Por DavidBM
Bilbao, 27 marzo 2026 – La decisión de suprimir el Bachillerato y los Ciclos de Grado Superior en el IES Txurdinaga Behekoa ha escalado en las últimas horas a un conflicto político de primer nivel en Bilbao. La comunidad educativa del centro denuncia el “silencio y la falta de respuesta” del Departamento de Educación del Gobierno Vasco, al que acusa de haber actuado de forma unilateral, sin diálogo y con consecuencias directas sobre alumnado, familias y profesorado.
El caso ha llegado este jueves al pleno del Ayuntamiento de Bilbao, donde todos los grupos de la oposición -EH Bildu, PP y Elkarrekin Podemos- han exigido la paralización de la medida y han cargado contra la gestión del Ejecutivo autonómico, al considerar que se está llevando a cabo un cierre progresivo de la actividad educativa del centro.
Un cierre progresivo que vacía el centro
La decisión del Departamento de Educación no se limita a una reorganización puntual. Según se ha denunciado en el pleno, se ha impedido abrir la matrícula en 1º de Bachillerato para el próximo curso, lo que supone que el año que viene no habrá alumnado en ese nivel. Al siguiente curso, tampoco en 2º, lo que conducirá a un vaciamiento progresivo del instituto hasta dejarlo sin actividad.
A ello se suma otra de las decisiones más controvertidas: la prohibición a la comunidad educativa de publicitar su oferta formativa o celebrar jornadas de puertas abiertas, lo que ha sido interpretado como un paso más en el proceso de desmantelamiento del centro.
Un referente educativo en riesgo
El IES Txurdinaga Behekoa no es un instituto más dentro de la red pública. El centro cuenta con varias modalidades de Bachillerato, pero destaca especialmente por su oferta artística -Artes Plásticas, Artes Escénicas y Música- única en Euskadi tanto en castellano como en euskera.
Desde 2016, ha desarrollado un proyecto educativo que la propia comunidad define como “referente de educación pública, inclusiva y de calidad en Bilbao”, basado en la innovación pedagógica y la continuidad formativa.
La supresión de estas enseñanzas, denuncian, rompe esa continuidad, desarticula el modelo educativo y elimina una oferta singular dentro del sistema público.
Falta de diálogo y ofensiva política
Uno de los puntos que ha generado mayor consenso entre los grupos de la oposición es la crítica a la falta de interlocución. La comunidad educativa asegura haber solicitado reuniones en repetidas ocasiones sin obtener respuesta.
En paralelo, ha iniciado contactos con diferentes partidos y ha registrado una solicitud formal de encuentro con responsables del PNV en Sabin Etxea para “exigir explicaciones claras y abrir una vía de diálogo real”.
Durante el pleno municipal, las críticas han sido contundentes.
El concejal del PP, Esteban Goti, ha calificado la decisión como “una auténtica imposición” y ha cuestionado la gestión educativa del Gobierno Vasco. Ha defendido además que el centro “no tiene problemas de matrícula” y ha subrayado su valor como espacio de convivencia: “No es sólo un colegio, también un hogar para alumnos y profesores”.
Desde EH Bildu, Nerea Undabarrena ha insistido en que el instituto “está preparado” para las enseñanzas que imparte, recordando las inversiones realizadas en infraestructuras como el salón de actos o el escenario. A su juicio, cerrar el centro tras esa inversión “no tiene sentido” y responde a una tendencia de concentración del alumnado en grandes centros.
Por su parte, Ana Viñals, de Elkarrekin Podemos, ha acusado directamente al Departamento de Educación de “mermar la educación pública”, advirtiendo de que esta política perjudica al conjunto de la ciudadanía. Ha alertado además de una consecuencia directa: la zona que engloba Txurdinaga, Santutxu, Begoña y Otxarkoaga -con unos 60.000 habitantes- quedaría con un único Bachillerato público.
Respuesta institucional insuficiente
Pese a la presión política y social, las propuestas de la oposición no han salido adelante. Sí lo ha hecho una enmienda acordada entre PNV y PSE, en la que se insta al Departamento de Educación a mantener el diálogo con la comunidad educativa y garantizar una oferta educativa en los modelos A y D, aunque sin concretar la continuidad de los estudios actualmente existentes en el centro.
Desde el equipo de gobierno municipal se ha insistido en que la planificación del mapa escolar es competencia exclusiva del Ejecutivo autonómico, si bien han señalado que el Ayuntamiento apuesta por mantener el uso educativo del instituto.
Exigencias y movilización social
Ante este escenario, la comunidad educativa mantiene sus reivindicaciones:
- La retirada inmediata de la supresión del Bachillerato y los Ciclos de Grado Superior
- La apertura urgente de un proceso de diálogo real y transparente
- Compromisos políticos concretos
- El refuerzo del proyecto educativo del centro
El colectivo advierte de que continuará movilizándose y llevando el conflicto a todas las instituciones necesarias.
“Defender Txurdinaga Behekoa es defender la educación pública”, concluyen.
Un símbolo del modelo educativo en disputa
El caso de Txurdinaga Behekoa ha dejado de ser un conflicto local para convertirse en un símbolo del debate educativo en Euskadi: planificación institucional frente a arraigo comunitario, reorganización frente a recorte, eficiencia frente a modelo público inclusivo.
Lo que está en juego, más allá de un centro concreto, es el futuro de una red educativa pública que pierde diversidad, especialización y presencia en los barrios.