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Desenredando violencias, placer y autocuidados

La octava edición de "Mujeres Desenredando Violencias, Placer y Autocuidados" llega a su fin el próximo 29 de diciembre con un Bertso Saio Feminista.

Por Laura Fontalba

En el año 2015, comenzó una tradición en el Hika Ateneo: las jornadas Mujeres Desenredando Violencias. Desde entonces y anualmente, se han seguido celebrando con diversas temáticas: violencia simbólica, poder, privilegio, etc., charlas, teatros, conversatorios, talleres y muchas más actividades de la mano de mujeres referentes que han dado lugar a espacios de reflexión y aprendizaje mutuo. Siguiendo el mismo hilo, este año ha tenido lugar la octava edición: Mujeres Desenredando Violencias, Placer y Autocuidados. Desde el 14 de octubre, día en que dio el pistoletazo, hasta este mes de diciembre, las asistentes han podido disfrutar y aprender con un monólogo, varios conversatorios y talleres, y el bertso-saio –sesión de versos– feminista que cada año pone fin a estas jornadas. Once actividades diferentes: once formas de comprender el placer y los autocuidados. 

La primera en presentar las jornadas de este año fue Pitu Aparicio con su monólogo: “La bollera perfecta”. Se trató del único monólogo de todas las jornadas, que, a palabras de Aparicio: “Es un akelarre de risas compartidas”. En La bollera perfecta se muestra la realidad de las relaciones LGBT, la monogamia, el poliamor, la sexualidad, la depilación y la comida, entre otros. Un espacio que mezcla humor y aprendizaje, para reivindicar desde las risas.

Durante las jornadas, ha habido dos charlas-taller. La primera, impartida por Dalila Argueta y Joana Muñoz Castillo, El autocuidado como estrategia política, personal y colectiva. Velas, bellotas, almendras, hojas, flores, agua… Los elementos de la naturaleza decoraban las mesas de la sala durante el encuentro. Todo ello con el objetivo de crear un espacio acogedor en el que indagar en una misma para comprender cómo nos auto-cuidamos, desde dónde; o qué “cuidados” debemos eliminar de nuestras vidas y cuáles incorporar. Para ello, hablaron de la importancia de centrarse en el propio cuerpo: «Uno debe estar bien para poder dar hacia fuera», aseguraban. Explicaron cómo es necesario afrontar todas las emociones, incluso aquellas que no son bien recibidas –como el enfado, la rabia o la tristeza–. Y remarcaron la importancia de ver nuestro cuerpo como un derecho: el derecho al disfrute, a florecer, a apropiarnos de nosotras mismas, a descansar, hablar, etc. “La vida es un camino, un recorrido, en el que ir encendiendo muchas velas que nos guíen. Luces que nos acompañen. También debemos soltar personas. Incluso desde el amor. A veces terminar es un acto muy sano. Siempre se necesitan nuevos comienzos”, concluyeron. 

La segunda, por Quinndy Akeju: Afrosesión: afrofeminismo, sororidad y baile. Akeju dividió su taller en dos partes. Una más teórica en la que reflexionar sobre el afrofeminismo como herramienta de solidaridad política, sorora y afectiva. Y una parte práctica compuesta por un taller de danza afrobeats; danzas africanas. Una propuesta que no sólo fue útil para aprender nuevos pasos de baile o expresión corporal; sino que acercaba a las asistentes al taller a las culturas de las diferentes partes de África. 

Estas jornadas contaron con dos conversatorios. El primero lo impartieron Flora Alya Pozzobon y Ana Maria Palacios. Titulado: Cuidados dignos, reconocimiento imprescindible, tenía como principal objetivo entender los cuidados como una base para la vida misma. Desde la economía feminista, trataron la esencialidad de los cuidados. Pusieron en el centro la mercantilización de los mismos. Desde un enfoque decolonial y antirracista, hablaron de la falta de reconocimiento que sufren las personas migrantes en cuanto a sus conocimientos y estudios. “Llegan a España como madres y se encargan de las hijas de otras; vienen como hijas y tienen que convertirse en el sustento de la familia. Se trata de un cambio en los roles. Bajo el paraguas de la ley de extranjería –fondo colonial y racista que obliga a migrantes a vivir 3 años en esa invisibilidad– se sustentan condiciones análogas a la esclavitud”, explicaron. Trataron sobre la realidad de las migraciones, muchas forzadas, vinculadas a la violencia machista, problemas en los nexos familiares o la vulneración de los derechos. Y ejemplificaron todo ello con las trabajadoras de hogar y cuidados, de las cuales el 46% son mujeres migrantes, y las Jornaleras de Huelva en Lucha.

El segundo, Cuidados a lo interno de las organizaciones, algunas propuestas prácticas. En un principio, preparado para que Sandra Fernández lo moderase, quien no pudo asistir, así que lo hizo Mariana Zaragoza. En él, también participaron Setem Hego Haizea, Mugarik Gabe e Ingenierías sin fronteras. Durante el conversatorio, representantes explicaron cómo había sido el proceso para implementar los cuidados dentro de sus organizaciones, qué limitaciones habían encontrado, y cómo se habían deconstruido para volver a construir desde otros prismas. Todo ello con el fin de intercambiar perspectivas y conocimientos mutuos.

