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Miles de jóvenes en Bilbao secundan la “Huelga Mundial por el Clima” y exigen medidas urgentes ya!

En defensa del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo.

2019-09-27T12:34:04+00:0027 septiembre 2019|Bilbao, Ecologismo|Comentarios desactivados en Miles de jóvenes en Bilbao secundan la “Huelga Mundial por el Clima” y exigen medidas urgentes ya!

Cientos de personas colapsan las inmediaciones del Ayuntamiento de Bilbao en la primera movilización por la “Huelga Mundial por el Clima” en la que piden que se declare de manera inmediata la emergencia climática y se tomen las medidas concretas necesarias para reducir rápidamente a cero las emisiones netas de gases de efecto invernadero.

Esta huelga mundial, a la cual se han adherido más de 300 organizaciones sociales y han firmado su manifiesto, se desarrollará a lo largo de este viernes 27 de septiembre y en Bilbao finalizará con la manifestación a las 19:00 horas desde el museo Guggenheim (Abandoibarra).

Manifiesto
Fridays For Future España / Juventud por el Clima España

Nos encontramos en un momento clave de nuestra historia. En el último mes hemos sido testigos de cómo el planeta batía récords en concentraciones atmosféricas de CO2, se encontraban montañas de plásticos a miles de metros de profundidad en los océanos y de los terribles resultados del informe del Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) sobre la pérdida irreversible de biodiversidad global. ¿Es esta la historia que queremos contar a nuestros hijos?¿Es este el legado que nos queréis dejar?

Hemos de escoger entre políticas que no respetan los derechos fundamentales de las personas y que agreden nuestra Tierra o bien dar un paso al frente valientemente y exigir medidas que respeten la dignidad de los pueblos y su tierra sin poner nuestro planeta en la cuerda floja.

El pasado 15 de marzo se marcó un hito histórico en la lucha contra el cambio climático y. desde entonces, en todo el mundo la juventud organizada se está levantando y saliendo a las calles semana tras semana exigiendo a sus respectivos gobernantes que actúen valientemente para parar la debacle ambiental.

Necesitamos ponernos en marcha desde ya. Las consecuencias del cambio climático en nuestro país son claramente visibles, la posibilidad de que el nivel global del mar suba tres metros de aquí al año 2100 es real, el 74 por ciento del suelo español está en proceso de desertificación y se prevé que un 20% de lo que hoy está a salvo se verá en riesgo dentro de 50 años. A su vez la acidificación del océano y el cambio que están experimentando las corrientes marinas está modificando la distribución de las especies, y el impacto del aumento de la temperatura y de las emisiones de CO2 está desencadenando alteraciones en el régimen de vientos, afloramientos o evaporación del agua con resultados preocupantes. La entrada de especies invasoras está destruyendo la biodiversidad de nuestro país debido a las nuevas condiciones climatológicas. Muchos de estos efectos, ya son irreversibles.

Por eso y mucho más, exigimos:

1) Que los nuevos gobiernos declaren el Estado de Emergencia Climática en el Estado Español y lo exijan en la Unión Europea, así como que se comprometan a impulsar medidas concretas y urgentes para alcanzar, como mínimo, los objetivos establecidos en los Acuerdos de París y cumplir las recomendaciones establecidas por el IPCC. Así también exigimos la implementación de políticas ambientales que aseguren el futuro de las generaciones actuales y futuras, así como acuerdos políticos que estén al nivel de la emergencia climática actual. Ya basta de políticas cortoplacistas. Los jóvenes queremos un futuro, no el panorama desolador que se nos presenta.

2) Exigimos más fortaleza política y mano firme ante las acciones de las grandes empresas y capitales económicos que reproducen dinámicas de crecimientos económicos insostenibles y nos han llevado a la decadente situación actual. La mayoría de estas grandes empresas perpetúan políticas extractivistas y ecocidas que van en contra de la vida. No aceptaremos estrategias de «greenwashing» ni discursos sobre «desarrollismos verdes» a menos que vaya acompañado de justicia social y global y de una reducción del consumo hasta alcanzar los límites naturales. Se deben implementar líneas políticas biocéntricas: es decir, gobernar no sólo para las personas, sino para todas las otras formas de vida. Queremos poner la vida en el centro.

No todo son malas noticias, pues hemos sido testigos de hechos que, aunque insuficientes, han ido en buena dirección. En el Estado Español, Cataluña se ha convertido en la primera comunidad autónoma en sumarse a la declaración del Estado de Emergencia, y se espera que muchas otras se unan en los próximos meses. Somos conscientes de que estas declaraciones son simbólicas e inútiles si no van acompañadas de políticas vinculantes, pero consideramos que son un primer paso en el camino hacia la transformación ecosocial que necesitamos.

El pasado abril vimos cómo la comunidad europea y un gran número de entidades privadas reaccionaron rápidamente ante el trágico incendio de la catedral de Notre Dame de París, poniéndose de acuerdo y haciendo grandes aportaciones económicas para su restauración. Ante este tipo de hechos, somos conscientes de que cuando hay voluntad política, se pueden cambiar las cosas. Sabemos que la lucha contra el cambio climático y la transición hacia un nuevo modelo ecosocial será posible cuando haya mayorías sociales concienciadas que presionen la voluntad política y que obliguen a afrontar medidas para combatir el que posiblemente sea la mayor crisis de la historia de la humanidad.

Nos lo jugamos todo, nos jugamos el futuro. Aunque la situación es extrema y el toro del cambio climático nos ha alcanzado, aún estamos a tiempo para mitigar sus efectos. El coste de ignorarlo es demasiado alto como para siquiera plantearlo. Hace falta cambios socioeconómicos profundos en el conjunto de la sociedad global para alcanzar un consumo en equilibrio con la naturaleza, siendo necesario para ello un decrecimiento que priorice el bienestar de los ecosistemas por encima del enriquecimiento individual perpetuo.

Hay que dejar atrás de una vez por todas modelos económicos que van en contra de la vida y que priorizan el crecimiento y los beneficios económicos por encima de todo. Es el momento de impulsar economías sociales que apuesten por el decrecimiento y donde los ecosistemas y todas sus formas de vida estén en el centro.

Los cambios que requiere este sistema para lograr estos objetivos no son sencillos: hablamos de cambios profundos en la forma de vivir y en la forma de usar y compartir los recursos. Por ello la movilización social es imprescindible y necesaria para obligar y exigir a los políticos que tomen las medidas urgentes, eficaces y profundas con el objetivo de frenar el deterioro ecológico generado que estamos sufriendo. El cambio climático es la mayor amenaza a la que se enfrenta la humanidad en toda su historia, y para hacer frente a esta situación, debemos, más que nunca, estar todas las personas unidas.

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