Por Ecuador-Etxea
La protesta, respaldada por decenas de colectivos sociales del barrio, recorrió el vecindario coreando lemas en defensa de este espacio autogestionado juvenil y exigiendo al Ayuntamiento de Bilbao que frene la operación urbanística que amenaza con derribar el local.
La marcha partió a media tarde desde la plaza de Rekalde y avanzó por las calles del barrio hasta pasar frente al propio gaztetxe, para finalmente regresar al punto de inicio, donde tuvo lugar un breve acto de clausura. Durante el recorrido, los participantes reivindicaron que “Rekalde necesita un gaztetxe” y llamaron a defender Etxarri ante la amenaza de desalojo, extendiendo la consigna a la protección de todos los gaztetxes de Euskal Herria. Pancartas con mensajes como “Etxarri aurrera” (Etxarri adelante) y “Etxarri ez dago bakarrik” (Etxarri no está solo) acompañaron la movilización, reflejando el amplio apoyo vecinal al proyecto.
La puerta del gaztetxe Etxarri, un antiguo pabellón industrial de Rekalde, donde cuelga una pancarta con la leyenda “Desalojo agindua: apirilak 4” (orden de desalojo: 4 de abril) que anuncia la fecha del inminente desahucio. El local fue ocupado en 2014 tras permanecer dos décadas abandonado, y desde entonces funciona como centro social autogestionado para jóvenes del barrio. Su fachada, decorada con murales y grafitis, se ha convertido en símbolo de la resistencia vecinal frente al proyecto urbanístico que planea el derribo de esta manzana industrial.
Un gaztetxe nacido tras Kukutza
Etxarri nació precisamente como respuesta a la pérdida de Kukutza III, el emblemático gaztetxe de Rekalde que fue desalojado y derribado en 2011. Aquel desalojo dejó al barrio sin su principal espacio juvenil, y la juventud de Rekalde decidió organizarse para ocupar un pabellón vacío tres años después y dotarse así de un lugar de encuentro propio. En 2014 abrió sus puertas Etxarri Gaztetxea con el objetivo de ofrecer un ocio alternativo y colectivo a los jóvenes del barrio, así como servir de sede a actividades culturales y reivindicativas que no tenían cabida en los cauces oficiales.
En la última década, Etxarri ha albergado decenas de charlas, talleres, conciertos, exposiciones y festivales, articulando un espacio de participación abierto para distintos colectivos juveniles y vecinales de Rekalde. Además de ser punto de reunión y socialización, el gaztetxe ha funcionado como refugio para asociaciones del barrio que carecían de local, enriqueciendo la vida comunitaria de la zona. Su rol como centro cultural autogestionado ha llenado en parte el vacío dejado por Kukutza, manteniendo vivo en Rekalde el espíritu de la autogestión y la organización popular.


Amenaza de desalojo por un plan urbanístico
La orden de desalojo contra Etxarri está fijada para la mañana del viernes 4 de abril, a las 09:15 horas. El Ayuntamiento de Bilbao, junto a la empresa constructora Amenabar, prevé derribar los antiguos pabellones industriales de la calle Doctor Díaz Emparanza –incluido el que ocupa el gaztetxe– para construir nuevas viviendas. Según denuncian los miembros de Etxarri, se trata de un “pelotazo urbanístico” enfocado a levantar pisos de lujo que darían un carácter elitista al barrio. De hecho, explican que en los últimos meses la promotora Amenabar ha ido adquiriendo las naves de esa manzana con esa finalidad, contando con el visto bueno municipal.
Como parte del plan, el Consistorio habría incluido la construcción de algunas viviendas de protección oficial junto a las libres, una medida que los jóvenes del gaztetxe califican de mero “maquillaje” para atenuar las críticas al proyecto. Todo ello, sostienen, se ha decidido sin ofrecer ninguna alternativa al gaztetxe ni dialogar con sus integrantes. De llevarse a cabo el desalojo, Etxarri quedaría vacío y clausurado pese a que las obras de construcción podrían no comenzar de inmediato. “Prefieren que el edificio se quede vacío durante años antes que permitir nuestra actividad”, lamenta un portavoz del gaztetxe. Esa percepción alimenta la indignación en Rekalde, donde muchos vecinos ven en esta operación urbanística un ejemplo más de especulación que antepone el beneficio privado a las necesidades del barrio.
Desde el Ayuntamiento, por su parte, se subraya que el recinto ocupado es propiedad privada y que el proyecto urbanístico traerá nuevas viviendas a Rekalde, incluyendo pisos asequibles. El concejal de Urbanismo, Asier Abaunza, ya advirtió en su día que el Consistorio “no avalará la ocupación o usurpación de un bien privado por parte de un tercero”, aunque se mostró abierto a buscar vías para desarrollar actividades juveniles similares en espacios municipales, siempre que se garantice la seguridad y se cumpla la legalidad. “No estamos en contra de la autogestión, pero la autogestión implica asumir responsabilidades”, señaló Abaunza en referencia a este debate. Sin embargo, hasta el momento no ha habido contacto ni mediación entre el Ayuntamiento y los gestores de Etxarri para explorar alguna solución de consenso. Los jóvenes insisten en que la administración local no les ha ofrecido ningún local alternativo donde trasladar su proyecto, por lo que se sienten ignorados en el proceso.
Respaldo social y reacciones políticas
La amenaza de cierre de Etxarri ha generado un amplio rechazo social en Bilbao. En la última semana, más de sesenta colectivos –entre asociaciones vecinales, grupos juveniles, bares de Rekalde e incluso conocidas figuras de la cultura vasca– expresaron públicamente su apoyo al gaztetxe y exigieron que no se lleve a cabo el desalojo. Un manifiesto conjunto firmado por estos colectivos destaca el valor de Etxarri como espacio comunitario y alerta del impacto negativo que tendría su pérdida en el tejido social del barrio. “Rekalde necesita un gaztetxe”, afirman rotundos en el texto, subrayando que iniciativas como Etxarri sirven para la organización y el empoderamiento de la juventud local.
