Por DavidBM
Bilbao, 17 diciembre 2025 – Cada diciembre, cuando el consumo se acelera y las luces comerciales colonizan las calles, en el Casco Viejo de Bilbao sucede algo distinto. Tras la persiana de Zirika! Herri Gunea, en la calle Ronda 12, vuelve a abrir la Herri Denda, una tienda efímera que, año tras año, se ha convertido en una cita fija del movimiento popular bilbaíno.
La Herri Denda de Zirika no es un mercadillo al uso ni una campaña puntual de venta solidaria. Es, desde su origen, un espacio de encuentro, visibilización y sostén económico de los colectivos sociales, culturales y políticos de la ciudad, muchos de los cuales desarrollan durante todo el año un trabajo constante en ámbitos como el antifascismo, el feminismo, el antirracismo, el internacionalismo, la defensa del territorio, los derechos civiles o la cultura crítica. En esta edición, abierta desde el 15 de diciembre hasta el 3 de enero -con desmontaje el día 4-, participan cerca de 40 colectivos, que han puesto a la venta materiales elaborados a lo largo del año y pensados especialmente para estas fechas.
Libros, camisetas, calendarios, música y publicaciones propias llenan el espacio durante estas semanas. Pero la Herri Denda no se limita a vender objetos: funciona como un escaparate del trabajo político y social que se realiza en Bilbao desde abajo. Cada material remite a campañas, procesos organizativos y luchas concretas: desde la solidaridad internacional y la denuncia del imperialismo hasta el acompañamiento a personas migrantes, la defensa de los barrios, el derecho a una vivienda digna, la memoria crítica, el ecologismo o la oposición al autoritarismo y a los discursos de odio. La tienda permite, además, que quienes se acercan puedan conversar directamente con las personas que sostienen esos proyectos, conocer de primera mano su trabajo y entender el sentido de las luchas que representan. Es, en palabras de quienes la organizan, un lugar para verse las caras, para encontrarse y reconocerse en un tejido social diverso pero conectado.
La iniciativa nació hace trece años con una idea sencilla y profundamente política: crear un lugar común donde los colectivos pudieran financiarse, darse a conocer y tejer red, aprovechando unas fechas marcadas por el consumo masivo, pero resignificándolas desde la economía solidaria, la autogestión y el apoyo mutuo. Desde entonces, la Herri Denda se instala cada diciembre en Zirika, consolidándose como la feria anual del movimiento popular de Bilbao y como una infraestructura básica para sostener proyectos que no cuentan con respaldo institucional ni patrocinio privado.
Este año, además, la Herri Denda incorpora una novedad significativa. La segunda sala de Zirika -habitualmente utilizada como espacio de reuniones- acoge por primera vez de forma diferenciada la librería de Zirika, un proyecto que en los últimos años ha crecido notablemente al calor de la producción editorial crítica y de la demanda de materiales políticos fuera de los circuitos comerciales. La ampliación responde a una necesidad práctica y simbólica: dar más espacio a los libros como herramientas de reflexión, memoria y debate, y reforzar el papel del espacio como punto de difusión cultural y política. La apuesta busca, además, comprobar la acogida del público y consolidar la librería como parte estable del proyecto.
El contexto en el que se inscribe la Herri Denda es inseparable de Zirika! Herri Gunea, espacio autogestionado del Casco Viejo que actúa como nodo de actividades políticas y culturales durante todo el año. La tienda no es un añadido, sino una prolongación natural del proyecto de Zirika y de los valores que comparten los colectivos que la habitan: autogestión frente a la jerarquía, apoyo mutuo frente al individualismo, internacionalismo frente al repliegue identitario, y una cultura crítica que entiende la política como práctica cotidiana.






Durante estas semanas, Zirika se transforma. La fachada se llena de carteles, el interior se convierte en un mosaico de luchas y causas, y el espacio recibe a personas que se acercan a descubrir materiales nuevos, a recuperar otros que no pudieron adquirir el año anterior o a buscar regalos con sentido en unas fechas marcadas por los encuentros familiares. La respuesta suele ser positiva: el público acude con curiosidad y los colectivos valoran tanto el apoyo económico como el contacto directo, fundamental para sostener procesos largos y muchas veces invisibles.
Lejos de ser una iniciativa nostálgica, la Herri Denda sigue siendo un proyecto plenamente vigente. En un contexto de precarización de los movimientos sociales, criminalización de la protesta y mercantilización de la cultura, la tienda funciona como una pequeña pero sólida infraestructura colectiva, donde el consumo deja de ser un acto inocente y se convierte en una forma concreta de apoyo político y social.
Hoy, como cada diciembre, la Herri Denda vuelve a abrir con el mismo espíritu: comprar para sostener, conocer para implicarse, encontrarse para organizarse. En un Bilbao cada vez más orientado al escaparate turístico y al consumo rápido, Zirika y su Herri Denda siguen recordando que otra economía -y otra ciudad- no solo es posible, sino que ya existe, aunque sea durante unas semanas al año, detrás de una persiana levantada a mano.
