Por DavidBM
Bilbao, 27 febrero 2026 – Decenas de personas se concentraron ayer, 26 de febrero, frente al Palacio de la Diputación Foral de Bizkaia convocadas por Denon Bizitzak Erdigunean Bilbo y Bilbo Feminista Saretzen bajo el lema “Trabajadoras de cuidados, ¡nosotras sí os creemos!”, para denunciar un presunto caso de “explotación laboral con carácter racista y machista” en una red privada de viviendas comunitarias de Bilbao.
Según el comunicado hecho público durante la protesta, una empresaria habría tejido “una red de explotación” en nueve viviendas comunitarias y seis residencias, obteniendo dos millones de euros de beneficios netos el último año. Desde 2024, siempre según las convocantes, la empresa habría recibido al menos diez demandas laborales.
Las trabajadoras afectadas -en su mayoría mujeres migradas y racializadas, según la denuncia- relatan haber sufrido falta de contrato o contratos que no reflejaban las condiciones reales, denegación de descansos y permisos, presiones para no coger bajas médicas “hasta poner en riesgo su salud” y la obligación de pagar de su bolsillo las cotizaciones a la Seguridad Social para poder formalizar su situación laboral.
Ratios “irreales” y cuidados en riesgo
El comunicado subraya que estas viviendas comunitarias están concebidas para personas mayores autónomas o con dependencias leves, lo que determina las ratios de personal. Sin embargo, las denunciantes aseguran que en la práctica muchas usuarias presentan grandes dependencias, lo que imposibilita una atención adecuada con las plantillas actuales.
“Las trabajadoras cuentan que no pueden cuidar bien a las personas mayores que viven ahí”, señalaron las portavoces. A su juicio, las condiciones laborales y la calidad del cuidado están directamente vinculadas: “Como si las condiciones de las trabajadoras y el cuidado que reciben las personas mayores no tuvieran nada que ver”, criticaron en alusión al reparto competencial.
Críticas a la Diputación y al Gobierno Vasco
La concentración puso el foco en la Diputación Foral de Bizkaia, a la que acusan de “mirar hacia otro lado”. Según explicaron, la institución foral otorga el permiso de actividad a estas viviendas privadas, aunque sus servicios de inspección se limitan a supervisar la atención prestada.
También cuestionaron la actuación de la Inspección de Trabajo, que en diciembre realizó varias visitas, pero -según el comunicado- no pudo acceder al interior de las viviendas, lo que habría limitado la recopilación de pruebas. Para las convocantes, esta situación evidencia que “los mecanismos de inspección tampoco sirven en las viviendas comunitarias”, dejando a las trabajadoras en mayor desprotección.
El texto recuerda que estas viviendas se rigen por un decreto de 1998 que consideran “obsoleto”. Aunque el Gobierno Vasco renovó en 2019 la normativa de residencias, dejó pendiente la actualización específica de las viviendas comunitarias. “Han pasado casi siete años y no ha pasado nada”, denunciaron.
Privatización y desregulación
Desde Bilbo Feminista Saretzen y Denon Bizitzak Erdigunean Bilbo enmarcan este caso en un proceso más amplio de “privatización y precarización del sistema de cuidados”. Recuerdan que tras la pandemia se presentó el modelo de vivienda comunitaria como alternativa a las macrorresidencias, pero advierten de que la falta de normativa y control eficaz estaría favoreciendo situaciones de abuso.
“Es inadmisible que el derecho al cuidado esté secuestrado por la mercantilización”, proclamaron ante la Diputación, reclamando condiciones laborales dignas para las trabajadoras y condiciones de vida dignas para las personas mayores.
La empresaria señalada no ha hecho públicas, hasta el momento, declaraciones sobre estas acusaciones, que se enmarcan en procedimientos laborales ya iniciados y pendientes de resolución. Las convocantes insistieron en que seguirán movilizándose bajo el lema: “Trabajadoras de cuidados, nosotras sí os creemos”.
Azken urteotan, mugimendu feministan, hainbat gizarte mugimendurekin eta sindikaturekin batera, zaintzaren sektorean eredua aldatzeko lanean aritu gara: zaintzarako eskubide kolektiboa aldarrikatu genuen 2023ko greba feminista orokorrean, eta sektoreko langileen zein zaintza behar duten pertsonen beharrak erdigunean jartzeko borrokatu gara. Errealitatea, ordea, bestelakoa da. Gaur, hemen elkartu gara adierazteko kezkatuta eta haserre gaudela Bilboko etxebizitza komunitario batzuetan gertatzen ari denarekin. Hainbat langilek salatu dutenez, emakumezko enpresaburu batek esplotazio sare matxista eta arrazista bat muntatu du bederatzi etxe komunitariotan: emakume migratu eta arrazializatuen babesgabetasuna aprobetxatu du langileak kontraturik gabe edukitzeko, edo kontratuetan lan baldintza errealak ez islatzeko, atseden egunak ukatzeko, gizarte segurantzaren kuota haien poltsikotik ordaintzera behartzeko, bajak har ez ditzaten presionatzeko, haien osasuna arriskuan jartzeraino, eta abar.
