Por DavidBM
Bilbao, 4 mayo 2026 – El Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria ha vuelto a tomar este lunes 4 de mayo la plaza frente al Ayuntamiento de Bilbao con un mensaje claro y sostenido en el tiempo: “no nos van a callar”. En una concentración marcada por la continuidad de sus protestas semanales, los colectivos han redoblado su llamamiento a la movilización de este jueves en Gasteiz, donde prevén una asistencia masiva tras haber organizado ya más de diez autobuses desde distintos pueblos, comarcas y Bilbao.
La protesta de hoy, en línea con una movilización que se prolonga desde hace años, ha servido como antesala de una jornada que consideran clave. “Seguiremos llenando las calles y las plazas”, han reiterado, subrayando que el próximo 7 de mayo “llenarán Gasteiz de chalecos rojos” para visibilizar sus reivindicaciones. La salida desde Bilbao está prevista a las 9:30 desde la calle Bailén, con llegada a una manifestación que arrancará a las 11:00 en la capital alavesa.
Tras la marcha, está prevista la lectura de un comunicado en la explanada de la catedral y el regreso en autobús a primera hora de la tarde. Más allá de la logística, el fondo de la protesta sigue siendo el mismo: la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento del coste de la vida. Según denuncian, “no hemos ganado poder adquisitivo, lo hemos perdido”, en un contexto en el que recuerdan que la inflación llegó al 3,4% en marzo, dificultando que muchas personas pensionistas lleguen a fin de mes.
El diagnóstico que hacen es contundente. Mientras denuncian dificultades para cubrir necesidades básicas -“buscar las últimas monedas en los monederos para comer”-, critican que las grandes empresas acumulen beneficios “obscenos” cercanos a los 70.000 millones de euros, con especial señalamiento a la banca y a las energéticas. A su juicio, las rebajas fiscales no han revertido en la ciudadanía, sino que han reforzado los beneficios de grandes corporaciones.
En este contexto, los pensionistas reclaman un giro en las prioridades políticas: “ni un euro más para las guerras”, exigen, reclamando que esos recursos se destinen al fortalecimiento del Estado del bienestar, incluyendo vivienda, salarios mínimos y pensiones dignas.









La protesta también ha incorporado una reivindicación concreta impulsada por el colectivo ASJUBI40: la eliminación de los coeficientes reductores en jubilaciones anticipadas para quienes han cotizado más de 40 años. Recuerdan que el Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad una moción el pasado 13 de noviembre en este sentido, pero denuncian que, más de cinco meses después, no se han materializado avances legislativos.
Este retraso resulta especialmente cuestionado a la luz de los datos oficiales. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha informado de un superávit superior a los 3.172 millones de euros y de una previsión de crecimiento del fondo de reserva hasta los 14.000 millones en 2026, lo que, según los pensionistas, demuestra que existen recursos suficientes para abordar estas reformas.
En paralelo, varios grupos parlamentarios -Podemos, Junts, ERC, BNG y EH Bildu- han trasladado preguntas al Gobierno sobre el estado de tramitación de estas medidas, su calendario y el impacto económico de su aplicación. Desde el movimiento pensionista reclaman respuestas urgentes y advierten de que “esas penalizaciones deben ser eliminadas sin más dilación”.
La movilización mantiene así su pulso constante en las calles, con un mensaje que combina denuncia social y presión institucional. “La calle no se calla”, insisten. Y, a tenor de la continuidad de las concentraciones y la creciente organización territorial, todo apunta a que tampoco lo hará en el corto plazo.
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