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Rap feminista para la defensa de la vida y del territorio

Durante los meses de abril y mayo, tuvieron lugar los talleres de Rap feminista para la defensa del territorio con el fin de honrar la vida de las mujeres defensoras, hablar de feminismos plurales, antiracismo y empoderamiento al ritmo del hip-hop.

2021-06-21T12:28:55+00:0021 junio 2021|Antifascismo, Feminismo, Rap|Sin comentarios

Por Laura Fontalba Colomo

Cuando se habla de la importancia de feminismos plurales, se hace porque un feminismo que no actúe y se consolide desde una perspectiva de sororidad internacionalista no es más que un feminismo sesgado e incompleto. El “empoderamiento” y la “liberación” son dos de los principales objetivos del feminismo, pero en nuestro modelo occidental, hemos olvidado la mirada de otros grupos que son clave para lograr estos objetivos. Las defensoras comunitarias y activistas mesoamericanas, con sus estrategias de cuidado personal, comunitario y su conexión con la naturaleza, son un punto importante a tener en cuenta cuando hablamos de empoderamiento. Sin embargo, muchos grupos de mujeres migradas o racializadas se han visto desligadas de la lucha, que debería ser horizontal, por culpa de un modelo de integración que, en lugar de crear espacios liderados por ellas, las obliga a olvidarse de sus orígenes para encajar en los nuestros.

La música tiene la capacidad de llegar a casi cualquier rincón del mundo. Bien empleada, puede considerarse una gran herramienta para compartir mensajes, reflexionar y promover una conciencia crítica. Es aquí donde entran artistas como Rebeca Lane o La Furia, que con letras al ritmo del rap y el hip-hop han participado en la lucha contra las violencias sociales.

En los meses de abril y mayo Lumaltik Herriak organizó en Deba y Oñati (Gipuzkoa) los talleres de Rap feminista para la defensa del territorio, bajo el proyecto Defensoras del territorio y de los bienes comunes. Se impartieron dos sesiones online por Rebeca Lane y dos sesiones presenciales por Nerea Lorón, más conocida como La Furia. En todas las sesiones, participaron mujeres de diferentes edades, procedencias, idiomas maternos y culturas, con el fin de reflexionar y compartir sobre la historia, técnica y composición del Hip Hop, tratando temas relacionados con la obra de las defensoras de la vida y del territorio, racismo, empoderamiento y la necesidad de crear feminismos más plurales desde una sororidad colectiva. Para entender mejor el proceso y poder tratar desde primera persona esta experiencia, hemos contactado con dos participantes: María Alonso de Val y Karin Hernández Girón, quien asegura que vivió los talleres como una experiencia “enriquecedora” tanto a nivel personal como colectiva. “Mi plan era observar y aprender, y terminó siendo una revolución personal y emocional”, explica también María.

Todo el proceso estuvo acompañado de la música como vehículo comunicativo. Así que, para completar el aprendizaje, crearon dos canciones centradas en la protección de los cuerpos, el ecosistema y la búsqueda de feminismos plurales. Para Karin emplear la música en este contexto es una vía muy acertada, pues cree que es una forma de ofrecer al feminismo un nuevo canal de comunicación con un mensaje potente y la posibilidad de llegar a un número mayor de personas. “Cualquier expresión creativa potencia las vivencias, por lo tanto, tratar la defensa del territorio de esta forma, desde mi punto de vista, consigue un impacto que sería imposible lograr desde la teoría o a un nivel intelectual”, opina, por otra parte, María.

Los talleres se crearon de forma paralela en ambas localidades, es decir, el proceso fue el mismo. Por un lado, Rebeca Lane se encargó de la enseñanza sobre la técnica y la historia del Hip Hop. “Nos compartió referentes femeninos de rap y, para mí, eso fue lo más importante”, explica María, quien asegura que Lane también destacó por “su energía relajada y buena onda”, además de “su experiencia profesional y la calidez de la clase”, añade Karin. En la segunda sesión, hablaron sobre técnica, versos, métrica y rima; y crearon el estribillo de sus canciones.