Y por si eso fuera poco, las trabajadoras cuentan que no pueden cuidar bien a las personas mayores que viven ahí. En teoria, estas viviendas son para ancianos y ancianas autónomas o con dependencias leves, y según eso están establecidas las ratios de las trabajadoras. Pero en realidad, muchas de las usuarias tienen grandes dependencias, y las trabajadoras no pueden cuidarlas como es debido.
Bilbo Feminista Saretzen-en harrituta gaude erakunde publikoak ez direlako oldean atera kasu hau gaitzestera, ikertuko dutela hitzematera eta konponbideak proposatzera. Gure gorbernuei berdin al zaie nola dauden etxebizitza komunitarioetako adinekoak eta langileak?
Ante estas denuncias, La Diputación de Bizkaia mira hacia otro lado, excusándose en el reparto de competencias: la diputación otorga el permiso de actividad a las viviendas comunitarias, que son privadas, pero sus servicios de inspección solo se encargan de la atención que se da… Como si las condiciones de las trabajadoras y el cuidado que reciben las personas mayores no tuvieran nada que ver.
Lan Ikuskaritzak, berriz, ikuskapenak egin zituen abenduan etxe horietako batzuetan, baina muga askorekin: ikuskariak ezin izan zuten etxeetara sartu, beraz, ezin izan zuten barruko egoeraren berri jaso. Beraz, agerian geratu da, beste zaintza sektoreetan gertatzen den bezala, ikuskapenerako tresnak ez direla baliagarriak etxebizitza komunitarioetan ere, eta horrek babesgabeago uzten ditu langileak.
Por eso, queremos decirles a las trabajadoras de las viviendas comunitarias: NOSOTRAS SÍ OS CREEMOS. Eskerrik asko, gracias por decunciar esta realidad, por alzar la voz y poner el cuerpo. El trabajo de cuidados que hacéis es muy importante, y vamos a seguir peleando por que tengáis convenios y condiciones dignas.
Horretaz gain, Bilbo Feminista Saretzen-en nabarmendu nahi dugu oso kezkatuta gaudela, etxebizitza komunitarioak hedatzen ari direlako. Pandemiaren ostean zahar etxe handien eredua ordezkatzeko alternatiba gisa saldu zaizkigu, baina argi dago sakon aztertu behar dela etxe horien helburua, eta horrela ezin dutela funtzionatu: onartezina da.
Es inadmisible que no haya casi ninguna normativa sobre viviendas comunitarias. Por eso, queremos denunciar que cada vez hay más desregulación en el sector de los cuidados: en vez de arreglar los ámbitos y los puestos que peor están, hay cada vez más servicios sin normativa ni control eficaz, en manos de empresas y empresarios hambrientos de dinero. Es inadmisible que el derecho al cuidado esté secuestrado por la mercantilización y la privatización.
Etxebizitza komunitarioak 1998ko dekretu batek arautzen ditu: ez da aditua izan behar konturatzeko ia 30 urteetan zaintza beharrak asko aldatu direla, eta dekretu hori zaharkituta dagoela. Izatez, dekretu hori onartu zenean oraindik ez zegoen Mendekotasun Legerik! Jaurlaritzak dekretua berritu zuen 2019an, baina soilik zahar etxeen atalean, eta kanpoan utzi zituen etxebizitza komunitarioak, teorian, geroago arautzeko. Baina ia zazpi urte joan dira, eta ez da ezer gertatu. Eta ez dirudi Eusko Jaurlaritzak arau berri bat egiteko premiarik ikusten duenik, azken asteetan ez baitu ezer esan etxebizitza komunitarioei buruz.
Por tanto, Gobierno Vasco, ¿a qué estás esperando? Y Diputación de Bizkaia, ¿para cuándo mayor control sobre las empresas que se encargan de estos centros? Queremos YA condiciones de trabajo dignas para las trabajadoras de cuidados! Y queremos YA condiciones de vida dignas para las personas mayores que necesitan cuidados!
Zaintza sistema publiko komunitarioaren alde!
Gora borroka feminista!
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