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//El sindicato ELA será feminista o no será

El sindicato ELA será feminista o no será

El sindicato presentó en Hika Ateneo su Plan Estratégico de Género: "un proceso de contaminacion feminista masiva".

2022-05-13T23:50:52+00:0013 mayo 2022|Género|Comentarios desactivados en El sindicato ELA será feminista o no será

Por: Laura Fontalba

El pasado jueves 5 de mayo, ELA (Eusko Langileen Alkartasuna – Solidaridad de los Trabajadores Vascos) presentó en el Hika Ateneo su Plan Estratégico de Género, formado por 34 estrategias diferentes. Una propuesta que pretende cambiar toda la organización y el funcionamiento, tanto interno como externo, del sindicato; a fin de convertirlo en una asociación acorde a una ideología feminista que luche contra la desigualdad de género. «Una apuesta radical, que marca el presente y el futuro del sindicato», aseguraron. Invitados por ELA, al evento acudieron numerosos colectivos, grupos y militantes sindicales. Una reunión que comenzó a las 18:30 de la tarde y tuvo su fin a las 20:30 con un lunch.

Todos los preparativos estuvieron dirigidos a presentar al sindicato como un sindicato feminista. Una iniciativa que nació del área de políticas de género del sindicato y ha estado asesorada externamente por Oreka Sarea y Natalia Navarro. «No es un proceso para cambiar algo puntual. No es un plan formal de igualdad. Son decisiones mucho más profundas», sentenciaron. Para ELA, existen tres razones por las cuales es primordial abogar por una perspectiva feminista. En primer lugar, por coherencia. En segundo lugar, porque consideran necesario poner en el centro los derechos y los intereses de las mujeres. Y, en último lugar, porque, como sindicato, quieren luchar contra la precariedad. En los últimos años, ELA ha defendido muchas huelgas abiertas por sectores muy feminizados, como las trabajadoras del hogar o las trabajadoras de limpieza; luchas que no podrían salir adelante sin una perspectiva de género que atraviese el sindicato de arriba a abajo.

Desde el sindicato explicaron que la parte más difícil a la hora de crear esta nueva estrategia fue el auto-diagnostico: asumir el machismo que se escondía en algunos rincones del sindicato, los poderes estructurales, situaciones de discriminación, etc; y ver que el camino hacia el cambio es largo y necesita de mucha paciencia y deconstrucción: de explicarse a sí mismas, de cambios grupales y también individuales. Aunque es cierto que, desde el año 2014, el sindicato ha experimentado muchos cambios; como el propio acceso por parte de las mujeres a la dirección del mismo, mujeres que entraban a un mundo sindical, generalmente, muy masculinizado.

Gracias al análisis del propio sindicato, entendieron que, tanto en su día a día como en sus grupos de trabajo, tenían que tener cuatro directrices: derechos, estudios, modelo social y género. Vieron que para conseguir que el sindicato funcione desde el feminismo, tienen que plantearse metas y resultados. Con todo ello, llegaron a una conclusión, la organización del plan tiene que priorizar: cambiar el modo de trabajo y el modo de organización del sindicato, es decir, su metodología; reforzar las capacidades del grupo; y una responsabilidad en comunicación, que empezase por apuntar todo lo que se hace en el sindicato. «Planificar es más que decir qué hacer. Es todo el ciclo de saber evaluar y hacer el seguimiento para después poder mejorar las estrategias. Es un cambio de chip importante», asumieron.

Las relaciones y alianzas con otros grupos y movimientos también serán primordiales para la puesta en marcha de este plan. Desde las manifestaciones feministas del 2019, el sindicato ha aprendido mucho en lo que a feminismo respecta. La ola feminista de los últimos años fue de gran ayuda para impulsar al sindicato hacia unos haceres más justos. Así que uno de los nuevos objetivos del sindicato será entrar en la agenda feminista y contar para el resto de movimientos feministas como un espacio seguro y feminista más. Aunque es cierto que, cuando el sindicato empezó a plantear el plan, se dieron cuenta de que muchas personas dentro del mismo no sabían sobre feminismo. Y una de las claves para la diversidad ha sido el proceso participativo: «Compartir, trasladar y difundir el diagnóstico». Así que tuvieron que construir un punto de partida común entre personas muy diversas. Gracias a ello, pudieron llegar a un universo con las cuestiones que querían abordar. Les pareció importante salir del discurso racional, del discurso aprendido, de lo que creían que era ELA y de cuáles eran sus problemas, para plantear nuevos análisis y nuevas fronteras más feministas. Cada quien tuvo que posicionarse individualmente.

Una vez establecido el plan, comprendieron cuáles eran los ejes prioritarios:

  1. Acostumbrarse a recopilar información para poder hacer los diagnósticos. Con lo que vieron que tendrán que crear nuevas bases de datos.
  2. Erosionar el modelo hegemónico.
  3. Crear grupos de socialización y concienciación emparentados a los grupos de empoderamiento. El sindicato tuvo que reconocer sus carencias y crear estas agrupaciones. Son laboratorios de propuestas sindicales, que plantean nuevas reflexiones a partir de problemáticas concretas. Las demandas y propuestas extraídas de dichos grupos, entrarán en los circuitos de decisión y anotación de la Estrategia Sindical.

Aunque asumir este Plan Estratégico de Género es una aventura amplia y complicada, saben que, lo que ahora es una meta, en un futuro será el camino hacia nuevas luchas contra otras desigualdades. Es decir, este plan no es «un fin» en sí mismo, sino una nueva forma de vivir el sindicato, sus valores y sus acciones.

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