Por DavidBM
Bilbao, 1 mayo 2026 – Las tres capitales de la Comunidad Autónoma Vasca -Bilbao, Vitoria-Gasteiz y Donostia- han vuelto a convertirse este 1 de mayo en escenario de movilización masiva convocada por CCOO de Euskadi y UGT Euskadi bajo el lema “Derechos, no trincheras. Soldatak, etxebizitza eta demokrazia”, en una jornada que ha reunido a miles de personas en defensa de empleo digno, salarios suficientes, acceso a la vivienda y una democracia reforzada frente a los discursos de odio.
En Bilbao, la movilización ha arrancado tras las declaraciones realizadas por el secretario general de CCOO de Euskadi, Santi Martínez, quien ha insistido en la necesidad de “blindar los derechos laborales frente a un contexto internacional inestable y a las tensiones económicas que amenazan con recaer, una vez más, sobre la clase trabajadora”. La marcha ha recorrido el centro de la ciudad en un ambiente combativo pero festivo, con consignas en favor de la justicia social y la cohesión.
Las protestas se han desarrollado en paralelo en Vitoria-Gasteiz y Donostia, consolidando una convocatoria que los sindicatos han definido como “un grito colectivo contra la precariedad y el encarecimiento de la vida”.
En su diagnóstico, CCOO de Euskadi ha enmarcado este Primero de Mayo en un contexto global atravesado por conflictos armados, el genocidio en Gaza y el debilitamiento de los organismos multilaterales, advirtiendo de que estas dinámicas “no son ajenas a la realidad laboral, sino que impactan directamente en el empleo, los salarios y los servicios públicos”. Por ello, han reclamado que cualquier ayuda pública a empresas esté condicionada al mantenimiento del empleo, la calidad laboral, el control de precios y una fiscalidad progresiva.
Los sindicatos han reivindicado el papel del sindicalismo confederal y el diálogo social como herramientas útiles para lograr avances concretos, recordando medidas recientes como la reforma laboral o la subida del salario mínimo interprofesional. En este sentido, han puesto el foco en la negociación colectiva como vía para alcanzar incrementos salariales con garantías y fijar un salario mínimo de convenio de 1.500 euros, adaptado al coste real de la vida en Euskadi.




La vivienda ha emergido como uno de los ejes centrales de la jornada. “El acceso a la vivienda se ha convertido en un problema estructural que condiciona la vida laboral”, han denunciado, subrayando que una parte creciente de los ingresos se destina al alquiler o la hipoteca. Ante ello, han exigido un parque público de vivienda en alquiler asequible, suficiente y efectivo.
Otro de los mensajes clave ha sido la defensa de la democracia en el ámbito laboral. “Mejorar salarios y derechos es también frenar el avance de la ultraderecha”, han señalado, vinculando la precariedad con el auge de discursos autoritarios.
Además, CCOO de Euskadi ha respaldado el proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes, al considerar que permitirá aflorar situaciones de explotación y reforzar la cohesión social, evitando que la precariedad sea utilizada para dividir a la clase trabajadora.
La jornada ha concluido con un mensaje claro: unidad frente a la fragmentación. “De aquí o de fuera, la clase trabajadora es una sola”, han reiterado los convocantes, apelando a construir una sociedad inclusiva donde los derechos no dependan del origen.
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