Por David BM
Bilbao, lunes 9 de septiembre de 2025 – Hoy al mediodía, en una plaza bilbaína rebosante de banderas palestinas, un grupo de activistas y ciudadanos se reunió para expresar su solidaridad con Palestina -y lo hicieron con una determinación que iba más allá del gesto simbólico.
“Hoy nos reunimos aquí, una vez más, para expresar nuestra solidaridad con Palestina. El último ataque contra la flotilla, un ataque con dron en aguas de Túnez, demuestra claramente que Israel no respeta fronteras ni el derecho internacional.” Esa frase no sonaba a consigna hueca: resonaba con el peso de una verdad urgente.
El movimiento global Global Sumud Flotilla (GSF) había denunciado apenas ayer que uno de sus barcos, el «Family Boat», fue alcanzado por un dron en el puerto de Sidi Bou Said, en Túnez, provocando un incendio en cubierta -aunque, afortunadamente, los seis tripulantes resultaron ilesos.
Al parecer, el objeto incandescente cayó del cielo con intención clara: intimidar y desviar la atención global de la tragedia que vive Gaza, marcada por bombardeos, bloqueo y un hambre que ya no es metáfora. La flotilla, integrada por activistas de 44 países -entre ellos, Greta Thunberg y la diputada portuguesa Mariana Mortágua, quienes no estaban a bordo en ese momento- continúa firme, desafiando ese bloqueo con convicción pacífica.
Ante todo eso, desde Bilbao se alza una voz clara y sentida:
“Quieren silenciar la voz de Palestina, pero no lo van a conseguir. Desde Euskal Herria hacemos un llamamiento: que cesen estos ataques y que el pueblo palestino pueda conquistar su libertad y su dignidad.”
Y, rematando la tensión con un pulso cotidiano, dijeron con convicción:
“Recuerda que este jueves tenemos otra quedada delante del consulado del Reino Unido a las 7 de la tarde. Esta concentración es para denunciar la criminalización de las protestas que se están llevando a cabo en Euskal Herria y en otros países contra el genocidio del pueblo palestino.”
Convocar, insistir, no resignarse. Después, entre gritos de “¡Palestina libre! ¡Flotilla adelante!”, brotó esa energía colectiva que vuelve urgente cada pregunta.



En paralelo, desde Túnez, el GSF reafirmó su propósito con voz firme: “LA GLOBAL SUMUD FLOTILLA CONTINÚA SU MISIÓN A PESAR DEL ATAQUE”. Se preparan para zarpar con lo justo: revisiones técnicas, previsiones meteorológicas, voluntarios tomando aire, resistiendo. Su misión es definir: denunciar la limpieza étnica que Israel perpetra y solidarizarse con Palestina.
Y añadieron algo que golpea directo:
“La agresión que sufrimos no se puede comparar con los horrores cotidianos que soportan los palestinos bajo ocupación.” Esa comparación duele porque revela una escala que no deja ya lugar a dudas.
Con firmeza -y sin ceder a la derrota- el portavoz Saif Abukeshek dejó claro:
“Partimos en esta misión. Ningún acto de agresión nos detendrá. En los próximos días, la flotilla se unirá en el mar en nuestra misión de romper el asedio, poner fin al genocidio y apoyar al pueblo palestino en su justa lucha por la libertad.”
Y Mariana Mortágua reforzó ese vínculo entre dignidad y compromiso: “Somos una superpotencia como pueblo… hoy es Palestina, mañana seremos todos nosotros.”
Por último, reforzaron el desafío universal: “La Global Sumud Flotilla hace un llamamiento a los gobiernos, los medios de comunicación y la sociedad civil de todo el mundo para que rompan su silencio y actúen con decisión. Mientras Israel intenta enterrar Gaza bajo los escombros, nosotros sacaremos a la luz sus continuos crímenes. Navegamos hacia adelante por la justicia y la humanidad, en solidaridad con el pueblo palestino y con determinación.”
Esa frase fue un cierre, pero sobre todo un llamado: aquí, en Bilbao, y allá, en alta mar, se repite un mismo latido: solidaridad, resistencia, palabra.