Por Laura Fontalba
Nace en Bilbao Meloia Zuritzen. Un colectivo que pretende retomar la interpelación del movimiento antirracista a las personas blancas a plantearse cuál es su papel en la lucha antirracista. Es decir, autorreflexionar y crear sensibilización a través de actividades educativas y de generación de conciencia crítica.
Son mujeres blancas vascas, heterogéneas en cuanto a identidades, con diferentes trayectorias, formaciones y experiencias, pero todas centradas en la cooperación al desarrollo, la facilitación de grupos y procesos, la investigación, los feminismos y la educación formal, no formal e informal, etc. Sus diversas vivencias personales laborales, académicas y activistas les han llevado a comprender la potencia de la interseccionalidad, reflexionar sobre la supremacía blanca, y ser conscientes de la importancia de que todo ese análisis se haga en colectivo.
Así, teniendo muy presente el lugar del que proceden y los privilegios que les otorga ese lugar, pretenden pensar en colectivo cómo no ser cómplices del racismo. «Vemos cómo nos sentimos con nuestras meteduras de pata, nos recordamos que no es un tema moral, sino estructural. Es decir, no somos malas personas por reproducir el racismo, sino que es como funciona el sistema de dominación. Así que tratamos de enfrentar la culpa y la fragilidad, con humildad y responsabilidad», explican. El objetivo final es, desde su posición, llegar a generar un pensamiento crítico y una práctica colectiva que les permita revisar y cambiar aquellas actitudes que equilibran las relaciones de poder. «Supone un aprendizaje constante, pero creemos que es la única manera de poder ir avanzando, haciendo un trabajo hacia dentro y hacia afuera», aseguran.
El pasado año ya comenzaron esta labor con el taller Ubuntu, revisando el racismo en nuestros colectivos. Un taller que partió de Ubuntu Co-Create y que tuvo lugar en Bilbao, gracias a la financiación de Paz y Solidaridad Euskadi. El taller se realizó el fin de semana del 30 de noviembre de 2024 y fue todo un precedente para futuras acciones. Fue facilitado por Nontokozo C. Sabic, quien, procedente de Sudáfrica, es una defensora del clima y la justicia social, la vida en comunidad y la reconciliación norte-sur a través de los principios del Ubuntu (empatía, solidaridad, reconciliación, fraternidad, perdón y pluralidad). Asimismo, destaca su labor como consultora en estrategias organizacionales y como facilitadora de conflictos. Con su dinamización, el taller se dirigió principalmente a movimientos sociales, ONGDs y perfiles políticos y sociales, pues consideraron que todos estos agentes tienen “un poder” que no están aprovechando. De hecho, para cambiar esta tendencia, una apuesta en este proyecto ha sido colectivizar la toma de decisiones y destinar mayor financiación a colectivos más precarizados.



Esa sensibilización y toma de responsabilidad fue lo que quisieron trasladar a las participantes. Concretamente, lo definieron como «un espacio de participación colectiva de varias organizaciones locales para interiorizar un marco de entendimiento de lo que es la supremacía blanca, el privilegio blanco y saber identificar algunas manifestaciones de la fragilidad blanca». Y lo consiguieron, pues muchas de las participantes aseguraron que este había sido «revelador» al no recibir los aprendizajes desde la intelectualidad, sino desde lo emocional y lo físico. Permitieron sentirse vulnerables, trabajar la humildad y procesar sus privilegios para no perpetuar otras opresiones.
En definitiva, desde Meloia Zuritzen apuestan por promover la sensibilización y la formación en la lucha contra el sistema supremacista blanco; entendiendo que este es un sistema estructural de opresión, que actúa junto a otros sistemas opresivos como el capitalismo, el patriarcado, la heteronorma, el colonialismo o el antropocentrismo. De ahí que uno de sus principales objetivos resida también es «descolonizar la interseccionalidad»: «Es necesario recuperar su legado originario por parte de los feminismos negros y enriquecerlo con aportes decoloniales para retarnos a mirar más allá de la colonialidad y de la modernidad del mundo en el que vivimos y que damos por sentado».