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La Coordinadora 28J denuncia la falta de recursos y políticas públicas integrales para combatir la LGTBfobia

Hoy se cumplen 29 años desde que la OMS eliminara la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Y los colectivos LGTB+ organizados en la Coordinadora 28J de Bilbao han querido recordar esta fecha saliendo a la calle en una manifestación que ha recorrido algunas calles de la capital vizcaína.

Han denunciado los discursos de odio contra su colectivo y todas las prácticas LGTBfóbas cotidianas que sufren a diario. Reconocen muchos de los logros del movimiento LGTBI en los últimos años pero hacen un llamamiento a instituciones y organismos públicos como el Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia y Ayuntamiento de Bilbao en apoyar sus reivindicaciones políticas públicas integrales y no usando su lucha y sufrimiento como mera mercancía para vender.

COMUNICADO

Aún ni hace 30 años, un 17 de mayo de 1990, la OMS eliminó de la lista de enfermedades mentales la homosexualidad. 21 años después de las revueltas de Stonewall, de las que este año celebramos su 50 aniversario. Por eso escogida esta fecha para visualizar la lucha de todas las personas LGTB. Y recordamos la aún más tardía despatologización de las personas trans que fue anunciada hace menos de un año y la cual no veremos fuera de los capítulo de trastornos de la personalidad hasta el 2022.

Nos manifestamos hoy, día internacional contra la homofobia, lesbofobia, transfobia, bifobia; contra todas las violencias ejercidas hacia nosotres por salirnos del sistema cisexista y heteronormativo. Nos visualizamos diversas, pero unidas. Rabiosas y poderosas. Gritonas, gesticulantes y pelonas. Vivas. Por nosotras y por las que no pueden hacerlo.

Denunciamos las agresiones provocadas por el odio a la diversidad afectiva y sexual que ocurren en otros entornos diferentes al nuestro, donde día a día se vive la represión y la muerte de cientos de víctimas gays, lesbianas, bisexuales y trans. Lloramos por ellas, pero también exigimos con todas las fuerzas de nuestras gargantas y de nuestros corazones desagarrados a nuestros representes políticos y a nuestras instituciones estatales y europeas que denuncien y resuelvan estas situaciones, de las que son cómplices y observadores pasivos. Exigimos soluciones materiales y reales.

Denunciamos las agresiones provocadas por el odio a la diversidad afectiva y sexual que ocurren en nuestro entorno, en nuestra casa, en nuestra calle, en nuestra escuela, en nuestro trabajo y en nuestras redes afectivas y sociales. Y exigimos a nuestros representantes que hagan un esfuerzo mucho mayor del que vienen haciendo hasta ahora por luchar contra estas situaciones. Denunciamos que la inversión institucional en esfuerzo y presupuesto en educación en el respeto a la diversidad, en la detección de problemas de odio, en la provisión de recursos para las víctimas y en el castigo a los responsables es hoy mínimo.

Denunciamos los discursos de odio que recientemente han estado enviando determinadas fuerzas políticas y religiosas. Los discurso del trifachito contra los derechos LGTBI+, las acciones del colectivo Hazte Oír con sus autobuses, las proclamas de la iglesia católica contra lo que llaman ideología de género y a favor de las terapias curativas de la homosexualidad, no hacen más que justificar y alentar a quienes nos agreden. Y denunciamos que ante estas agresiones la respuesta de los partidos políticos es demasiada tibia y condicionada por el interés político.

Denunciamos a los partidos políticos e instituciones de nuestro entorno que hacen uso de nuestros sufrimientos en su beneficio. Denunciamos el capitalismo rosa y el pinkwashing. Denunciamos que un gobierno vasco que lleva años de retraso a la hora de aprobar una ley LGTB que resuelva nuestras actuales necesidades, una Diputación de Bizkaia que dedica una irrisoria parte de su presupuesto a las políticas LGTBI y un ayuntamiento de Bilbao que mantiene una normativa de uso de la calle racista, LGTBfoba y fascista, y que lleva años de retraso en la elaboración de un prometido protocolo contra la homofobia, dediquen esfuerzos personales y unos presupuestos importantes a organizar un PRIDE para unos pocos a través de su departamento de turismo. Vergüenza.

Denunciamos que las fuerzas represivas del estado como es la policía, a través de GayLesPol pretendan alzarse en adalides de nuestras libertades y condicionar nuestras acciones. Y denunciamos a los grupos que les ayudan en el intento.

Os exhortamos a manteneros alertas y combatientes, a colaborar con nosotras en la construcción de un mundo diferente. Os necesitamos a todas, todos y todes con nosotras.

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