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Dolor y rabia ante el octavo aniversario del asesinato de las militantes kurdas Sakine, Leyla y Fidan

Por octavo año consecutivo, Women Defend Rojava-Bizkaia, Kurdistanekin Elkartsaun Ekimena y la Marcha Mundial de las Mujeres de Euskal Herria exigen desde Bilbao “verdad y justicia contra las políticas feminicidas de Erdogan”

Ocho años han transcurrido desde el asesinato de Sakine, Leyla y Fidan un 9 de enero, en el centro de París. Un crimen de estado que fue materializado a través de los servicios secretos turcos. Todas y todos los que acudimos a esta reunión, lo hacemos desde el amor por estas compañeras, y también desde la rabia y el dolor que nos nace cada vez que matan a una, pues de alguna forma nos matan a todas.

Sakine, Leyla y Fidan son a la vez Sara, Rojbin y Ronahi, son todas las mujeres, son todas las vidas, son todas las libertades. Dibujar brevemente el semblante humanista de estas tres militantes es ahondar en lo más profundo del movimiento organizado de mujeres kurdas, del movimiento de liberación de Kurdistán y de la lucha sin cuartel que las mujeres están llevando a cabo.

Sakine Cansiz (Sara) fue cofundadora del Partido de los Trabajadores de Kurdistán. Ella decía en sus escritos autobiográficos que “toda su vida fue una lucha”. Y lo fue hasta el final, haciendo suyas las palabras de su compañero militante en la cárcel de Diyarbakir, Mazlum Dogan: “La resistencia es vida”. Sakine resistió desde su adolescencia y muy pronto en las fábricas fue donde pudo entender qué significaba ser mujer kurda, mujer aleví y mujer pobre. Desde el entorno familiar, social y cultural pudo comprender que las mujeres llevaban milenios soportando el peso de la costumbre. Desde el territorio de la militancia revolucionaria pudo cuestionar, rebelarse, organizarse y lo logró. Dedicó su vida entera a organizar a las mujeres dentro del movimiento y en la sociedad misma.

Fidan Dogan (Rojbin) fue como muchas de sus compañeras mujer migrada en Europa. Desde su adolescencia participó con denuedo en las organizaciones culturales y juveniles kurdas en este continente. Ella cambia su nombre por Rojbin que en kurdo significa “la que trae el día”. En el año 2002 asumió la responsabilidad de representar al Congreso Nacional de Kurdistán en Francia y también dirigió la Oficina de Información de Kurdistán en París.

Leyla Saylemez (Ronahi) tan solo tenía 24 años recién cumplidos poco antes de su asesinato. Ella también era hija del exilio forzado pues su familia tuvo que abandonar su aldea, cerca de Diyarbakir, debido a la persecución estatal que ejercía el estado turco sobre la población kurda. Su familia, huyó a Alemania en la década de los 90. Como mujer joven y militante, integró las filas de las organizaciones juveniles en Alemania, en toda Europa y finalmente fue representante del Movimiento de Mujeres Jóvenes Kurdas en Francia.

A día de hoy desde el punto de vista de la justicia formal (y patriarcal) seguimos sin obtener respuestas a preguntas importantes sobre dicho asesinato. La repentina muerte del perpetrador el 17 de diciembre de 2016, justo un mes antes del inicio del proceso, privó de la posibilidad de un juicio público que hubiera hecho posible enjuiciar al asesino y sobre todo a las personas y entes políticos que lo articularon. Existen pruebas irrefutables de la vinculación del perpetrador con los servicios secretos turcos lo que nos lleva a afirmar que fue una ejecución orquestada por el estado turco.

Desde entonces en Turquía de la mano de Erdogan y su gobierno de coalición AKP-MHP, están implementando políticas que denominamos feminicidas. Erdogan y su partido representan la viva imagen de la misoginia encarnada en las instituciones políticas estatales utilizando al Islam como un instrumento polivalente que sirviera a sus políticas expansionistas, como lo ha venido demostrando en Oriente Medio y norte de África y por otro lado imponiendo y perpetuando la cultura de la violación, fortaleciendo la mentalidad patriarcal en la sociedad. Así vemos que recientemente se han aprobado leyes en Turquía que permiten a un violador casarse con su víctima para así poder “limpiar el honor de la familia” de la mujer violada. Las organizaciones de mujeres en Turquía denuncian que durante el gobierno de Erdogan, la violencia contra las mujeres se ha incrementado en un 1400%. En dicho período desde la política han fomentado n rol femenino constreñido en los márgenes de la familia, así las mujeres pierden su identidad propia y pasan a ser hijas, hermanas, madres o esposas. Así mismo el gobierno del AKP-MHP se está esforzando por querer legislar sobre la edad para casarse abogando por establecer la edad mínima para las niñas en 9 años y para los niños en 12. También sabemos de la violencia que ejercen los soldados turcos y sus colaboradores yihadistas contra las mujeres durante sus ataques y campañas de ocupación en el norte y este de Siria. 18 años de Erdogan en el poder han significado ultranacionalismo, imperialismo, neoliberalismo y misoginia social e institucional, pero sobre todo de guerra abierta contra los movimientos organizados de mujeres.

