Por David BM
Este sábado, Bilbao se tiñó de rojo, verde y blanco. La calle Autonomía fue escenario de una movilización nacional sin precedentes convocada por Gure Esku bajo el lema “Herri libre bat. Euskal Herriak erabaki”. Desde primera hora de la mañana, la capital vizcaína se convirtió en un hervidero de actividades culturales, políticas y sociales que culminaron a las 17:30 con una manifestación multitudinaria que partió desde la plaza de La Casilla.
El objetivo era claro: dar un nuevo impulso al camino hacia la soberanía de Euskal Herria, exigir el derecho a decidir de los siete territorios vascos y construir un país libre desde la diversidad y la participación ciudadana.
“Nada se ha conseguido en este país sin la activación ciudadana. Esa activación es imprescindible si queremos avanzar como país”, declaró Josu Etxaburu, portavoz de Gure Esku, en la presentación de la jornada.










La calle de las ikurriñas
Bajo ese espíritu, la organización hizo un llamamiento a acudir con la ikurriña, símbolo de identidad y resistencia, para convertir la movilización en una imagen inolvidable. Y lo consiguieron: una marea de banderas cubrió la calle Autonomía, en lo que sus organizadores describieron como “un selfie colectivo para mostrar al mundo lo que somos: un pueblo orgulloso de su cultura, su lengua y sus símbolos”.










Fiesta, cultura y lucha
Lejos de limitarse a una marcha, el día completo fue una celebración colectiva del pueblo vasco, con herri kirolak, conciertos, actuaciones de payasos, música, bertsolaris y, como colofón, la actuación de Sol Band, grupo musical palestino, desde el escenario instalado junto al Ayuntamiento de Bilbao. Un guiño internacional y solidario que volvió a unir dos pueblos que comparten anhelos de libertad.










Adhesión masiva de la sociedad vasca
La convocatoria no fue solo un éxito de asistencia ciudadana. También contó con el apoyo de un amplio abanico de agentes sociales, culturales, sindicales y políticos. Entre ellos destacan los sindicatos ELA, LAB, Steilas, Hiru y EHNE, el movimiento feminista Bilgune Feminista, Euskalgintzaren Kontseilua, el movimiento de pensionistas, y las organizaciones juveniles EGI y Ernai.
Además, numerosos nombres del ámbito cultural, académico y periodístico también respaldaron la iniciativa, sumándose al manifiesto impulsado por Gure Esku, que ha seguido recibiendo firmas en las últimas semanas.






En un momento clave
La movilización de este sábado se produce en un contexto clave. Tal y como recordó Etxaburu, “en la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra e Ipar Euskal Herria están abiertos procesos y debates que pueden permitir dar pasos fundamentales en la articulación de los territorios vascos y hacia la plena soberanía”. Y en ese camino, la ciudadanía organizada sigue demostrando que es el verdadero motor del cambio.