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Solidaridad con Palestina: salgamos de la zona de confort

“Desde Euskal Herria no vamos a salvar al pueblo palestino ni a lograr una solución para ese conflicto, pero quedarnos en demostraciones de solidaridad, poco valor tendrá si, mientras tanto, seguimos manteniendo relaciones políticas, diplomáticas, económicas y culturales con la entidad sionista”.

2023-10-31T12:00:25+01:0031 octubre 2023|Reportajes|Comentarios desactivados en Solidaridad con Palestina: salgamos de la zona de confort

Artículo de Opinión de Iñaki Etaio, militante de Askapena

Medir la efectividad de un procedimiento, acción, técnica… no es tarea sencilla en muchos casos. Menos aún en el de la solidaridad. No es aventurado afirmar que si, ante lo que ocurre en Gaza y Cisjordania, nos quedamos en manifestaciones de solidaridad al pueblo palestino, de repudio a la masacre sionista y en peticiones de que la detengan, no lograremos una solidaridad mínimamente efectiva. Todo ello es necesario, pero no suficiente. Desde Euskal Herria no detendremos la masacre de Gaza, ni resolveremos ese conflicto histórico, previo incluso a la creación del Estado sionista. No es nuestra función. Mucho menos cuando no hemos logrado aún ejercer como pueblo el derecho de autodeterminación. Pero sí que podemos (es nuestra obligación) aportar en la lucha de liberación de los demás pueblos. Y en esa lucha se incluye la creación del Estado palestino, el retorno de las y los refugiados y la demolición de ese engendro supremacista que es el Estado sionista, como proyecto y estructura colonialista y racista que niega y, a la vez, aniquila y expulsa a la población nativa.

No es posible una solución de dos estados cuando el objetivo declarado de uno de ellos es realizar una limpieza étnica de la población árabe desde el Mediterráneo hasta el río Jordán (y bastante más allá…). Décadas de expansionismo y de progresiva reducción a sangre y fuego del limitado territorio reconocido al pueblo palestino tras la partición oficializada por la ONU en 1947 lo dejan meridianamente claro. Tres décadas después de los Acuerdos de Oslo, Cisjordania es una amalgama de bantustanes inconexos y amurallados, mientras Gaza sigue siendo la mayor cárcel a cielo abierto del mundo. En esas tres décadas, la cifra de palestinos/as asesinados/as supera los 20.000. Y subiendo… El proyecto sionista (no confundir con el judaísmo; interesada confusión torticera y victimista para repartir diplomas de “antisemita”) lleva en su germen la destrucción del otro, el odio al árabe, la “bestialización” del árabe (nada nuevo, por cierto). Lo han demostrado. ¡Vaya si lo han demostrado y lo siguen haciendo! Destrucción del otro y de quien que se pongan por delante, incluido personal de la ONU y de organizaciones humanitarias. La supuesta solución de los dos estados es algo irreal, algo que, en el mejor de los casos, seguirá prolongando el conflicto durante décadas. Por ello, el pretendido diálogo es algo también ilusorio. “¿Puede dialogarse con el fascismo?” es una frase que oportunamente circula estos días por las redes. El Estado sionista está desatado, y tiene la vía libre, el aplauso y el abrazo efusivo de los gobiernos de EEUU y gran parte de Europa, y el posicionamiento pusilánime de otros muchos gobiernos del mundo. Los poderosos tentáculos del sionismo llegan mucho más allá del Mediterráneo y el Jordán…

Desde Euskal Herria no vamos a salvar al pueblo palestino ni a lograr una solución para ese conflicto, pero quedarnos en demostraciones de solidaridad, en pedir que se detenga esta indecente matanza en streaming, en que se deje entrar ayuda humanitaria, en poner calificativos al gobierno/Estado sionista, y en que se dé cauce al diálogo, podrá servir para canalizar nuestra rabia frente a dicha atrocidad y frente al manipulador relato mediático sobre agredido-agresor, pero se quedará en eso. Podremos juntarnos 1.000 personas, 10.000 o 100.000, pero tras la movilización (y el habitual poteo post-manifa), las consecuencias prácticas serán escasas. Podremos pintarnos en la cara la bandera de Palestina, exhibir oportunos carteles equiparando a Netanyahu con Hitler, y gritar más y más fuerte, intentando que nuestro mensaje se escuche en Palestina. Pero poco valor tendrá si, mientras tanto, seguimos manteniendo relaciones políticas, diplomáticas, económicas y culturales con la entidad sionista. Resulta, cuando menos, llamativa la comparación entre la enorme batería de medidas adoptadas en un tiempo record contra Rusia por la guerra de Ucrania y la inexistencia de medidas contra el Estado sionista por parte de los denominados gobiernos occidentales. Si se ha adoptado alguna medida, ha sido de colaboración para seguir reduciendo Gaza y sus habitantes a cenizas.

