Por DavidBM
Bilbao, 1 mayo 2026 – La explanada del Teatro Arriaga ha acogido este miércoles una concentración convocada por trabajadoras sexuales junto a la Koordinadora 28J de Bizkaia, en el marco del Día Internacional de la Clase Trabajadora, para reivindicar el reconocimiento del trabajo sexual como actividad laboral y exigir derechos sociales y laborales básicos.
Bajo consignas como “El trabajo sexual es trabajo” y “las putas también somos obreras”, las participantes han denunciado lo que consideran una exclusión sistemática dentro del propio movimiento obrero y feminista, al tiempo que han reclamado ser reconocidas como “agentes de lucha y sujetos con capacidad política”.
En el manifiesto leído durante la concentración, las convocantes han subrayado que la falta de reconocimiento institucional y social “conlleva a la criminalización” de su actividad, lo que, según han señalado, impide el acceso a derechos fundamentales y empuja a muchas trabajadoras a la clandestinidad y a situaciones de mayor precariedad. En este sentido, han advertido de que el estigma social sigue siendo una de las principales barreras para su organización y protección.
Asimismo, han interpelado directamente a sindicatos y colectivos sociales, a quienes han acusado de mantener “una mirada moralista y salvacionista” hacia el colectivo. “No necesitamos ser salvadas, necesitamos tejer alianzas”, han reivindicado, insistiendo en la necesidad de construir espacios comunes de lucha dentro del movimiento laboral.
La protesta también ha servido para situar el debate en un marco más amplio, al señalar que la represión que enfrentan está vinculada a factores estructurales como la dominación de clase, la ley de extranjería y el estigma patriarcal. Desde esta perspectiva, han defendido que su lucha “cuestiona el trabajo en su totalidad”, poniendo el foco en las jerarquías y exclusiones existentes dentro del sistema económico.
En los últimos años, el debate en torno al trabajo sexual ha ganado visibilidad en el Estado español, con posturas enfrentadas entre sectores abolicionistas y quienes defienden su regulación como actividad laboral. En este contexto, las trabajadoras movilizadas en Bilbao han reiterado su posición: el reconocimiento legal es clave para garantizar derechos, seguridad y condiciones dignas.
Sexu-langileak borrokarako gaitasuna dugun pertsonak gara eta gaitasun politikoa dugun subjetuak; horregatik gure jarduera lana dela aldarrikatzen dugu.
Maiatzaren lehena da eta gure jardueraren ESKUBIDEAK ETA ERREKONOZIMENDUA eskatzen dugu, sindikatuei eta kolektiboei entzun diezagutela eskatzen diegu, bere begirada moralista eta salbazionistarekin amaitzea eskatzen dugu EZ DUGU BEHAR INORK SALBA GAITZAN, ALIANTZAK ERAIKI BEHAR DITUGU.
Sexu-lanaren jarduera ez aitortzeak lan hori kriminalizatzea dakar, oinarrizko gizarte- eta lan-eskubideak lortzea eragotziz. Estigma areagotzen du, eta horrek klandestinitatera eta prekarietatera garamatza.
Gure borroka palanka boteretsua da, LANA BERE OSOTASUNEAN kuestionatzen duen tresna. Sexu-langileon errepresioa klase-dominazioan eta estrangeria-legean errotzen da, baita patriarkatuak berak ere elikatzen duen putekiko estigman.
SEXU-LANA, LANA DA!
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