Por David BM
Este sábado 14 de junio de 2025, la Plaza Corazón de María del barrio bilbaíno de San Francisco volvió a ser el epicentro de una fiesta que es mucho más que gastronomía. La edición número 22 de “Arroces del Mundo” llenó las calles de aromas, colores, sabores y, sobre todo, de reivindicación intercultural, denuncia social y solidaridad con Palestina.
La cita, organizada por la Coordinadora de Grupos de Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala, reunió a más de 3.000 personas de más de 70 nacionalidades distintas. Porque sí: el arroz une lo que los prejuicios intentan separar. Porque este grano, común en todas las cocinas del mundo, sirvió como excusa para recuperar la calle como espacio de encuentro, cultura, resistencia y reivindicación.
Desde primera hora de la mañana, los grupos comenzaron a descargar los ingredientes y desplegaron mesas, sillas y fogones en una plaza que, al poco, desbordaba mestizaje y alegría. La jornada empezó a las 9:00 con el montaje colectivo y, ya a las 11:00, los más pequeños disfrutaron de talleres y juegos infantiles, mientras el escenario se animaba con actividades culturales y música.
A las 13:00, como marca la tradición, la kalejira festiva-reivindicativa recorrió las calles con batucadas y pancartas. Este año, la marcha no solo reivindicó la convivencia entre culturas, también alzó la voz contra el genocidio en Palestina, sumando solidaridad a la denuncia política.
Media hora después, llegó el momento más sabroso: la degustación colectiva de arroces. Y aunque el premio al mejor arroz lo decidió un jurado multicultural de seis personas, todos los platos compartieron una victoria simbólica: demostrar que la convivencia sabe bien, y que la diversidad, cuando se cuece a fuego lento y en comunidad, alimenta mucho más que el estómago.
Para quienes no pudieron participar cocinando, hubo también un arroz popular gratuito para más de 300 personas, preparado por cocineros voluntarios. Y la sobremesa fue larga: música, danza y actuaciones espontáneas continuaron animando la plaza hasta bien entrada la tarde.
Esta iniciativa no se queda en Bilbao. También se celebra en otros barrios y municipios de Euskal Herria, como Deusto, Durango, Getxo, Oiartzun, Zaramaga (Gasteiz), Altsasu, Irurtzun y, este año por primera vez, en la Txantrea de Pamplona.
“Arroces del Mundo” es muchas cosas: fiesta y denuncia, sabor y memoria, integración y desafío al abandono institucional. Desde su nacimiento en 2004, el evento se ha convertido en un símbolo de lucha contra la exclusión social y por la dignidad de los barrios olvidados. Frente al olvido, los fogones; frente al racismo, la cazuela.
Porque cuando el sistema excluye, cocinar y compartir se vuelve acto político. Porque este arroz también sabe a rabia, esperanza y dignidad colectiva.