Por David BM
En un momento marcado por la tragedia humanitaria en Gaza y la creciente indignación internacional, el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) ha conmemorado 20 años de lucha no violenta, interseccional y antirracista. Dos décadas de acción colectiva que han convertido al BDS en una herramienta clave de presión global para poner fin al régimen de apartheid, ocupación militar y colonialismo de asentamientos que impone Israel desde hace 77 años sobre el pueblo palestino.
La conmemoración, lejos de ser una celebración festiva, ha estado impregnada de dolor y compromiso. “En medio del genocidio transmitido en vivo en Gaza, reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la liberación del pueblo palestino”, declaró el BDS National Committee en un comunicado difundido ayer. El aniversario sirvió también para hacer balance de los hitos logrados y proyectar el camino hacia una Palestina libre.
Desde su fundación en 2005, el BDS ha transformado la solidaridad internacional, dejándola de concebir como caridad simbólica para convertirla en una obligación ética, legal y política: terminar con la complicidad de Estados, empresas e instituciones con el régimen israelí. Tal como afirmó la relatora de la ONU Francesca Albanese y confirmó recientemente la Corte Internacional de Justicia, la estrategia BDS es hoy una obligación jurídica internacional.
Logros y redes globales
En veinte años, el BDS ha impulsado la creación de una red de solidaridad sin precedentes, presente en 120 países y apoyada por millones de estudiantes, sindicalistas, artistas, campesinos y defensoras de derechos humanos. Ha logrado:
- Presionar a fondos soberanos e inversores para que retiren su dinero de empresas cómplices de la ocupación.
- Forzar a multinacionales como Veolia, Orange, G4S, PUMA o General Mills a cortar lazos con Israel.
- Lograr que universidades y festivales de todo el mundo rompan acuerdos con instituciones israelíes.
- Impulsar sanciones diplomáticas, comerciales y militares por parte de países del Sur Global.
- Movilizar a sindicatos globales como CUT, COSATU o UE a favor del embargo militar.
El movimiento también ha transformado la forma en que se entiende el conflicto: ha conseguido que el apartheid israelí sea una categoría legalmente reconocida por amplios sectores de la sociedad civil global, y que la complicidad con él tenga consecuencias reputacionales, económicas y legales.
Inspirado e inspirador
Inspirado en la lucha contra el apartheid sudafricano y los derechos civiles en EE.UU., el BDS también ha inspirado a otros movimientos por la justicia climática, racial y de género. Ha unido a artistas queer, comunidades, sindicatos portuarios, colectivos estudiantiles y plataformas antirracistas en una causa común: el fin del genocidio, la ocupación y la impunidad israelí.
El comunicado subraya la urgencia de redoblar la presión en este momento histórico. “No basta con indignarse. Es hora de actuar y romper todas las formas de complicidad con un Estado que, mientras borra vidas palestinas, entierra el derecho internacional bajo los escombros de Gaza”.
Desde Palestina al mundo, el mensaje es claro: “Podemos vencer. Lo haremos. Pero solo si intensificamos la organización desde abajo y presionamos sin descanso para aislar al régimen israelí. Por la libertad, la justicia y la igualdad. Por la Palestina libre que ya estamos construyendo”.