Por DavidBM
Bilbao amaneció hoy con la voz firme de cientos de pensionistas que marcharon desde el Ayuntamiento hasta la Diputación Foral de Bizkaia en el marco del Día Internacional de las Personas Mayores. La movilización, convocada por el Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria (MPEH) y la Federación de Asociaciones de Familiares de Personas Dependientes (Babestu, Zaintza Araba y Gipuzkoako Senideak), convirtió el centro de la ciudad en un clamor por pensiones dignas y un sistema público de cuidados de calidad.
La protesta llega apenas unos días después de que el Gobierno vasco, de la mano de PNV y PSE, bloqueara en el Parlamento la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que planteaba complementar las pensiones mínimas hasta alcanzar el 100% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). La propuesta, avalada por más de 145.000 firmas, así como por sindicatos, colectivos feministas y organizaciones sociales, fue vetada con un informe jurídico que los pensionistas califican de “sesgado” y “sin fundamento”.
“Habéis perdido una oportunidad histórica para hacer justicia con miles de mujeres mayores sometidas a la precariedad laboral y a las tareas de cuidados no reconocidas”, denunciaron los portavoces del movimiento frente a la Diputación.






Una brecha de género enquistada
El bloqueo parlamentario tiene rostro de mujer. Más de 70.000 pensionistas en la CAV, en su mayoría mujeres, perciben ingresos por debajo del SMI, lo que las condena a la dependencia económica y a la precariedad. El MPEH subrayó que se trata de una discriminación estructural: “Aunque os tapéis los ojos para no ver la pobreza y la desigualdad de género, no van a dejar de existir”.
La crítica de los colectivos apunta también a la contradicción institucional. Mientras PNV y PSE proclaman públicamente su apoyo al fondo de la ILP, en la práctica han cerrado la puerta a su debate en sede parlamentaria.
Servicios de cuidados: del derecho al negocio
Además de las pensiones, la manifestación sirvió para poner sobre la mesa el modelo de cuidados vigente en Euskadi. Los colectivos denunciaron que, pese a las promesas de un “nuevo pacto de país en materia de cuidados”, el sistema actual sigue caracterizado por ratios insuficientes en residencias, copagos obligatorios y desigualdades territoriales en el acceso a servicios sociales.
“El cuidado digno se ha convertido en un negocio gestionado por PNV-PSE, en lugar de ser un derecho garantizado”, lamentaron desde las asociaciones de familiares, que reclaman mayor inversión pública, mejores condiciones laborales y participación real de las personas usuarias y sus familias.
Un movimiento que no cede
Lejos de mostrar cansancio, el movimiento pensionista recordó que la presión social es la única vía para lograr avances. “Esta batalla la vamos a ganar”, coreaban los manifestantes, recordando que nadie les ha regalado nada en estos seis años de movilización constante.
En el marco del próximo 1 de octubre, el mensaje volvió a ser nítido: “Los derechos no caducan con la edad”. Y la exigencia, inaplazable: un sistema de cuidados público, comunitario, universal y de calidad, y pensiones mínimas iguales al SMI.