Por DavidBM
Bilbao, lunes 8 de septiembre de 2025 – Hoy en Bilbao el ambiente no era precisamente de lunes cualquiera. Frente a la indiferencia política, los pensionistas volvieron a la carga. Esta vez no para hablar del precio del pan ni del copago en las farmacias, sino para recordarle al Gobierno Vasco que 145.000 firmas no se guardan en un cajón como si fueran un montón de recibos viejos de la luz.
La razón de tanta indignación es sencilla: el Ejecutivo de la CAV ha decidido que la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para complementar las pensiones mínimas hasta el 100% del Salario Mínimo Interprofesional no merece ni siquiera llegar a ser debatida en el Parlamento. Ni un minuto de discusión, ni un café frío en la comisión, nada.
El Movimiento de Pensionistas no se anduvo con rodeos. “La decisión del gobierno es una burla”, dijeron sin pestañear, recordando que no hablamos de cuatro firmas mal recogidas en un mercadillo, sino de más de 145.000 apoyos, la mayoría de sindicatos, asociaciones sociales, colectivos feministas y hasta 300 representantes de la sociedad vasca. Pero al parecer, todo ese respaldo vale menos que una nota apresurada del Ejecutivo, escrita con la misma ligereza con la que se redacta una excusa para no ir a clase.
La escena de hoy en Bilbao era la de siempre y, a la vez, distinta: pancartas, voces firmes, muchas canas (sí, pero también juventud) y un mensaje claro: “¿Qué más tenemos que hacer para que nuestras demandas sean tomadas en consideración?” Buena pregunta. Quizá contratar un lobby en Bruselas, o invitar a los consejeros a una comida de lujo, porque un año entero de trabajo serio -con estudios de impacto económico, referencias normativas y objetivos claros- parece no ser suficiente.







Lo más jugoso es la contradicción. El Parlamento lleva años hablando de “participación ciudadana”, de “democracia abierta”, de “escuchar a la gente”. Pero cuando la gente habla, la respuesta institucional es cerrar la puerta. Puerta giratoria, sí; puerta al debate social, no.
El comunicado fue duro, pero certero: “Esta actitud prepotente invalida las declaraciones favorables a la participación ciudadana, la democracia participativa y la propia ley de la ILP.” Y no les falta razón. Negar siquiera el debate de una ILP apoyada por tantísima gente solo se puede entender como desprecio a la calle. Y a la democracia, ya que estamos.
La respuesta del Gobierno Vasco tampoco ayudó a mejorar su imagen: un escrito apresurado, sin datos ni referencias normativas. Un ‘no’ que suena más a capricho que a argumento.
Por eso hoy, desde Bilbao, el Movimiento de Pensionistas lanzó otro mensaje con carga de futuro: esto no se queda aquí. Han convocado manifestaciones para el 20 de septiembre en Bilbao (Sagrado Corazón, 18:00 h), Donostia (Boulevard, 12:00 h) y Gasteiz (Artium, 12:00 h). Y una más, el 25 de septiembre en la Plaza de Bilbao de la capital alavesa, a las 11:00 h.
Es decir, mientras el Parlamento cierra el debate, la calle lo multiplica. Porque si algo demostraron hoy los pensionistas es que no se resignan a que la democracia sea solo un eslogan bonito en boca de quienes jamás tienen problemas para llegar a fin de mes.