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//“No es una crisis, es un crimen”: la carta viral que acusa al embargo de asfixiar a Cuba

“No es una crisis, es un crimen”: la carta viral que acusa al embargo de asfixiar a Cuba

El texto, difundido masivamente en redes sociales, denuncia la falta de medicamentos esenciales, apagones prolongados y dificultades para importar alimentos debido a restricciones financieras internacionales.

2026-02-16T11:36:19+01:0016 febrero 2026|Reportajes|0 Comments

Por DavidBM

Bilbao, 16 febrero 2026 Un texto firmado por una supuesta “cubana de a pie” se expande por redes sociales denunciando muertes por falta de medicamentos, incubadoras sin energía y hambre “programada”. La viralización reactiva la discusión sobre el impacto real del embargo estadounidense en la crisis de la isla.

No empieza con cifras. Empieza con un grito.

Lo que hoy vive mi pueblo no es una crisis. Es un asesinato lento, calculado, fríamente ejecutado desde Washington”.

Así arranca la carta abierta que en los últimos días se ha multiplicado en redes sociales y grupos de mensajería bajo la firma de Ikay Romay, una identidad sobre la que no existen datos verificables más allá del propio texto.

El mensaje no pretende neutralidad. Es una denuncia emocional y directa. Habla en nombre de “una cubana de a pie” que interpela “a las madres del mundo” y acusa sin matices al Gobierno de Estados Unidos de sostener una política que, asegura, provoca muertes silenciosas en la isla.

“El bloqueo sí avisa”

Uno de los fragmentos más compartidos es el que apela a los mayores:

“Denuncio que en Cuba hay ancianos que mueren antes de tiempo porque el bloqueo impide que lleguen medicamentos para el corazón, la presión, la diabetes… Un abuelo cubano aprieta el pecho y espera. La muerte no avisa. El bloqueo sí”.

El embargo estadounidense -vigente desde 1962 y reforzado por leyes como la Helms-Burton- ha sido objeto de condena reiterada en la Asamblea General de la ONU, donde cada año una amplia mayoría de países vota a favor de su levantamiento. Washington, sin embargo, sostiene que las sanciones incluyen excepciones humanitarias para alimentos y medicamentos y que su objetivo es presionar políticamente al Gobierno cubano.

En la práctica, economistas y analistas coinciden en que las restricciones financieras, las sanciones secundarias y la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo dificultan operaciones bancarias, encarecen importaciones y limitan el acceso a créditos.

La discusión, sin embargo, rara vez se queda en el terreno técnico. Se traslada al cuerpo de las personas.

Incubadoras, combustible y miedo

La carta insiste en la imagen de hospitales en tensión:

“Hay incubadoras en Cuba que han debido apagarse por falta de combustible… ¿O es que los niños cubanos no merecen vivir?”

No aporta datos concretos ni fechas verificables. Es un texto de denuncia, no un informe sanitario. Pero conecta con una realidad innegable: la crisis energética que atraviesa la isla ha provocado apagones recurrentes y afectaciones en servicios públicos.

Cuba vive una profunda crisis económica. La escasez de combustible, alimentos y medicamentos es visible en farmacias desabastecidas y largas colas. El Gobierno cubano atribuye gran parte de la situación al recrudecimiento de las sanciones durante la administración de Donald Trump, muchas de las cuales permanecen vigentes.

“Hambre programada”

El fragmento más contundente del texto viral afirma:

“El hambre en Cuba no es un accidente. Es una política de Estado del gobierno de Estados Unidos… Ellos llaman a esto ‘presión económica’. Yo lo llamo terrorismo con hambre”.

El lenguaje es frontal. No matiza. No debate. Acusa.

Según datos del propio Gobierno estadounidense, Cuba puede importar alimentos desde EE.UU. bajo determinadas licencias. Sin embargo, las transacciones deben realizarse en condiciones estrictas -pago en efectivo por adelantado y sin financiación estadounidense- y las restricciones financieras complican operaciones con terceros países.

Ciencia en medio del aislamiento

La carta también reivindica el orgullo científico cubano:

“Nuestros científicos crearon cinco vacunas contra la COVID-19. Cinco. Sin ayuda de nadie. Contra viento y marea”.

Durante la pandemia, Cuba desarrolló y aplicó vacunas propias como Abdala y Soberana, y desplegó brigadas médicas en distintos países. Esa capacidad contrasta hoy con las dificultades de abastecimiento hospitalario denunciadas tanto por ciudadanos como por autoridades sanitarias.

Más que un texto, un síntoma

Más allá de la identidad de quien firma como Ikay Romay, la viralización del mensaje revela la persistencia de una narrativa que interpreta el embargo no como una herramienta diplomática sino como un castigo colectivo.

La carta concluye con una frase que resume su espíritu:

“No queremos caridad. Queremos que nos dejen vivir”.

Más de sesenta años después de su inicio, el embargo sigue siendo no solo una política exterior, sino una herida abierta en la conversación pública internacional.

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