La colaboración Made in Euskadi con el sionismo en numerosos ámbitos no es nada nuevo (ver “La relación entre el Gobierno Vasco e Israel: 40 años de entendimiento”, de Ahoztar Zelaieta). En estos mismos momentos en que el sionismo descarga toda su crueldad sobre millones de palestinas/os, CAF sigue fabricando tranvías para apuntalar la colonización de Jerusalén, productos Made in Israel se venden (y compran) en establecimientos locales, y diversas empresas vascas hacen negocios con empresas y entidades israelíes (el Plan de Desarrollo Industrial e Internacionalización 2021-2024 del Gobierno Vasco incluye a Israel como país prioritario). En febrero el Baskonia recibirá diligentemente al Maccabi de Tel Aviv y el pabellón se llenará (¡no mezclemos la política con el deporte…!), y probablemente algún artista blanqueador del régimen de apartheid sionista participe próximamente en algún evento en tierras vascas. ¿No resulta llamativo que se obvie todo esto en parte de las movilizaciones que tienen lugar en nuestras calles y en el discurso de partidos, sindicatos y diversas organizaciones? ¿Cuántos mensajes hemos escuchado solicitando cortar todas las relaciones con el Estado sionista y sancionar a los responsables de la actual operación de exterminio? Han sido bastante escasos.

La campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) se puso en marcha en 2005. Impulsada por 173 organizaciones palestinas (http://www.bdsmovement.net/call), constituye la principal herramienta que el propio pueblo palestino pone en manos de los movimientos solidarios con su causa. Multitud de organizaciones solidarias, asociaciones culturales, de estudiantes, deportivas, sindicatos, universidades y personas a nivel individual impulsan dicha campaña en todo el mundo, conscientes de la necesidad de cortar todas las relaciones con el Estado sionista y de acabar con su pretendida imagen de estado moderno y democrático. El aislamiento internacional y posterior caída del régimen de apartheid sudafricano es su principal referente. La campaña BDS, impulsada en Euskal Herria por la Plataforma BDZ, nos ofrece la oportunidad de que nuestra solidaridad sea un poco más efectiva. Eso sí, nos pone frente a diversas contradicciones que es necesario afrontar. Ponerse del lado de Palestina pero de lado frente a la colaboración vasca con el sionismo no es una solución. Parte de la solidaridad vasca con Palestina tal vez necesite salir de su zona de confort… Palestina nos lo demanda.

Palestinarekiko elkartasuna: erosotasun-eremutik atera

Elkartasunaren eraginkortasuna neurtzea bat ere erraza ez bada ere, nahiko erraz ulertzen da ez dugula lortuko gutxieneko elkartasun eraginkorra, Gazan eta Zisjordanian gertatzen ari denaren aurrean, palestinar herriari elkartasuna adieraztera eta sionista sarraskia arbuiatzeko eta hura geldiarazteko eskatzera mugatzen bagara. Hori guztia beharrezkoa izanik, ez da nahikoa. Euskal Herritik ez dugu Gazako sarraskia geldituko, ezta,Estatu sionista sortu aurretik, jada zegoen gatazka historikoa konponduko ere. Ez da gure eginkizuna. Are gutxiago, oraindik herri gisa autodeterminazio eskubidea gauzatzea lortu ez dugunean. Baina beste herrien askapen-borrokan ekarpenak egin ditzakegu (gure betebeharra da). Eta borroka horren barruan sartzen dira Estatu palestinarraren sorrera, errefuxiatuen itzulera eta Estatu sionistaren erokeria supremazista hori eraistea; proiektu eta egitura kolonialista eta arrazista baino ez dena, bertako biztanleak ukatu eta, aldi berean, suntsitu eta kanporatu egiten dituena. Ez da posible bi estatuen konponbidea, horietako baten helburua Mediterraneotik Jordan ibairaino (eta dezente haratago…) populazio arabiarraren garbiketa etnikoa egitea denean. 1947an NBEk Palestinako zatiketaofizialdu ostean,palestinarrei aitortutako lurralde mugatua etengabebortxaz murrizteak argi eta garbi erakusten du. Osloko Hitzarmenetik hiru hamarkadatara, Zisjordania loturarik gabeko eta harresitutako bantustanen nahaspila da, eta Gaza munduko aire zabaleko kartzelarik handiena. Hiru hamarkada horietan, 20.000 palestinar baino gehiago hil dituzte. Eta kopurua gora doa… Proiektu sionistak (ez nahastu judaismoarekin; nahasmen maltzur eta biktimista interesatua, «antisemita» diplomak banatzeko) bere ernamuinean daramatza bestearen suntsipena, arabiarrarekiko gorrotoa eta,oraingo kontua ez dena, arabiarrak “basapiztia” bihurtzea. Egiaztatu dute erabat, eta egiaztatzen jarraitzen dute. Bestearen suntsiketa, baita aurretik jartzen denarena, NBEko eta erakunde humanitarioetako langileak barne. Bi estatuen ustezko konponbidea irreala da. Kasurik onenean, gatazka hamarkadak luzatu baino ez luke egingo. Horregatik, sionismoarekiko elkarrizketa ere ilusioz betetako asmoa da. Sare sozialetan zabaltzen den «Hitz egin daiteke faxismoarekin?» galderak horrekin egiten du bat. Estatu sionistaren gorroto eta harropuzkeria piztuta daude, eta AEBko eta Europako gobernu askoren txaloak eta besarkada beroak jasotzen ditu, eta munduko beste gobernu askoren jarrera oso koldarra da. Sionismoaren garro boteretsuak Mediterraneo eta Jordanetik askoz haratago iristen dira…

