El éxito del 17M impulsa una ofensiva sindical sin precedentes recientes
La movilización marca el inicio de una nueva fase.
La movilización marca el inicio de una nueva fase.
Las calles abarrotadas mostraron una respuesta social sostenida durante toda la jornada.
La manifestación ha servido como altavoz de una crítica frontal al modelo económico, vinculando precariedad, vivienda y servicios públicos a una misma raíz.
La movilización gana fuerza con el paso de las horas y alcanza ya a todos los sectores estratégicos.
Reclaman un salario mínimo propio de 1.500 euros.
Especialistas educativas alertan de que la medida impide ejercer el derecho de protesta laboral.
La dinámica llama a participar en el paro para exigir mejoras salariales y poner los cuidados en el centro.
Gran parte del sector está sostenido por mujeres llegadas de otros países que denuncian precariedad estructural y falta de reconocimiento laboral.
El colectivo advierte de que la precariedad salarial amenaza el futuro de las pensiones.
Las protestas también servirán para respaldar la convocatoria de huelga general del 17 de marzo.