Por David BM
Mientras gran parte del mundo se mantiene en silencio o distraído, un nuevo episodio de impunidad internacional vuelve a poner a Gaza en el centro del horror. La madrugada del 2 de mayo, a las 00:23, el buque Conscience, perteneciente a la Flotilla de la Libertad, fue atacado con drones armados en aguas internacionales, frente a las costas de Malta. La nave, desarmada y de carácter civil, fue golpeada dos veces en la proa, provocando un incendio y una gran brecha en el casco que la dejó a la deriva y sin electricidad.
La acción, que fue denunciada inmediatamente por la Iniciativa Ciudadana Gernika-Palestina, no es solo un ataque contra una embarcación. Es, como han expresado, “una agresión directa contra una misión pacífica y humanitaria”, cuyo único objetivo era denunciar el bloqueo criminal que sufre Gaza desde hace años, ahora agravado hasta niveles insoportables.
Un ciudadano vasco a bordo
Entre los tripulantes se encuentra un ciudadano vasco, lo que ha impulsado a los colectivos convocantes a exigir a las instituciones vascas que garanticen su seguridad y derechos civiles. “No es suficiente con pronunciarse a posteriori. Las instituciones deben actuar ya”, señalan con urgencia desde la plataforma.
La embarcación alcanzada emitió de inmediato una señal de socorro (SOS), que fue respondida con el envío de un barco de la compañía Southern Cypress. Sin embargo, la ayuda prestada no ha sido suficiente, ya que el barco continúa sin electricidad tras el aparente sabotaje deliberado al generador por parte de los drones. La última comunicación disponible confirmaba que los aparatos no tripulados seguían sobrevolando la zona horas después del ataque, incrementando el riesgo de hundimiento.
Gaza bajo asedio: bloqueo, hambre y silencio
La acción violenta sobre el Conscience es solo un síntoma más del colapso humanitario que Israel impone sobre la Franja de Gaza. Desde el 2 de marzo de 2025, Israel ha prohibido la entrada de todos los camiones de ayuda humanitaria a Gaza, provocando deliberadamente la hambruna de más de dos millones de civiles. Organizaciones internacionales y expertos humanitarios estiman que se necesitan al menos 600 camiones diarios para cubrir mínimamente las necesidades básicas de la población gazatí. En los últimos dos meses, no ha entrado ni uno solo.
“El Estado de Israel ha convertido el hambre en un arma de guerra. La comunidad internacional lo observa… y calla”, denuncian desde Gernika-Palestina.
Llamamiento internacional urgente
Desde la iniciativa ciudadana se ha lanzado un llamamiento a la comunidad internacional, con tres exigencias claras:
- Que Malta cumpla inmediatamente con su deber de garantizar la seguridad de todas las personas a bordo del buque atacado.
- Que la agresión a una misión humanitaria desarmada sea condenada públicamente.
- Que todos los Estados pongan fin al apoyo político, financiero y militar al asedio, bloqueo, ocupación y apartheid que impone Israel.
“El ataque con drones a un barco civil es un crimen que debe ser respondido con la misma contundencia que si hubiese ocurrido en cualquier otra parte del mundo”, insisten.
Este acto de agresión no es aislado. Como han recordado desde Gernika-Palestina, el Estado israelí ha demostrado una y otra vez que puede actuar con total impunidad, incluso en aguas internacionales, mientras la mayoría de líderes mundiales miran hacia otro lado.
Hoy, lo que fue una acción pacífica para denunciar el hambre y el bloqueo se ha convertido en una nueva evidencia de que, en el Mediterráneo, la ley es la del más fuerte… y los derechos humanos siguen naufragando.