Los espacios diversos son necesarios porque si sólo se hacen las preguntas desde una perspectiva, sólo se entiende la realidad desde esa perspectiva”, aseguraban Arrate y Pepe, de Ingenierías sin fronteras; quienes, desde hace años, trabajan para ser un espacio seguro y de confianza para todas las personas. Hasta el momento, han tratado de incluir una perspectiva crítica LGBT, mejorar el acompañamiento, y sus vínculos con los territorios. A lo largo del último año, también se han acercado a identidades intersexuales; y, gracias al contacto con este colectivo, han entendido la dificultad (y, a la par, la necesidad), de realizar todos sus estudios desde una perspectiva de género. “Es importante subirse al carro, aprender de lo que hay ahora, y, si hay un conflicto, posicionarse. No todas las realidades son iguales: mejor complicar que simplificar”, explicaron. 

Desde Mugarik Gabe, María explicó la importancia de incorporar una lógica feminista en la que incluir también los cuidados: derecho al bienestar, a la seguridad y la autorrealización. Actividades conectadas al mantenimiento cotidiano de la vida, la salud y el bienestar; y cuidados del cuerpo físico y emocional. Para ello, María aseguraba que es imprescindible dar valor y reconocimiento a los cuidados, terminar con los estereotipos que los rodean, asumir que el autocuidado también es un acto político, y aplicar, a todo ello, un análisis anticapitalista. Hasta ahora, en Mugarik Gabe han introducido herramientas con las que materializar los cuidados; como las rondas emocionales en los espacios de trabajo, que consisten en expresar con palabras, cromos o imágenes cómo se siente cada uno; la mejora en la gestión de los espacios; o practicar la comunicación no violenta. 

Finalmente, desde Setem Hego Haizea, Maider explicó cómo desde el año 2017 siguen un Plan Estratégico en el que plasmaron una apuesta feminista para la organización. Desde que se identificaron como una organización feminista, pusieron en el centro su preocupación por los cuidados. Comenzaron a darle mucha importancia a la sostenibilidad de la vida, tanto individual como de la organización; y aplicaron herramientas como la gestión de los conflictos, mediante espacios colectivos de reflexión y debate. También incorporaron visiones y enfoques como la conciliación con responsabilidad; debate del que surgieron mejoras del pacto laboral, permiso de soltería, reducción de jornada, flexibilidad horaria, etc. 

Los talleres dieron paso de la mano de Leticia Urretabizkaia, que fue la primera en presentar sus talleres procesuales: ComuniCuidarnos: comunicación, cuidados y comunidad. Durante tres días, sirvió para reflexionar sobre cómo nos comunicamos. Primero con presentaciones individuales compartidas en grupo, después por parejas, las asistentes al taller expresaron cómo se sentían y qué las había llevado hasta el lugar. El objetivo era abrirse al resto para poder reflexionar entre todas, compartir sus formas de cuidarse y explorar nuevas formas. Para ello, Urretabizkaia hizo hincapié en “cómo opera la violencia y cómo nos podemos cuidar desde un análisis más estructural”, para después plantearlo dentro de las relaciones interpersonales. 

El siguiente taller fue el de Izaskun Zarrandikoetxea: Re-encuentro post pandémico, después renombrado a El buen trato como proyecto de vida. A causa de la Covid-19, durante un largo periodo de tiempo, las relacione sociales, tacto y contacto, se vieron muy limitadas; es por ello que, Zarrandikoetxea planteaba su taller: Re-encuentro post pandémico; con el fin de “re-encontrarnos para saber cómo estamos y dónde estamos de nuevo”. Por medio de varias dinámicas, las asistentes al taller intercambiaron sus formas de cuidarse, hablaron sobre qué hacen para auto cuidarse, qué entienden del auto cuidado y qué sensación les produce. Todo ello con el fin de poder compartir sus percepciones y colectivizar sensaciones para aprender unas de otras. 

Finalmente, Josune Muñoz puso fin a los talleres con: Gure zaintza eta plazerren bila (En busca de nuestros cuidados y placeres). En él, usó ejemplos concretos de libros, literatura y cómics para mostrar la imagen errónea que se da del amor; explicar cómo la literatura genera relaciones tóxicas que confundimos con relaciones sanas; y enseñar lo lejos que quedan todas esas ideas del autocuidado.

Como cada año, el 29 de diciembre, un Bertso Saio Feminista pondrá fin a esta octava edición de Mujeres Desenredando Violencias, Placer y Autocuidados. Una actuación que cerrará estos tres meses de cuidado mutuo, en los que se han intercambiado conocimientos, reflexionado sobre cómo nos tratamos, nuestras relaciones interpersonales, nuestra idea del cuidar y el querer; y en los que se han dado los primeros pasos para aprender a autocuidarnos y cuidarnos bien.

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