Por David BM
Iker Arana, vecino del barrio de Irala de 33 años, ha comparecido públicamente junto a residentes de Rekalde para denunciar la agresión sufrida por parte de la Ertzaintza durante la movilización del pasado 3 de abril en apoyo al gaztetxe Etxarri. Arana, que resultó herido de gravedad tras recibir un disparo de bala de foam en la zona genital, anunció que emprenderá acciones legales contra los agentes responsables del operativo y reclamó el fin del uso de proyectiles de este tipo en intervenciones policiales.
Durante su intervención, Arana relató que acudió de manera pacífica a la concentración convocada en las inmediaciones del gaztetxe, cuyo desalojo había sido anunciado para ese mismo día. Según explicó, el ambiente en la zona era tranquilo hasta que, sin previo aviso y sin que existiera tensión aparente, la Ertzaintza cargó contra el grupo reunido frente al instituto Eskurtze, donde se concentraban entre 30 y 40 personas de distintas edades.
“Apuntaron directamente y dispararon a bocajarro”, afirmó Arana, quien denunció que el proyectil impactó en sus testículos a corta distancia, provocándole una lesión irreversible que requirió cirugía de urgencia. “Lo que me pasó a mí podría haberle pasado a cualquiera. Y si no lo contamos, lo normalizan”, añadió.
Junto a él, una vecina del barrio compartió su testimonio, describiendo a Etxarri como un “espacio alternativo y punto de encuentro para la juventud”, cuya pérdida ha generado tristeza e indignación entre los vecinos. Señaló también que el grupo presente aquel día simplemente “observaba, conversaba y acompañaba” a las personas dentro del gaztetxe, en actitud completamente pacífica.
Los organizadores de la comparecencia denunciaron que el uso de proyectiles como las balas de foam y pelotas de goma supone un riesgo inaceptable para la integridad física de las personas. Recordaron otros casos recientes como el de Xuhar Pazos, que perdió la visión de un ojo en los carnavales de Tolosa, o el de Amaya Zabarte, hospitalizada en la UCI tras una carga policial durante un partido de fútbol. También aludieron a incidentes de años anteriores, como la muerte de Iñigo Cabacas en 2012.
Además de la lesión sufrida por Arana, denunciaron que otras dos personas fueron hospitalizadas ese mismo día: una, por golpes recibidos estando esposada dentro de un furgón policial, y otra, por una agresión que le causó una herida en la cabeza y la fractura de un brazo.
Los familiares y vecinos de Iker confirmaron que interpondrán las correspondientes denuncias para esclarecer los hechos y depurar responsabilidades, no solo del agente que disparó, sino también de quienes diseñaron y ejecutaron el operativo. Asimismo, reclaman medidas que garanticen la identificación clara de los agentes en este tipo de intervenciones para evitar la impunidad.
Finalmente, los convocantes hicieron un llamado a la activación social frente a lo que consideran una creciente normalización de la violencia policial. “No se trata solo de justicia para Iker. Se trata de impedir que esto vuelva a ocurrir”, concluyeron.