Por David BM
En el corazón de Euskal Herria, donde las montañas se abrazan con el mar y la lengua vasca resuena con fuerza, floreció un colectivo que, con su lucha y compromiso, dejó una huella imborrable: Lore More Taldea. Este grupo de mujeres jóvenes, feministas y euskaldunes, decidió, tras años de lucha, poner fin a su andadura.
Un adiós que es también un agradecimiento
En su comunicado de despedida, Lore More Taldea expresa:
«Hemos decidido cerrar este capítulo de nuestras vidas. No ha sido una decisión fácil, pero sentimos que es el momento adecuado. Agradecemos profundamente a todas las personas y colectivos que nos han acompañado en este viaje.»
Este mensaje, cargado de emoción y gratitud, refleja la esencia de un grupo que siempre puso el corazón en cada proyecto, en cada encuentro, en cada lucha.
Un legado de reivindicación y compromiso
Lore More Taldea no fue solo un colectivo feminista; fue un espacio de resistencia, de creación y de sororidad. Durante la pandemia, compartieron sus experiencias en un artículo para Pikara Magazine, donde relataban:
«El confinamiento nos obligó a repensar nuestras formas de crear y de estar juntas. A pesar de la distancia, seguimos tejiendo redes y compartiendo nuestras vivencias desde una mirada feminista y joven.»
Voces que resuenan
El impacto de Lore More Taldea se refleja en los comentarios de quienes compartieron su camino:
«Gracias por tanto. Vuestra energía y compromiso han sido inspiración para muchas.»
«Lore More ha sido un faro en tiempos de oscuridad. Su arte nos ha dado luz y esperanza.»
«Aunque se despiden, su legado sigue vivo en cada una de nosotras.»
Una despedida que es también un nuevo comienzo
El cierre de Lore More Taldea no es un final, sino una transformación. Sus semillas han germinado en múltiples espacios, y su espíritu sigue presente en cada lucha feminista, en cada espacio que busca un mundo más justo y equitativo.
Como ellas mismas concluyen:
«Nos despedimos con la certeza de que este no es un adiós, sino un hasta luego. Seguiremos encontrándonos en las calles, en las plazas, en cada rincón donde florezca la esperanza.»