Por DavidBM
Bilbao, 20 enero 2026 – El Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria (MPEH) celebró ayer lunes su octavo aniversario con una kalejira que recorrió el centro de Bilbao, desde el Ayuntamiento hasta la Plaza de Unamuno, en el Casco Viejo. La movilización quiso poner en valor ocho años de lucha sostenida y recordar que, pese a los avances logrados, las pensiones siguen lejos de garantizar una vida digna.
La convocatoria rememoró las grandes manifestaciones de 2018 que situaron a las personas pensionistas en el centro del debate político y social. Fruto de aquella presión en la calle, el movimiento logró derogar la revalorización mínima del 0,25%, frenar la entrada en vigor del Factor de Sostenibilidad y conseguir que el IPC vuelva a aplicarse a las pensiones, una de las principales conquistas del ciclo de movilizaciones.
Durante estos ocho años, el MPEH ha mantenido concentraciones semanales cada lunes y numerosas movilizaciones, consolidándose como un actor social reconocido y persistente. Sin embargo, el colectivo advierte de que los avances siguen siendo insuficientes. Con la subida prevista para 2026, la pensión mínima de jubilación y viudedad individual alcanzará los 936 euros en 14 pagas, mientras que las pensiones no contributivas se situarán en 621 euros, cifras que, a juicio del movimiento, no compensan el encarecimiento real del coste de la vida, ni siquiera con la referencia del IPC actual.



Más allá de las pensiones, el MPEH subrayó su implicación en la defensa de la sanidad pública y en la exigencia de una red pública, universal y de calidad de atención a la dependencia, especialmente ante el envejecimiento de la población. En ese marco, el movimiento reiteró su apoyo a las iniciativas sindicales para mejorar sustancialmente el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y a la Huelga General convocada para el 17 de marzo, en demanda de un SMI propio que garantice condiciones de vida dignas.
El colectivo insistió en que las reivindicaciones de pensionistas y personas trabajadoras forman parte de una misma lucha, orientada a construir una sociedad basada en el reparto equitativo de la riqueza, la solidaridad y la equidad de género. Entre sus objetivos inmediatos figuran equiparar las pensiones mínimas al SMI, garantizar ingresos suficientes y cerrar la brecha de género que penaliza especialmente a las mujeres mayores.
La kalejira concluyó con un mensaje que trasciende lo estrictamente económico. El movimiento reafirmó su solidaridad con las luchas contra las guerras y las políticas armamentísticas, a las que vincula con recortes de derechos sociales y democráticos. Ocho años después, el lema sigue intacto: “Pentsionistak Aurrera! Jo ta ke irabazi arte!”
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