El respaldo al gaztetxe se ha hecho notar también en el terreno institucional. El pasado jueves, varios jóvenes irrumpieron en el pleno del Ayuntamiento de Bilbao para protestar contra el cierre de Etxarri, interrumpiendo brevemente la sesión con gritos y pancartas a favor del gaztetxe. El alcalde, Juan Mari Aburto, pidió calma y tras tres advertencias ordenó a la Policía Municipal desalojar a los manifestantes del salón de plenos. La actuación se saldó sin incidentes, más allá de los lemas coreados en apoyo a Etxarri que resonaron en el Ayuntamiento.
En paralelo, desde la oposición municipal han surgido críticas a la gestión del conflicto. Concejalas de grupos como EH Bildu y Elkarrekin Bilbao han cuestionado la decisión de desalojar Etxarri y han abogado por facilitar espacios alternativos de gestión juvenil en la ciudad. Recuerdan que Bilbao adolece de infraestructuras para el ocio y la cultura juvenil autogestionada, por lo que proponen buscar soluciones que eviten simplemente cerrar otro local sin más. Sin mencionarlo directamente, aluden al precedente de Kukutza y a cómo su pérdida dejó a toda una generación sin un lugar de referencia.
El precedente de Kukutza y otros gaztetxes
El caso de Etxarri evoca inevitablemente lo ocurrido con Kukutza III, cuyo desalojo y demolición en septiembre de 2011 supusieron un trauma para Rekalde. Aquel gaztetxe legendario, activo durante más de una década en una antigua fábrica, fue desalojado en un operativo policial de madrugada que derivó en duros enfrentamientos entre la Ertzaintza y cientos de vecinos del barrio. Numerosas personas resultaron heridas entonces por las cargas policiales y las protestas se extendieron durante días por Rekalde e incluso otras zonas de Bilbao. La desaparición de Kukutza dejó un vacío que, en parte, Etxarri vino a llenar tres años más tarde. Ahora, la posible clausura de este nuevo espacio hace temer que la historia se repita.
Fuera de Bilbao, otros gaztetxes de Euskal Herria han vivido recientemente conflictos similares. En 2018, el gaztetxe Maravillas de Pamplona fue desalojado por la fuerza del antiguo Palacio del Marqués de Rozalejo, tras meses de tensión con las instituciones navarras. Aquella expulsión provocó manifestaciones multitudinarias en Iruñea (Pamplona) y abrió un agrio debate político sobre el uso de edificios públicos vacíos y la criminalización de la juventud organizada. También se recuerda el desalojo del gaztetxe Euskal Jai en 2004, en la misma ciudad, otro episodio que marcó a la comunidad gaztetxera. Son antecedentes que resuenan hoy en Rekalde. De hecho, los colectivos en defensa de Etxarri advierten: “Si desalojan Etxarri, será el enésimo gaztetxe que nos roban en Euskal Herria”. La frase, incluida en su comunicado unitario, resume el sentimiento de hartazgo ante la sucesión de cierres de estos espacios autogestionados en los últimos años.
Un barrio decidido a defender su espacio
Mientras la fecha del 4 de abril se acerca, los miembros del gaztetxe Etxarri han llamado a la solidaridad activa. Han convocado a vecinos y simpatizantes a acudir ese día desde primera hora de la mañana para arropar la resistencia pacífica en el local. Confían en que una presencia multitudinaria pueda forzar, al menos, una solución dialogada in extremis que evite la pérdida de este espacio construido por y para el barrio.
Por ahora, Rekalde permanece en vela ante lo que muchos consideran un desalojo injusto. En las paredes del barrio cuelgan carteles que rezan “Etxarri defendatu” (Defendamos Etxarri) y en las conversaciones cotidianas surge la preocupación por el futuro del gaztetxe. La determinación colectiva es clara: el barrio no quiere quedarse sin su gaztetxe. Ahora, la incógnita es si esa voz unida de Rekalde será escuchada por las instituciones antes de que la Policía y las excavadoras entren en la antigua nave de Etxarri.
Atzo milaka pertsona mobilizatu dira Bilboko Errekalde auzoan, Etxarri gaztetxearen desalojoa bertan behera uztea aldarrikatzeko. Manifestazioan zehar hainbat aldarrikapen presente egon dira, tartean Errekaldek gaztetxea behar duela, Etxarri defendatzeko deia eta Euskal Herrian gaztetxeen defentsa antolatzea. Mobilizazioa Errekaldeko plazatik hasita, auzoa zeharkatu du, gaztetxetik bertatik pasata eta bukaerako ekitaldia plazan bertan izan da.
Aste honetan, auzoko eta inguruko 60 elkarte baino gehiagok, tartean auzoko elkarteek, tabernek eta artista ezagunek osatutako zerrenda batek, beraien babesa adierazi diote egitasmoari.
Bilboko udalak, zenbait enpresekin batera, gaztetxearen inguruko eraikinak eraitsiko dituzte, gaztetxea barne, etxebizitzak eraikitzeko. Bilboko udalak ‘pelotazo’ urbanistikoa gailendu nahi du, gaztetxeari eta auzoko gazte, zein elkarteei, alternatibarik eskeini gabe.
Horren aurrean, gaztetxeko kideak desalojo egunean gaztetxera bertaratzeko eta elkartasuna adierazteko deia zabaldu dute. Desalojo agindua apirilak 4 ostirala goizeko 09:15etarako dago iragarrita.



