Comunicado de Palestinarekin Elkartasuna
Nuestras pantallas vuelven a llenarse de imágenes de sufrimiento y destrucción. Israel ha dado por finalizado el alto el fuego y en una sola noche ha masacrado a más de 400 personas. El ataque de este martes ha sido el más sangriento de los últimos meses. Además, Netanyahu ha dicho claramente que esto no es más que el inicio y que el genocidio seguirá hasta acabar con la resistencia. Es decir: Israel pretende llevar a cabo la limpieza étnica total.
Estos hechos han ocupado los titulares de los medios de comunicación por ser imposibles de esconder, pero no son nada nuevo. Aunque la resistencia palestina llevó a Israel a firmar el alto el fuego, la creación y el fortalecimiento de Israel siempre ha sido a sangre y fuego. Y esto es algo que el alto el fuego no ha cambiado. De hecho, los ataques contra el pueblo palestino no han cesado en ningún momento. Desde que se firmó el alto el fuego el pasado 19 de enero hasta su ruptura oficial, Israel ha asesinado a más de 150 personas palestinas en Gaza, y desde el 2 de marzo impide la entrada de ayuda humanitaria y tiene cortado el suministro de agua y luz a la franja. Además, sigue ocupando Gaza y ha apoyado planes para vaciar la franja y convertirla en una zona turística en manos de capital estadounidense. Y no sólo eso: no podemos olvidar la grave situación de Cisjordania, donde Israel ha asesinado decenas de personas, desplazado a 60.000 y destruido escuelas, centros de salud y viviendas, con ayuda de la Autoridad Nacional Palestina. También siguen bombardeando y ocupando Yemen, Siria y Líbano lo que nos muestra una vez más el carácter expansionista de esta entidad terrorista. Y ante todo esto, ¿qué?
En primer lugar, debemos apoyar totalmente al pueblo palestino y a su resistencia. Y también debemos fortalecer la lucha contra los responsables de esta situación. No es necesario recordar que los crímenes de Israel no son hechos aislados, ni consecuencia del actuar de uno u otros líderes. Todo lo contrario: se deben a que Israel es un proyecto colonial, racista y expansionista. Por lo tanto, el elemento central que debemos cuestionar es la propia existencia de la entidad sionista y la ideología sionista que lo sustenta. Israel y todos sus crímenes existen gracias a la complicidad de Occidente, y no nos referimos sólo a un presidente sádico de Estados Unidos, sino a los gobiernos, partidos y empresas de Estados Unidos y de Europa, también en los de Euskal Herria.
Por ello, además de solidarizarnos con Palestina, tenemos otra tarea urgente: en el camino a la disolución de Israel, debemos presionar para la ruptura de todas las relaciones con el engendro sionista. Debemos tener claro que esta lucha no vendrá de los tribunales de la llamada comunidad internacional o de las instituciones que son cómplices de Israel. Esa lucha la debemos hacer los trabajadores y trabajadoras de todos los pueblos y para ello debemos reforzar la organización internacionalista.
Israel genozida! Palestinar erresistentzia aurrera!