Tragedia

"Macabros viajes pagados a millones el billete. Solo que ese dinero, que antes se daba a Caronte, ahora lo reciben traficantes de personas en un lado (Turquía, Libia, etc.) y traficantes de muerte en el otro (Frontex)".

2020-12-01T09:19:03+00:0024 noviembre 2020|Lesbos, Mediterráneo, Open Arms, Pobreza, Reportajes|Sin comentarios

Hace no muchos días, nos llegó la noticia del rescate por el barco Open Arms de numerosas personas en el Mediterráneo central, aunque ese día en concreto, varias de esas compañeras murieron al zozobrar su embarcación. También en la isla de Samos, tuvimos una nueva tragedia hace unos días; el 8 de noviembre. Esa mañana, un bote que se dirigía a sus costas tuvo problemas, con el resultado de -al menos que se sepa- un peke muerto.

Cada vez que ha ocurrido una desgracia semejante en las islas, desde el día siguiente, las activistas que nos encontramos donde ha sucedido la tragedia comenzábamos a conocer a las supervivientes, a trenzar amistades y crear complicidades con ellas. Y junto a ellas, lloramos a esas nuevas víctimas; porque a ellas ya solamente las conocemos a través de los recuerdos y las lágrimas de las compañeras de ese, su peligroso, último viaje.

En la antigua Grecia, Caronte pasaba las almas de los difuntos al otro lado del río Aquaronte (laguna Estigia, en la “Eneida” de Virgilio) a cambio de una moneda. Por eso enterraban a los muertos con una moneda bajo la lengua. Estas compañeras, las del Mediterráneo central como las de Samos, no la llevarán consigo. Espero que nuestro barquero no les haga vagar cien años por la orilla, como tenía por costumbre, antes de pasarles gratis. Porque estos macabros viajes están pagados a millones el billete. Solo que ese dinero, que antes se daba a Caronte, ahora lo reciben traficantes de personas en un lado (Turquía, Libia, etc.) y traficantes de muerte en el otro (Frontex). En un caso, lo pagan las mismas personas que huyen hacia Europa en busca de protección, ante el cierre de fronteras de nuestros políticos; en el otro caso, lo paga nuestra fascista Europa, que es capaz de hablar a la vez en favor de las personas que buscan refugio, mientras legisla en su contra, les deja ahogarse en el Mediterráneo, les entrega a los corsarios libios o les abandona en el límite con las aguas turcas para que sean recogidas por su guardia costera.

Debe ser muy duro dejar atrás todo lo que quieres, abandonar las tierras que trabajas; dejar a tus seres queridos, sabiendo que, aunque lo quieras, es probable que ya nunca os volváis a juntar. Estas personas ya no verán cumplirse el sueño por el que iniciaron su éxodo. En ocasiones como esta quien dejó atrás a los suyos, lo hace para siempre.

Por más que lo intento cada día, soy incapaz de saber cuán hondos son los pesares de estas personas que llegan cada día a estas islas. Yo, europea, blanquita y con privilegios, que, aunque colabore con estas compañeras, me puedo ir cuando quiera si esto se pone peligroso. ¡Soy incapaz de saberlo! Pero sí sé una cosa: estas compañeras han muerto por ser pobres a los ojos de Europa. Si tienes dinero, podrás entrar sin problemas, podrás pedir protección si la necesitas y se te dará. Pero Europa legisla contra quien, siendo pobre, quiere buscar otra vida. Y, en vez de darle un “pasaje seguro”, hace todo lo posible para que no lleguen. Hoy, esto es igual que entonces, porque Caronte era el barquero de los pobres; la aristocracia de la antigua Grecia tenía otros guías para sus almas: Hypnos y Thanatos.

Tenemos que seguir luchando porque se abran las fronteras; tenemos que seguir peleando contra la ideología fascista que nos presenta a estas compañeras como nuestras enemigas. ¡Descansen en paz! (compañeras, no los políticos que las han matado).

SC Nátzab, Mytilini, Lesbos

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