Euskal Herritik ez dugu herri palestinarra salbatuko, ezta gatazka horri irtenbidea emango ere, baina elkartasun-erakustaldietara mugatzen bagara, etastreaming-en bidezko sarraskia gelditzeko, laguntza humanitarioa sartzeko eta elkarrizketari bidea irekitzeko eskaeretatik ez bagara pasatzen, ankerkeriaren aurrean eta erasotua-erasotzailearen kontakizun mediatiko manipulatzailearen aurreangure amorrua bideratzeko baliogarria izango da;baina horretan geratuko da. 1.000 pertsona elkartuko gara, edo 10.000, edo 100.000, baina mobilizazioaren ondoren (eta manifa osteko ohiko poteoaren ondoren), ondorio praktikoak urriak izango dira. Aurpegian Palestinako bandera margo dezakegu, Netanyahu eta Hitler parekatzen dituzten kartelak erakuts ditzakegu, eta,Palestinan gure mezua entzun dadin,ozen baino ozenago oihuka dezakegu. Baina balio gutxikoa izango da, bitartean erakunde sionistarekin harreman politiko, diplomatiko, ekonomiko eta kulturalak mantentzen baditugu. Deigarria da Ukrainako gerraren hariraepe motz batean hartutako Errusiaren aurkako neurri zigortzaileak eta mendebaldeko gobernu deiturikoek Estatu sionistaren aurkako neurririk ezaren arteko alderaketa. Neurririk hartu bada, Gaza eta bertako biztanleak errauts bihurtzeko lankidetza izan da.

Hainbat eremutan sionismoarekikoMade in Euskadi lankidetza ez da berria (ikusi «La relación entre el Gobierno Vasco e Israel: 40 años de entendimiento», Ahoztar Zelaietarena). Une honetan bertan, sionismoak milioika palestinarren kontra ankerkeria guztiadeskargatzen duenean, CAFek tranbiak egiten jarraitzen du Jerusalemen kolonizazioari eusteko, Made in Israel produktuak hemengo establezimenduetan saltzen (eta erosten)dira, eta hainbat euskal enpresak negozioak egiten dituzte enpresa eta entitate israeldarrekin (Eusko Jaurlaritzaren 2021-2024 Industria Garapen eta Nazioartekotze Planak lehentasunezko herrialde gisa hartzen du Israel). Otsailean Baskoniak adeitasunez hartuko du Tel Aviv-eko Maccabi eta pabiloia beteko da (ez ditzagun politika eta kirola nahastu…!), eta, ziur aski, apartheid sionistaren erregimena zuritzen duen artistaren batek Euskal Herriko ekitaldiren batean parte hartuko du laster. Ez al da deigarria hori guztia alde batera uztea aste hauetan gure kaleetan izaten diren mobilizazio batzuetan, baita alderdien, sindikatuen eta hainbat erakunderen diskurtsoetan? Zenbat mezu entzun dugu Estatu sionistarekiko harreman guztiak eteteko eta egungo sarraski-operazioaren arduradunak zigortzeko? Nahiko gutxi izan dira.

Boikota, Desinbertsioak eta Zigorrak kanpaina 2005ean jarri zen abian. 173 erakunde palestinarrek bultzatuta (http://www.bdsmovement.net/call), BDZherri palestinarrak berak bere kausaren aldeko mugimendu solidarioen eskuetan jartzen duen tresna nagusia da. Elkartasun-erakunde, kultura-, ikasle- eta kirol-elkarte, sindikatu, unibertsitate eta norbanako askok bultzatzen dute kanpaina mundu osoan, Estatu sionistarekiko harreman guztiak eteteko eta estatu modernoaren eta demokratikoaren irudiarekin amaitzeko beharraz jabetuta. Hegoafrikako apartheid erregimenaren nazioarteko isolamendua eta ondorengo erorketa dira bere erreferente nagusiak. Euskal Herrian, BDZ Plataformak, kanpaina horren bidez, gure elkartasuna pixka bat eraginkorragoa izateko aukera ematen digu. Hori bai, aurre egin beharreko hainbat kontraesanen aurrean jartzen gaitu. Palestinaren alde agertu baina euskal sionismoarekiko lankidetzari dagokionez beste alde batera begiratzea ez da irtenbidea. Palestinarekiko euskal elkartasunaren parte batek bere erosotasun-eremutik irten behar du agian… Palestinak eskatzen digu.

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