas o presa. Estaba en juego mucho y esta ley significaba que le decíamos adiós a las clínicas clandestinas, a las perchas, agujas, perejiles y cualquier objeto utilizado ante la desesperación de querer abortar.

Terminó de exponer el último senador y comenzaron las votaciones. La Presidenta de la Cámara de Senadores comenzó a confirmar los votos de algunxs senadores para asegurarse que eran correctos. Ese momento fue inquietante, la espera se hacía cada vez más larga y mis ojos que miraban la pantalla se nublaban, mi cuerpo ansioso y tembloroso decía presente.

El reloj marcaba las 04:12 AM (08:12 hora País Vasco) y el recuento de votos dio como resultado, 38 votos afirmativos, 29 negativos y 1 abstención. En la pantalla de la televisión se leía APROBADO y todas empezamos a saltar de alegría, gritar al unísono y mirándonos entre nosotras todavía sin creerlo.

Ese instante de emoción colectiva más grande que pude presenciar y en el que te das cuenta que todo valió la pena. Automáticamente comenzó a sonar por los altoparlantes y recorría cada calle aledaña al recinto, el tema de Natalia Lafourcade “Hasta la Raíz”. Mientras me abrazaba con mi amiga pude escuchar parte de la letra: “Pienso que cada instante sobrevivido al caminar y cada segundo de incertidumbre, cada momento de no saber son la clave exacta de este tejido que ando cargando bajo la piel…”

Luego de la histórica noticia, todas las pantallas iluminaban el entorno de color verde, la música fue protagonista y de a poco las personas se iban desconcentrando del lugar. Se podía ver mucha gente en bicicleta con los pañuelos colgados, caminaban, algunas iban a la parada del bus, del metro o se dirigían al coche para emprender la vuelta a casa. Escuchábamos los bocinazos de los coches y bicis, gente cantando y felicitándose por el logro.

¡La IVE se convertía en la Ley 27.610!

Este acontecimiento abre la puerta a otros países para que sigan la lucha sin bajar los brazos, ¡por qué sí vale la pena salir a pelear por nuestros derechos! La lucha sigue, tendremos que armar redes de contención para que este logro no se vulnere, para que se implemente en todas las provincias y que ningún profesional de la salud ni nadie persuada la decisión de la persona que ya tomó su decisión.

Desde el día Miércoles 30 de Diciembre del 2020 ¡EL ABORTO ES LEY!, lo recordaremos y lo llevaremos dentro, hasta la raíz.

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