Por DavidBM
Bilbao, 19 enero 2026 – Las capitales del País Vasco Sur acogieron durante el fin de semana una serie de movilizaciones convocadas por Palestinarekin Elkartasuna para expresar su respaldo a los activistas de Palestine Action y denunciar el clima de represión que, según los convocantes, se cierne sobre el movimiento internacional de solidaridad con Palestina.
Las protestas se produjeron pocos días después de que los activistas Heba Muraisi, Kamram Ahmed y Lewie Chiaramello pusieran fin a una huelga de hambre de 73 días, iniciada el pasado noviembre. La protesta contó inicialmente con la participación de otros cinco miembros del grupo, que tuvieron que abandonarla por motivos de salud. Uno de ellos, Umar Khalid, retomó la huelga hace una semana y continúa en ayuno, según informaron los organizadores.
Desde el colectivo “Prisoners for Palestine”, vinculado a la campaña, se ha señalado que la huelga de hambre logró frenar la adjudicación de un contrato de cerca de 2.000 millones de euros a la empresa israelí Elbit Systems, uno de los principales proveedores de armamento del Estado israelí. Más allá del impacto económico, los activistas subrayan que la protesta ha reactivado la movilización social contra la industria militar israelí.
Pese a ello, las concentraciones del fin de semana insistieron en que la presión policial y judicial continúa. El proceso para ilegalizar definitivamente a Palestine Action sigue abierto, mientras varios de sus miembros permanecen en prisión acusados de delitos de terrorismo por acciones de sabotaje y desobediencia civil contra empresas armamentísticas. Los convocantes denunciaron que las protestas contra esa ilegalización se han saldado con cientos de detenciones en el Reino Unido, incluso bajo un Gobierno que se define como progresista.
El caso británico fue presentado como el ejemplo más extremo de una tendencia que se extiende por Europa. En Francia, los colectivos Urgence Palestine y Palestina Vaincra han sido ilegalizados; en Italia, activistas propalestinos fueron detenidos hace apenas tres semanas. Euskal Herria, subrayaron, tampoco es una excepción.
En ese contexto, recordaron que tras las movilizaciones del 15 de octubre se produjeron dos detenciones en Iruñea, y que en Bilbo tres o cuatro personas han tenido que declarar ante el juez por las protestas registradas durante la Vuelta a España. “No podemos normalizar esta represión”, advirtieron, denunciando la contradicción entre los discursos institucionales de apoyo a Palestina y la actuación policial y judicial contra quienes se movilizan en la calle.
Los convocantes vincularon esta dinámica represiva con la complicidad de los Estados occidentales con Israel, lo que -a su juicio- refuerza la política de ocupación y permite mantener a cerca de diez mil presos palestinos, además de proseguir la ofensiva sobre Gaza y la colonización de Cisjordania. También alertaron de las recientes declaraciones del ejército israelí sobre convertir la llamada “línea amarilla” de seguridad en una nueva frontera, consolidando de facto la ocupación.
“No podemos normalizar la colonización de Palestina ni la persecución de quienes luchan contra el colonialismo”, insistieron. Las movilizaciones concluyeron con una muestra explícita de apoyo a la resistencia palestina, la exigencia de libertad para todas las personas presas políticas y encausadas, y un mensaje central: que la represión no acabe con la solidaridad con Palestina.

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