Por DavidBM
Bilbao, 22 noviembre 2025 – En la tarde de este sábado, más de 30.000 personas se congregaron en el centro de Bilbao para participar en la manifestación convocada por EH Bildu bajo el lema “Askatasun Haizea (Viento de libertad)”, una cita que la coalición definió como un acto de reafirmación nacional, antifascista y de denuncia del avance del autoritarismo. La marcha, que partió desde la plaza de La Casilla y terminó ante el Ayuntamiento, se convirtió en una de las movilizaciones más multitudinarias del año en Euskadi.
En el acto final, el secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, afirmó que “no habrá nunca gobiernos de derechas extremas si depende de EH Bildu y Euskal Herria Bai”, en referencia directa al auge de la derecha y la extrema derecha en el Estado. “Pondremos al pueblo por delante de las siglas”, añadió, subrayando que la izquierda abertzale está dispuesta a asumir “todas las decisiones institucionales necesarias” para frenar lo que consideran una deriva reaccionaria.
El diputado de EH Bildu en el Congreso, Oskar Matute, insistió en la dimensión antifascista de la convocatoria: «Aquí hay un pueblo digno y no pasarán». La frase, coreada por miles de asistentes, marcó el tono político del acto, en el que se mezclaron reivindicaciones soberanistas, feministas, juveniles y sindicales.
Uno de los ejes centrales de la jornada fue la memoria histórica: se recordó el 50º aniversario de los fusilamientos de Txiki y Otaegi, ejecutados por la dictadura franquista en 1975. Para EH Bildu, este homenaje es una llamada a superar lo que denominan “democracia incompleta” y a abrir una nueva fase de reivindicación nacional, un marco que incomoda a los sectores conservadores del Estado.










Precisamente, tanto el Partido Popular como Vox criticaron la movilización horas antes y después del acto. Ambas formaciones calificaron la marcha como “una estrategia de confrontación identitaria” y acusaron a EH Bildu de “reabrir heridas del pasado” y de “alimentar la división territorial”. Desde el PP se insistió en que “Bildu intenta reescribir la historia”, mientras que Vox definió la manifestación como “un acto de propaganda separatista”, en contraste con el carácter pacífico y multitudinario del evento.
Las críticas de PP y Vox, emitidas en Madrid y Vitoria, contrastaron con el ambiente vivido en las calles de Bilbao, donde la movilización transcurrió de forma tranquila, organizada y con fuerte presencia juvenil y feminista. La participación, que la organización elevó a más de 30.000 personas -frente a los 15.000 que estimaron fuentes municipales-, se convirtió en una demostración de fuerza social de la izquierda abertzale.
En el plano político, la manifestación tiene lecturas más amplias: EH Bildu se posiciona como actor central del espacio vasco en un momento en el que denuncia la expansión de “los vientos autoritarios” en Europa y el Estado español. El contraste con el relato de PP y Vox es frontal: mientras estos partidos sitúan la movilización en la categoría de “peligro territorial”, el soberanismo vasco la enmarca en términos de democracia, memoria antifascista y derechos colectivos.
La jornada terminó con un aplauso colectivo en honor a las víctimas del franquismo y con un mensaje de solidaridad hacia otros pueblos que -según la coalición- sufren también procesos de opresión. En ese cierre, EH Bildu reivindicó el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro y anticipó que esta movilización “marca un punto de inflexión” en su agenda política.