Por DavidBM
Bilbao, 17 marzo 2026 – Las movilizaciones de la tarde confirmaron lo que ya anticipaba la mañana: la huelga general del 17 de marzo en Hego Euskal Herria tuvo un seguimiento masivo y un impacto transversal, tanto en el tejido productivo como en las calles. Cerca de 105.000 personas participaron en las principales manifestaciones, evidenciando la dimensión social de la convocatoria.
Bilbao concentró la mayor afluencia, con 45.000 manifestantes, seguida de Donostia (30.000), Gasteiz (15.000), Iruñea (10.000), Eibar (4.000) y Tudela (600). Las imágenes de las capitales dejaron una estampa inequívoca: movilizaciones multitudinarias y un paro generalizado.
Desde primera hora, columnas de trabajadores y trabajadoras recorrieron las ciudades hasta confluir en las manifestaciones centrales, dando continuidad a los piquetes de la mañana. El lema que vertebró la jornada –“Decidir aquí el salario mínimo, 1.500 euros. Mejorar los salarios para repartir la riqueza”– articuló una protesta que no solo interpeló a la patronal, sino también a las instituciones.
Un pulso por el salario y el reparto de la riqueza
La exigencia de un salario mínimo propio de 1.500 euros para Hego Euskal Herria fue el eje central de la jornada. Los sindicatos convocantes -ELA, LAB, Steilas, Etxalde e Hiru- presentaron la huelga como una respuesta directa a la negativa de la patronal a negociar en el marco de la negociación colectiva y al rechazo institucional a la Iniciativa Legislativa Popular.
La convocatoria contó con una amplia base de apoyo: 1.750 comités de empresa y más de un centenar de organizaciones sociales respaldaron el paro. En ese contexto, la jornada adquirió también un carácter político más amplio, al plantearse como una huelga contra la guerra y en defensa de la justicia social, con demandas ligadas al encarecimiento de la vida y al reparto de la riqueza.
Según los organizadores, la movilización del 17M abrió una ventana de oportunidad para avanzar hacia un salario mínimo propio, una reivindicación que ganó fuerza al calor de la participación masiva.
Incidentes aislados y presencia policial
La jornada transcurrió mayoritariamente sin altercados graves, aunque se registraron algunos incidentes aislados, identificaciones y varias detenciones tras intervenciones de la Ertzaintza y otros cuerpos policiales.
Servicios públicos bajo mínimos y fuerte impacto sectorial
El desarrollo de la huelga estuvo marcado por la limitación de servicios públicos a mínimos en ámbitos como el transporte -Eusko Tren, Metro Bilbao o el tranvía de Gasteiz-, así como en numerosas líneas de autobuses.
En la administración pública, decenas de ayuntamientos registraron paros casi totales, con servicios municipales cerrados o muy reducidos en amplias zonas de Gipuzkoa, Bizkaia, Araba y Nafarroa. También en el Gobierno Vasco se constató un seguimiento superior al de convocatorias anteriores.
Sanidad y cuidados: el conflicto de los servicios mínimos
El ámbito sanitario y de cuidados volvió a situarse en el centro de la polémica. Miles de trabajadores no pudieron secundar la huelga debido a servicios mínimos, que en algunos casos alcanzaron el 100%, especialmente en Urgencias.
Pese a ello, el impacto fue visible en hospitales, con quirófanos cerrados fuera de los mínimos y servicios funcionando de forma restringida. En el ámbito social, la situación fue especialmente significativa: hasta el 90% de las trabajadoras de ayuda a domicilio quedaron sin derecho efectivo a huelga, mientras que en residencias el seguimiento superó el 90% entre quienes podían parar.
Educación e industria: paro masivo y actividad paralizada
La educación registró uno de los mayores niveles de seguimiento: más del 80% en haurreskolas e ikastolas y más del 60% entre el profesorado público, con numerosos centros funcionando únicamente con servicios mínimos. Las universidades redujeron drásticamente su actividad, con suspensión total en la EHU.
En la industria, la producción quedó detenida en numerosas grandes empresas, especialmente en Gipuzkoa, donde el paro fue prácticamente total en múltiples factorías. También en Bizkaia, Araba y Nafarroa se registraron niveles de seguimiento muy elevados, con cierres en cooperativas y grandes compañías.
Comercio, servicios y vida cotidiana
El impacto se extendió al comercio y la hostelería. En numerosas localidades, pequeños comercios y bares cerraron, y en algunos municipios la actividad quedó prácticamente paralizada. Grandes superficies y cadenas comerciales fueron bajando la persiana a lo largo del día, especialmente en zonas céntricas como la Gran Vía de Bilbao.
Una jornada que marcó un punto de inflexión
La jornada concluyó con un balance que apunta a que la huelga del 17M se consolidó como una de las movilizaciones más relevantes de los últimos años en Euskal Herria, tanto por su seguimiento como por su impacto político y social.