Por otro lado, La Furia les enseñó a componer y a rapear. En su primera sesión, pusieron en común los temas de interés y, bajo su supervisión, escribieron frases que servirían para, más tarde, componer el estribillo. “Lo más importante fue conectar con lo que cada una quería transmitir y darle valor, aprender entre nosotras, apoyarnos y los momentos de complicidad y compañerismo”, asegura María. De hecho, esta actividad sirvió como un empujón de autoconfianza, pues no hacía falta mostrar un gran “talento” sino querer participar en comunidad. Karin lo describe como una forma de “salir de nuestra zona de confort en un espacio seguro”. En la segunda sesión, llegó el momento de grabar cada una su estrofa y crear el vídeo.

Las reflexiones y aprendizaje que surgieron de todas las sesiones sirvieron para convertirse en la letra de los temas Te toca escucharme”, en Deba y Gorputza Lurralde, en Oñati. Donde hablan sobre la defensa del territorio, la lucha antirracista y la necesidad de otros modelos de feminismo. Para María sería un gran logro que cada colectivo, grupo, barrio o persona abriese su mirada, observando su entorno, la pluralidad presente en él y relacionándose desde la apertura, la honestidad y el respeto. Aunque considera que aún queda mucho camino por delante: “En este mundo lleno de injusticias pensar en relaciones horizontales entre todas las mujeres es algo así como una utopía; lo que nos hace caminar, ¿verdad? Negar las desigualdades solo nos puede dificultar el camino”. Y es que, tal y como Karin explica, para alcanzar dicho punto, el primer paso se centra en subrayar la integración y crear más espacios seguros.

Para finalizar con los talleres, llegó la sesión de intercambio. Una puesta en común, donde se juntaron ambos grupos para compartir los retos que habían surgido, qué les había gustado más, qué menos, qué les había sorprendido, etc. Y ver juntas los vídeos que cada grupo, en su localidad, había grabado. María actuó como dinamizadora, pero también tuvo la oportunidad de participar: “Pude compartir también mi vivencia en el proceso, y fue muy bonito escuchar las experiencias y emociones de las compañeras”.

Tras la experiencia, Karin se lleva seguridad, sanación, integridad, amigas, inclusión e integración en su pueblo en el grupo de feministas. María se lleva aprendizaje, pues asegura que siente a las mujeres mesoamericanas como “referentes de otra forma de hacer feminismo”, que resulta “cercana y poderosa” y añade: “Defender el territorio y la vida me inspira a conectarme profundamente con el territorio donde habito y con mi propio cuerpo”.

En definitiva, relacionar esta temática social, tan importante como a veces olvidada, con la música fue la mejor manera de enfrentarse a los límites. Reflexionar en comunidad para crear estrofas y estribillos que pudiesen marcar conciencia; enseñar desde el arte. María asegura: “Fue una revolución emocional. Subidón de escribir algo juntas, de escribir mi estrofa. Vergüenza, ganas de irme corriendo. Complicidad con las compañeras al cantar juntas, al preguntar por ideas y pedir consejo a una compa que controla de rap, y mucha apreciación al estilo único y el discurso de cada una”.

Rebeca Lane es artivista, socióloga, poeta y rapera. Cuando comenzó su militancia en una organización civil que luchaba a favor de los derechos humanos, y contra la represión y la impunidad, comenzó también a interesarse por la memoria histórica, los pueblos indígenas y movimientos políticos de obreros y pobladores; o el feminismo, al darse cuenta de la falta de posibilidades de liderazgo, autonomía y libertad que sufrían las mujeres. Así que, en el 2000, empezó a utilizar los grupos teatrales y la poesía como mecanismos de denuncia contra estas violencias. Y desde el año 2012, es reconocida internacionalmente por un rap y hip-hop feminista y anarquista guatemalteca.

La Furia es educadora social, cantante y compositora de rap. Creció con un gran sentido artístico acompañado de una visión luchadora y feminista de la vida. A día de hoy, tiene tres discos donde refleja su carácter combativo. Letras que muestran nostalgia, incomprensión, anarquía y feminismo.

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