Por Laura Fontalba
El sábado, miles de feministas llenaron las calles de Bilbao en una manifestación que reivindicaba su fuerza y su valentía contra el ataque fascista y heteropatriarcal que amenaza el contexto social actual.
Durante la movilización, recordaron a Trump, Milei, Marine Le Pen, Georgia Meloni y otros ;dirigentes de extrema derecha que están destruyendo políticas feministas y de diversidad; así como las figuras de Elon Musk o Jeff Bezos, que funcionan como títeres que impulsan dichas acciones. En este sentido, lamentaron que estamos en un momento político, económico y social difícil, marcado por el auge del fascismo, la extrema derecha, el populismo autoritario, el capitalismo neoliberal, junto a una reacción patriarcal contra el feminismo, los derechos de las mujeres y las luchas sociales, como la comunidad LGTBIQ+; y, ante esta realidad, reivindicaron la revolución feminista como respuesta al proyecto «patriarcal, neoliberal, racista, colonialista, capacitista, transfobo, euskarafobo, supremacista y ecocida», que también está llegando a Euskal Herria.
Aseguraron que, aquí, desde hace décadas, se sufren los vestigios de la dictadura franquista y continúan existieron instituciones, tribunales y cuerpos policiales que protegen a grupos de extrema derecha y organizaciones fascistas como Desokupa. Todo ello, reforzando el miedo como una herramienta para controlar, dividir y paralizar la lucha feminista. «Los discursos de odio, a través de sus bulos y desinformación, están generando una polarización brutal, y están provocando un aumento de la violencia reaccionaria en las calles, especialmente contra las mujeres migradas, racializadas, trans y bolleras», explicaron.











Frente al miedo, reivindicaron la valentía feminista, fruto de una lucha que lleva décadas impulsándose y que, aseguraron, no va a cesar. Reivindicaron vidas libres y plurales, lejos de los modelos de feminidad y la familia nuclear que se impone; y reivindicaron la lucha contra todo un sistema y una estructura que continúa impulsando desigualdades y misoginia: «Estamos aquí para cambiarlo todo, para hacer frente a su estructura heteropatriarcal». Demandaron el reconocimiento del trabajo de las mujeres, salarios dignos para limpiadoras y trabajadoras de hogar; y el fortalecimiento de la Educación pública y el Sistema Público de Salud.
«Nosotras, feministas, llevamos mucho tiempo luchando y ahora no nos vamos a quedar paradas. Vamos a seguir movilizándonos y no vamos a dar ni un solo paso atrás. ¡Solas no podemos, pero juntas somos fuertes!», sentenciaron, tras enviar también un «abrazo de hermandad» a las compañeras feministas que enfrentan los fascismos y fundamentalismos en Argentina, El Salvador, Estados Unidos, Afganistán, El Congo y en todo el mundo, porque «no existe la lucha contra el fascismo sin feminismo».