Sara, Rojbin y Ronahi, sabían a qué y a quién enfrentaban. El propósito de las compañeras era liberar a la sociedad, y para liberar la sociedad es condición sin equanon liberar a la mujer. Es por ello que las mujeres organizadas en todo el mundo, las defensoras de la tierra, las militantes feministas, las mujeres que están llevando a cabo resistencia activa al patriarcado están siendo atacadas, masacradas. En el póster que hemos preparado para la llamada a la concentración hemos querido reflejar a un centenar de mujeres kurdas asesinadas por el estado patriarcal y misógino turco. Ellas continuaron la estela que dejaron en la memoria colectiva las compañeras Sara, Rojbin y Ronahi, cada una de ellas en sus diferentes ámbitos, ya sea político, social, cultural o por el mero hecho de ser mujer fue objeto del ataque patriarcal estatal. El compromiso del movimiento organizado de mujeres con la liberación de la sociedad busca transformarla para superar las estructuras patriarcales, desarrollando dentro de la revolución la más compleja de todas, la revolución ideológica. Ejemplo de ello es la implementación de sistemas de copresidencia en todas las instituciones, llevando a cabo tareas educativas de empoderamiento incluyendo también a mujeres pertenecientes a otros grupos étnicos y culturales. Desarrollando la autodefensa como medida necesaria para enfrentar las formas más extremas de la dominación masculina y motivando a las mujeres no solo en la región sino más allá de sus fronteras y continente.

Es por esto que no dejaremos de exigir justicia para Sakine, Leyla y Fidan. Justicia para cada una de las cien, mil, millones de mujeres sometidas, golpeadas, abusadas, violadas y asesinadas en este mundo patriarcal en el que solamente organizadas podremos superar. Continuaremos con nuestro compromiso por una sociedad libre.

Comunicado: Women Defend Rojava-Bizkaia, Kurdistanekin Elkartsaun Ekimena y la Marcha Mundial de las Mujeres de Euskal Herria

Gaur, zortzigarren urtez, Bilbon bildu gara. Zortzi urte igaro dira Sakine, Leyla eta Fidanen hilketa gertatu zela, urtarrilaren 9an, Paris erdialdean. Turkiako zerbitzu sekretuek gauzatu zuten estatu krimena. Gaur batu garen guztiok, kide horienganako maitasunak bultzatuta batu gara, baita amorruak eta minak bultzatuta ere. Izan ere, emakume bat hiltzen duten bakoitzean nolabait denak hiltzen baikaituzte.

Sakine, Leyla eta Fidan aldi berean Sara, Rojbin eta Ronahi dira, emakume guztiak dira, bizitza guztiak dira, askatasun guztiak dira. Hiru militante horien alde humanista laburki marraztea emakume kurduen mugimendu antolatuaren barnean, Kurdistango askapen mugimenduaren barnean eta emakumeak egiten ari diren kuartelik gabeko borrokaren barnean sakontzea da.

Sakine Cansiz (Sara) Kurdistango Langileen Alderdiaren sortzaileetako bat izan zen. Bere idatzi autobiografikoetan «bizitza osoa borroka bat izan zela» esan zuen. Eta horrela izan zen amaieraraino, Mazlum Dogan kide militanteak Diyarbakirreko kartzelan esandako hitzak bere egin zituen eta: «Erresistentzia bizitza da». Sakine erresistentzian bizi izan zen nerabezarotik aurrera, eta laster ulertu zuen lantegietan zer esan nahi zuen emakume kurdu, emakume alebi eta emakume pobre izateak. Familia, gizartea eta kultura oinarri ulertu egin zuen emakumeek milaka urte zeramatzatela ohituraren pisuari eusten. Militantzia iraultzailearen esparrutik, zalantzan jarri, matxinatu eta antolatu ahal izan zen, baita lortu ere. Bere bizitza osoa emakumeak mugimenduaren barruan eta gizartean bertan antolatzen eman zuen.

Fidan Dogan (Rojbin) bere kide asko bezala Europara migratutako emakumea izan zen. Nerabezarotik aurrera kurduen kultura eta gazte erakundeetan parte hartu zuen. Bere izena Rojbin izenera aldatu zuen, kurdueraz «eguna dakarrena» esan nahi duena. 2002an Kurdistango Kongresu Nazionala Frantzian ordezkatzeko ardura hartu zuen eta Parisen Kurdistango Informazio Bulegoa ere zuzendu zuen.

Leyla Saylemezek (Ronahi) 24 urte bete berri baino ez zituen hil zutenean. Bera ere behartutako erbestearen alaba zen, bere familiak Diyarbakirretik gertuko bere herrixka utzi behar izan zuen eta. Turkiar estatuak kurduen aurka aurrera eraman zuen jazarpenaren ondorioz, familiak 90eko hamarkadan Alemaniara ihes egin zuen. Emakume gazte eta militante gisa, Alemaniako eta Europa osoko gazte-erakundeetako kide izan zen, eta, azkenik, emakume gazte kurduen mugimenduaren ordezkari izan zen Frantzian.

Gaur egun, justizia formal (eta patriarkalaren) ikuspuntutik, ez dugu hilketa horri buruzko galdera garrantzitsuen inguruko erantzunik jaso. Erasotzailearen bat-bateko heriotzak, 2016ko abenduaren 17an, prozesua hasi baino hilabete lehenago hain justu, epaiketa publiko bat egiteko aukera bertan behera utzi zuen, hiltzailea eta, batez ere, hilketa artikulatu zuten pertsonak eta erakunde politikoak epaitzea ahalbidetu behar zuena. Egileak Turkiako zerbitzu sekretuekin zuen loturaren froga ukaezinak daude, eta, ondorioz, Turkiako estatuak orkestratutako exekuzioa izan zela esan dezakegu.

Ordutik Turkian, Erdogan eta AKP-MHP koalizio gobernuaren eskutik, politika feminizidak ezartzen ari dira. Erdoganek eta bere alderdiak estatuko erakunde politikoetan gorpuztutako misoginiaren irudi bizia irudikatzen dute. Islama bere politika espantsionistei mesede egingo dien tresna balioanitz gisa erabili du, Ekialde Ertainean eta Afrikako iparraldean erakutsi duen bezala, eta, bestalde, bortxaketaren kultura inposatu eta betikotu du, gizartean pentsamolde patriarkala indartuz. Adibidez, orain dela gutxi Turkian lege batzuk onartu dira bortxatzaile bati biktimarekin ezkontzeko aukera ematen diotenak, bortxatutako emakumearen «familiaren ohorea garbitu» ahal izateko. Turkiako emakumeen elkarteek salatu dutenez, Erdoganen gobernuan zehar emakumeen aurkako indarkeria % 1400 hazi da. Denbora tarte horretan, familiaren bazterretara mugatutako rol femeninoa sustatu du politikak; horrela, emakumeek beren nortasun propioa galtzen dute eta alaba, arreba, ama edo emazte izatera pasatzen dira. Era berean, AKP-MHPren gobernua ahaleginak egiten ari da ezkontzeko adinari buruzko legeak onartzeko. Horren baitan, neskentzako gutxieneko adina 9 urtetan eta mutilentzako gutxieneko adina 12 urtetan ezartzearen alde agertu dira. Badakigu, gainera, soldadu turkiarrek eta haien kolaboratzaile jihadistek zer-nolako indarkeria erabiltzen duten emakumeen aurka, Siria iparraldean eta ekialdean egiten dituzten erasoetan eta okupazio-kanpainetan. Erdoganen 18 urteak ultranazionalismoa, inperialismoa, neoliberalismoa eta misoginia sozial eta instituzionala izan dira, baina batez ere emakumeen mugimendu antolatuen aurkako gerra irekia.

Sarak, Rojbinek eta Ronahik bazekiten noren aurka ari ziren. Kideen helburua gizartea askatzea zen, eta gizartea askatzeko emakumea askatzea ezinbestekoa da. Hori dela eta, antolatutako emakumeak, lurraren defendatzaileak, militante feministak eta patriarkatuari erresistentzia aktiboa egiten dioten emakumeak erasotzen eta sarraskitzen dituzte mundu osoan zehar. Kontzentraziorako deia egiteko prestatu dugun kartelean Turkiako estatu patriarkalak eta misoginoak hildako ehun emakume kurdu inguru islatu nahi izan ditugu. Emakume horiek, Sara, Rojbin eta Ronahi kideek memoria kolektiboan utzitako arrastoari jarraitu zioten, horietako bakoitza bere esparruan: politikoa, soziala, kulturala. Eta horregatik, edo emakume izate hutsagatik, Estatuaren eraso patriarkalaren xede izan ziren. Emakumeen mugimendu antolatuak gizartearen askapenarekin duen konpromisoak gizartea eraldatzea du helburu, egitura patriarkalak gainditzeko, iraultzaren barruan alde konplexuena garatuz: iraultza ideologikoa. Horren adibide da kopresidentzia-sistemak ezartzea erakunde guztietan, eta hori gauza dadin ahalduntzeko hezkuntza-lanak egin dituzte, eta beste talde etniko eta kultural batzuetako emakumeak ere batu dituzte. Autodefentsa gizonen zapalkuntzaren forma muturrekoenei aurre egiteko beharrezko neurri gisa garatu dute, eta emakumeak motibatu dituzte, ez bakarrik eskualdean, baita haien mugetatik eta kontinentetik harago ere.

Horregatik, ez diogu Sakine, Leyla eta Fidanentzako justizia eskatzeari utziko. Soilik antolatuak gainditu ahal izango dugun mundu patriarkal honetan menderatu, jipoitu, abusatu, bortxatu eta hildako ehun, mila, milioika emakumeetako bakoitzarentzako justizia eskatuko dugu. Gizarte aske baten aldeko konpromisoari eutsiko diogu.

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